ALERTA POR LA PRESENCIA DE ROYA EN EL NORTE PROVINCIAL
Especialistas del Inta Reconquista detectaron el viernes pasado en la localidad de Tacuarendí, en el departamento de General Obligado, un lote de soja sospechoso de estar infectado por la temida roya asiática, una enfermedad que provoca enormes pérdidas al cultivo.
El caso fue publicado ayer en el sitio web del sistema provincial de monitoreo y detección temprana, que coordinan las estaciones experimentales del Inta radicadas en Santa Fe junto a una red de instituciones públicas y privadas.
Aunque durante el fin de semana se seguían realizando estudios e inspecciones, para los especialistas que recorrieron los lotes, la presencia del hongo phkopsora pachyrhizi en Tacuarendí era anoche más que una sospecha. Precisamente en el área del Inta Reconquista se detectó en la campaña pasada uno de los casos de roya en la provincia, que no llegó afectar los cultivos por su aparición tardía.
Esta vez, el hongo, que en Brasil provocó en el último ciclo agrícola pérdidas cercanas a los mil millones de dólares, se hizo presente en forma temprana. Desde el inicio de la nueva campaña sojera, se detectaron ya tres casos de roya: uno en Misiones y dos en Corrientes.
La presencia de roya se detectó en una de las doscientas parcelas de alerta sembradas en la provincia. Se trata de lotes implantados quince o veinte días antes que los “comerciales”, de modo de dar tiempo para que productores y técnicos puedan prevenirse y actuar a través de la aplicación de fungicidas. El lote de Tacuarendí fue sembrado el 20 de septiembre.
En el marco del programa nacional de control de la roya de la soja, todos los productores están obligados a denunciar cualquier sintomatología sospechosa. La roya de la soja es una enfermedad explosiva que se disemina rápidamente y, en presencia de determinadas condiciones ambientales, produce severos daños en el rendimiento del cultivo. Mientras se trabaja en la búsqueda de materiales resistentes, la única alternativa de control es la aplicación de fungicidas, y la detección temprana es clave.
En la red provincial de detección temprana están involucrados unos 300 técnicos de la actividad pública y privada.
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