ALERTAN SOBRE EL AUMENTO DEL TURISMO SEXUAL INFANTIL EN LA ARGENTINA
Organismos nacionales e internacionales advirtieron un crecimiento de la práctica de turismo sexual infantil en Argentina, con especial incidencia en Iguazú y la Zona de la Triple Frontera, pero también expandida a otras zonas del país, entre ellas la Capital Federal
La advertencia proviene, entre otros reportes, de un informe de la Organización Internacional del Trabajo, que al estudiar las condiciones de vida en la región descubrió que entre 3.500 y 4.000 personas con menos de 18 años sufren explotación sexual en “burdeles y en lugares cerrados”, cuyos clientes utilizan la infraestructura turítica de la zona de Cataratas.
Los datos son nuevos y preocupantes, porque se consideraba que Argentina no es un país de destino de esta práctica aberrante.
La empresaria Helga Zekl de Apollonio, que representa a la Asociación de Ejecutivas de Turismo (AFEET) en foros sobre “turismo sexual”, confirmó a DyN lo que hasta hace poco era una sospecha sobre el comercio en esa zona.
Helga Zekl afirmó que “la variedad física de los habitantes de Misiones resulta atractiva” para los turistas y agregó que las zonas de fronteras “son siempre propensas para estos delitos, porque permiten a los turistas comportarse distinto” a la conducta que tienen el resto del año en sus países de origen.
Aseguró además que los niños y adolescentes buscados son preferentemente “niñas muy jovencitas con una edad que va bajando, antes eran de 12 a 14 años, ahora llega a los 8 años”.
María Elena Naddeo, presidenta del Consejo para los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes del gobierno porteño, dijo a DyN que este año recibieron varias denuncias sobre intentos de extranjeros que resultaron fallidos.
“Pudimos comprobar una denuncia de varios niños que fueron contactados por turistas en la zona de Constitución para ser fotografiados desnudos, pero fueron denunciados y se constató por el número de patente del auto que usaron que eran norteamericanos, pero se fueron antes de que actuara la justicia”, dijo.
“Otros dos casos, de niñas de 15 años que recibieron sugerencias en Caminito, La Boca, no pudieron ser confirmadas”, añadió. En paralelo con los viajeros internacionales comenzó a aparecer un “turismo sexual infantil interno” que afecta particularmente a provincias del noroeste (NOA) y el noreste (NEA), según denunciaron especialistas de la Secretaría de Derechos Humanos, que aludieron en particular a Santiago del Estero.
El equipo denunció en abril que “Santiago del Estero es ruta de paso del turismo sexual infantil que compromete la integridad de un número importante de menores en el Norte”. El turismo sexual infantil es un fenómeno que comenzó a desarrollarse en países asiáticos, particularmente Tailandia, en la década de 1980 y era ejercido en especial por viajeros europeos y norteamericanos.
El hecho se vio favorecido por la permisividad de las leyes tailandesas y ciertas costumbres culturales que permitían un temprano ejercicio del sexo. Sin embargo, la situación llegó a ser tan escandalosa que países como Holanda, Francia, Italia y otros declararon la extraterritorialidad del delito, vale decir que los ciudadanos de esos países podían ser juzgados en sus naciones de origen, aunque cometieran el hecho fuera de sus fronteras.
El mayor rigor puesto en práctica en Tailandia hizo derivar el turismo sexual infantil de los europeos hacia Camboya, y de los norteamericanos hacia naciones de América Latina, en particular el norte de Brasil, Costa Rica y México.
El fenómeno se acercó y penetró en la frontera argentina, donde ahora busca ser contenido, mientras aparecen los primeros síntomas de que el aluvión turístico de los años de la postdevaluación puede favorecer estas prácticas aberrantes en las grandes ciudades.
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