ALERTAN SOBRE LA ESCASEZ INMINENTE DE AGUA DULCE
Entre esos pocos que ponen manos a la obra se encuentra el ambientalista Ricardo Mascheroni, quien dialogó en exclusiva con El Ciudadano en Santa Fe.
—Usted que es un ferviente defensor del medio ambiente, ¿qué nos puede decir de lo que está sucediendo en nuestra Tierra?
—Algo está cambiando y lamentablemente para mal. Se ha enseñoreado en el planeta una concepción perversa sobre el desarrollo, que Eduardo Galeano plantea bien: quienes gerencian o gestionan este modelo creen que “la Tierra es una pista de carreras y la naturaleza un obstáculo a vencer”. Cuando se trabaja con esos paradigmas, cuando se quiere ganar mucha plata en el menor tiempo posible y con la menor inversión posible, indudablemente las consecuencias se producen y están a la vista. Hoy tenemos una crisis en un montón de aspectos de nuestra realidad. Uno de los que más nos golpea y que va a golpear en los próximos años es el tema del agua dulce. Lo venimos planteando y siempre se nos ha acusado de ser los profetas de la catástrofe. Hoy no nos alegra tener razón porque vivimos en este planeta y tenemos que padecer todas las consecuencias de este accionar.
—¿Qué pasaría si hoy nos quedáramos sin agua dulce para consumir?
—El agua dulce no es un recurso que se puede sustituir. Si hoy el agua dulce se agotara indudablemente que la vida sobre el planeta desaparecería. Esta crisis es peligrosa. Hay 1.100 millones de personas que no tienen acceso al agua potable y 1.800 millones que no tienen saneamiento básico. El grado de deterioro, de contaminación y de escasez ha llevado a que ya no sólo los ambientalistas, sino que Jacques Chirac, el presidente de Francia, dijera que “el agua está matando a 25 millones de personas por año, de las cuales 5 millones son niños”. Esto es un genocidio que no sale en los grandes titulares ni hay cadenas de solidaridad. En términos numéricos, cada dos años el agua o la relación con agua de mala calidad provoca la misma cantidad de muertos que generó en su momento la Segunda Guerra Mundial: unos 50 millones de personas.
—¿Hay que pensar que el hombre se autodestruye?
—No el hombre en general sino quienes conducen algunos modelos. Hay que distinguir a la víctima de los victimarios. Viene un tiempo nuevo de toma de conciencia y hay un llamado a la reflexión que empezó cuando el 22 de marzo se celebró un nuevo Día Internacional del Agua. Además arrancó el Decenio Internacional de Acción por el Agua, o sea que del 2005 al 2015 vamos a ver si los seres humanos y quienes conducen los países tienen suficiente grado de viveza para evitar un colapso de proporciones. Expertos en geopolítica y en cuestiones militaristas hablan que, de seguir el consumo irracional, en un futuro no muy lejano se producirá la guerra del agua. Por eso no es casual que muchos hablen del agua como el oro azul del nuevo milenio.
—¿Qué nos puede decir respecto a la cuestión ictícola en nuestro país?
—En la Argentina esto es preocupante, porque tropezamos con la misma piedra continuamente. Lo que pasó en nuestros cursos de ríos continentales es una repetición de lo que pasó con la merluza en el Mar Argentino. Evidentemente los intereses económicos de grupos concentrados están por encima de toda la comunidad. A esto nuestros funcionarios no lo ven con claridad. Con la industria del turismo se están haciendo inversiones importantísimas en toda la costa santafesina, pero para que el turismo vaya a esos lugares tiene que haber pesca y hoy la pesca prácticamente no existe. Se ha producido un verdadero ecocidio. Son temas que se deben revertir en función no del disfrute individual sino de una situación económica que va a ser beneficiosa para toda la costa santafesina tradicionalmente postergada y con escasos recursos.
El Enress protege la potabilidad para el consumo en más de 270 centros urbanos
El Ente Regulador de Servicios Sanitarios (Enress) realizó un acto para inaugurar la ampliación y remodelación del Laboratorio Santa Fe, en el cual efectúa el control de la calidad del agua suministrada por red por más de 270 prestadores en toda la provincia.
Para remodelar el laboratorio se realizaron inversiones de 228.000 pesos aproximadamente y sobre este tema habló el vicepresidente de Ente Regulador de Servicios Sanitarios (Enress) de la provincia, Jorge Hammerly
“Esta idea surgió desde el directorio del ente regulador, consciente de que la evolución tecnológica requiere actualizar todo el material de laboratorio para poder prestar un servicio de calidad. Tenemos prestadores que están implementando un alto nivel en sus controles y no hemos querido quedarnos atrás. Se hicieron grandes inversiones en el laboratorio de Santa Fe, como también se están realizando en el laboratorio de Rosario. Actualmente estamos adquiriendo el equipamiento que se va a renovar”, afirmó, y señaló a continuación: “Nosotros estamos invirtiendo permanentemente en el tema de calidad y para ello tenemos asignado un buen monto del presupuesto, tanto en reactivos químicos como en la renovación del equipo de laboratorio”.
Por otra parte, Hammerly afirmó que “por razones de distancia el laboratorio de Santa Fe hace los controles rutinarios de la zona centro-norte y el laboratorio de Rosario se encarga fundamentalmente de la zona sur y parte de la zona centro. El laboratorio de mayor especificidad tecnológica es el de Rosario, o sea, que nosotros derivamos parte de las muestras que recibimos a Rosario”.
Finalmente concluyó diciendo: “El beneficio de estas inversiones es para la provincia y sus usuarios porque lo que se hace es controlar la calidad del agua potable que se distribuye por red en toda Santa Fe. Ese control se realiza con una frecuencia y con un número de muestras proporcional al número de habitantes de cada localidad, por lo cual cuanto más calidad tenemos nosotros en nuestro laboratorio, más seguridad tiene la población de estar consumiendo agua de calidad óptima”.
Mas tarde, Helio Vásquez, gerente de Control de Calidad del organismo, explicó: “Somos los responsables del control y cuando los servicios no están cumpliendo con la calidad que exigen las normas nosotros nos dedicamos a intimar a los prestadores para que las cumplan. Entonces, aumentando nuestra capacidad de trabajo, nuestro equipamiento y capacitando a nuestro personal (que ya tiene una alta especialización) estamos en condiciones de mejorar lo que actualmente está haciendo el ente y que tiene como destino proteger a los usuarios. Fundamentalmente para que el agua cumpla con las normas vigentes y no produzca ningún daño a la salud, producto de la existencia de algunas sustancias que son indeseables”.
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