ALFONSÍN: “EN 1983 SE PRIORIZABAN LAS INSTITUCIONES”
Por lo general me he negado a escribir o a hablar para esta fecha, porque me daba la impresión de que nos apropiábamos de lo que había sido un triunfo del pueblo todo que festejaba el fin de la dictadura. Recuerdo que entonces el pueblo estaba, desde luego, algunos más alegres y otros menos alegres, pero todos los ciudadanos estaban satisfechos de que hubiera terminado uno de los períodos más crueles y sangrientos sufridos por la Argentina.
Estoy convencido de que en el recuerdo de esta fecha tan grabada en el alma popular, el homenaje debe ser para todos, para los que nos votaron y para los que no nos votaron, pero que siguieron siempre defendiendo la democracia, aunque hayan discrepado con nuestros ideales y nuestra forma de gobernar la República.
Hubo como una especie de acuerdo implícito que solamente se vinculaba con la confianza que nos tuvieron en cuanto íbamos a procurar realizar, como correspondía, el proceso de democratización. Pero faltaban muchos otros acuerdos, y es cierto también que en la medida en que comenzamos a gobernar advertimos que ese acuerdo implícito se iba deshaciendo, quitándonos alguna fuerza.
En 1983, los argentinos priorizaban las instituciones democráticas, aunque por supuesto, suponían que recuperar su libertad iba a traer también soluciones para todos los otros problemas. Pero la crisis dijo que no.
El caso es preguntarse, así como el 30 de octubre del 83 el pueblo quería eso, qué es lo que quieren hoy los argentinos. Yo creo que es una pregunta básica y que las respuestas son menos complejas de lo que imaginamos y más abarcadoras de lo que suponemos.
El pueblo argentino quiere, en definitiva, superar la crisis aguda que vivimos en los campos económico y social, que lo ha llevado a cierto escepticismo, a alguna desesperanza, que lo ha conducido a una hipótesis errónea con relación a lo que se suele llamar “la exclusiva responsabilidad de la dirigencia política” de todos estos males que nos han ocurrido.
Esto, desde luego, se debe a malos ejemplos que han dado algunos políticos, que en vez de servir al pueblo se han servido de sus cargos.
Hemos tomado, en ocasiones, medidas que no sólo no gustaban al FMI, sino que atentaban contra nuestro prestigio, y lo sabíamos porque actuábamos sin oportunismos de ninguna naturaleza. Se nos hizo responsables de tantas cosas. Pero así había que actuar, porque nacimos para la democracia, y la democracia es libertad e igualdad y esa igualdad la hemos de preservar en nuestra lucha por los años de los años. Tenemos ya la posta, entregaremos nuestras posiciones a la juventud, aunque sean muy jóvenes, para lograr de una buena vez llevar a nuestra querida Argentina al lugar que verdaderamente le corresponde, a un sitial de grandeza con oportunidades para todos.
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