ALFONSÍN Y ROSATTI, ENTRE RECLAMOS Y POLÉMICAS POR LA CONSTITUCIÓN
Entre las leyes de fondo que adeuda el Congreso figuran las de coparticipación federal, el control de los decretos de necesidad y urgencia, la ratificación de la legislación delegada al Ejecutivo, además de la vigencia de diversos derechos sociales, incluyendo el de los indígenas.
“Ayuden a reglamentarlas, porque los legisladores no tienen tiempo o no saben cómo hacerlo”, dijo Alfonsín —protagonista central de la reforma— en dirección al dúo de juristas con lo que compartió el jueves un panel en la Facultad de Derecho de la UBA. El decano Atilio Alterini como el constitucionalista Germán Bidart Campos acababan de endulzarle los oídos elogiando las modificaciones que impulsó a cambio de cederle al entonces presidente Carlos Menem la posibilidad de reelección.
El otro panelista fue el ministro de Justicia, Horacio Rosatti, quien coincidió con Alfonsín en justificar el Pacto de Olivos que dio origen a la reforma. Y polemizó con él cuando le adjudicó un fracaso en el intento de atenuar el hiperpresidencialismo.
Rosatti recordó que como vicepresidente del bloque del PJ en la Convención realizada en Santa Fe —donde por entonces era intendente— habló varias veces del tema con Alfonsín, que estaba al frente de la bancada radical.
Según el ministro, la idea de incoporar al jefe de Gabinete para oxigenar al Poder Ejecutivo “fue un fracaso”. Alfonsín ya tenía preparada una réplica a quienes opinan así, ya que otras voces que se expresaron en el mismo sentido con motivo del aniversario de la nueva Constitución, que se cumplió el martes.
“¿¡Acaso no se atenuó el hiperpresidencialismo colocando a un opositor al frente de la Auditoría o transfiriendo al Consejo de la Magistratura la designación de los jueces!?”, bramó. La polémica quedó abierta, pero él se llevó un cerrado aplauso.
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