Alfredo Piro: de David Bowie a Favio Posca
Lugar común, trazar el árbol genealógico de Alfredo Piro. Artistas por donde se busque. Mamá Susana (Rinaldi), papá Osvaldo, hermana Ligia, tía Inés… Sin embargo, sí vale la pena refrescar su ruta estética, en la que fue del rock al tango, en el que recién ahora –cuenta- se está animando a dar sus primeros pasos como autor.
“Cuando pasé al tango, se me presentó el problema de encontrarme con un bagaje cultural impresionante; quizá la gran trampa que tiene el género. Te enfrentás constantemente con la muerte. Con Manzi, Discépolo, Cadícamo; unas bestias de autores. Y, como decía mi abuela, la muerte siempre te gana”, explica.
“Pero –amplía el músico- la gran traba no sólo era esa lucha titánica contra todos tus muertos, sino también la que se libraba contra cierto paradigma, en la postal tanguera, que determinaba su temática.” Y concluye: “Está muy bien apelar a cierto revisionismo. Pero, para incorporarlo y, a partir de ahí, reformular la cosa. Si no, todo se trataría de hacer covers y de vivir en sepia.”
La película: Mi nombre es Sam (2001) De Jessie Nelson
“Es gloriosa. No solamente desde la lectura que pueda hacer un fanático de los Beatles, sino también por el laburo de Sean Penn, que es increíble. Y por cómo, frente al intento de quitarle la potestad de su hija, por ser un discapacitado, el tipo encuentra argumentos y amparo fuera de todos los estatutos que le imponen las leyes, en las letras de los Beatles. Eso es impresionante.Esa abogada durita, que interpreta Michelle Pfeiffer termina doblegándose ante la situación de este tipo, y no por pena, sino por admiración. Por creerle y conmoverse, hasta entender que este tipo estaba mucho más facultado que cualquiera de los prototipos de padres que pueden ser aprobados por los estatutos legales.”
El disco: Hunky Dory (1971) De David Bowie
“Es el disco que mejor define a este artista camaleónico. En este disco, abrevan todas las facetas que el tipo va a tomar posteriormente. Abre con Changes, y estamos hablando de un disco del ‘71 en el que Bowie muestra al ABC del pop que va a llegar en los ’80. Incluso muestra, en Queen Bitch, el génesis del punk. En el ’71 les mojó la oreja a todos los que fueron a firmar el acta de nacimiento del punk en el ’75, en Nueva York, con los Ramones. En Oh! You Pretty Things, ironiza sobre lo que iba a pasar con esas comedias musicales proto ópera rock. Y en Quicksand rubrica el nacimiento del glam. Todo eso esta ahí. Paga tributo, además, a sus dos musas más inmediatas: Bob Dylan, en la canción que lleva su nombre, y Andy Warhol. Y este disco encierra, también, quizá el mejor tema de la carrera de Bowie, que es Life on Mars?. El arreglo original de Rick Wakeman, en el piano, el arreglo orquestal, son increíbles. Encima, es la semilla de lo que va a terminar siendo, un año después, el nacimiento de Ziggy Stardust.”
La obra de teatro Boster Kirlok (1999) De Favio Posca
“Es impresionante, y creo que merece ser revisitada. Es la mejor de todas las puestas y obras que hizo. De lo más oscuro, con personajes con una densidad y una oscuridad escatológica importante. Cada uno de esos personajes refleja lo que nos legaron los ’90. El individualismo acérrimo, las miserabilidades de cada uno de los prototipos de las diferentes clases sociales. Dentro de ese humor socarrón y agrio, Posca encierra una carga dramática muy pesada.”
El programa de televisión: Caín & Abel (2010) Telefe
“La tele la disfruto viéndola apagada. Pienso que es el nuevo opio de los pueblos. Me parece que es un entretenimiento vacío, pero pica seso, al mismo tiempo. Además, ya no puede disgregar la propuesta de cada canal, como sí sucedía hace algunos años. Ahora, el culo que pasa Marcelo Tinelli a la noche lo vas a ver replicado en los cinco canales, al día siguiente. Yo no me baño en moralina, ni mucho menos, pero la misoginia, la discriminación que se propagan, me dan fastidio.
Además, veo gente con toda una trayectoria atrás, como Carmen Barbieri, que es una tipa talentosa, que canta bien, que baila bien, que es una actriz de comedia super respetable, más allá de que te guste o no. Y que después de tanta carrera, todo se reduzca a una coyuntura de sábana, me parece…
Miralo a Aníbal Pachano. Recuerdo haberlo visto con su mujer y los Bottom Tap, y ahora veo el talento que puede tener como artista reducido a un monigote que parece una vieja protestona, con ese bigote ridículo que se pinta. Hay gente con una capacidad y un talento importantes. Si hablamos de Ricardo Fort, que no tiene talento; de qué puede hablar si no de las botas que pagó cinco mil dólares en Miami, de una manera obscena hasta lo casi pornográfico. Pero tiene su lógica, porque ahí no hay ningún talento.
Aún así, a veces me enganchan algunas series. Esta tira, en cambio, empecé a verla por Antonio Birabent, que es amigo. Lo hice por una cuestión de cofradía, y me terminé enganchando. Era un thriller en el contexto de una familia de clase media alta y desde ese lugar tan particular se podían vislumbrar los vicios del poder, de la corruptela y de la sociedad general. Que me haya gustado es coherente con mi rechazo a la TV, porque no funcionó, y a los tres meses lo levantaron.”
El libro: Todos mataron (2011) De Ricardo Canaletti y Rolando Barbano
“Es impresionante, porque hace un revisionismo de la historia política y social desde fines de los ’60, hasta estos años, a través de la lectura de dos personajes miserables, oscuros, oficiales exonerados de la Policía Federal, que aparte eran yerno y suegro. Los dos, hoy, están muertos. Pero, desgraciadamente, sin haber sido enjuicioados. Uno era Rodolfo Almirón. El, su suegro, Juan ramón Morales. Están muy bien descriptos, y fascsina y atrapa la dinámica de novela literaria, de policial negro, con que está escrito.
Y, además, está descripto con claridad cómo estos toipos estuvieron amparados, protegidos por todos los estrados políticos, judiciales, por las cúpulas policiales. Partícipes excluyentes, no sólo de cuando se levantó el telón del terrorismo de Estado, que a mi entender fue en 20 de junio de 1973, con la masacre de Ezeiza, sino de lo que vino después, siendo el génesis de la triple A, los sicarios sindicados por algunos personajes de la época como los asesinos de Rodolfo Ortega Peña, de Julio Troxler, del padre Carlos Mujica. Es impresionante cómo a través de estos dos personajes tristemente célebres se hace una lectura social y política, de la historia más dolorosa y reciente de la Argentina.”
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