ALICIA GUTIÉRREZ COINCIDE CON DRI EN LA NECESIDAD DE QUE HAYA JUSTICIA PARA CICATRIZAR EL PASADO
Estoy de acuerdo con lo que dice Jaime Dri: la única forma de que cicatricen las heridas del pasado es que exista verdad y justicia y que haya condenas; porque a lo largo de estos veinte años (desde el fin de la dictadura militar hasta acá) vuelven a aparecer permanentemente episodios vinculados con la represión porque no hubo justicia y condena”, dijo la diputada provincial por el ARI Alicia Gutiérrez, consultada respecto de las declaraciones del único sobreviviente de los detenidos en la Quinta de Funes, publicadas ayer por este diario. Gutiérrez rescató también los dichos de Dri como un aliciente para la presentación de nuevos testigos que “enriquezcan” la causa judicial en pleno proceso.
La hoy diputada provincial por el ARI es una de las impulsoras de la causa judicial de la Quinta de Funes, reabierta a partir de la presentación que ella realizara junto con Cecilia Nazábal. Gutiérrez y Nazábal, asesoradas por el Equipo Jurídico de Derechos Humanos, se presentaron ante el juez federal Omar Digerónimo para pedir que se investigue que pasó con sus esposos, Eduardo Tonioli y Fernando Dussex, que fueron secuestrados en 1977, estuvieron detenidos en la Quinta de Funes y permanecen desaparecidos. A partir de esa presentación, y declaración de inconstitucionalidad de las leyes de punto final y obediencia debida mediante, se abrió la etapa penal del juicio, que puede derivar en la condena y la detención de represores que nunca fueron juzgados.
Para Gutiérrez, esa posibilidad –definida por ella y por Dri como “esperanza”– de que haya condenas es la que hizo que algunas víctimas de la represión que hasta ahora habían preferido el silencio se animaran a testimoniar ante los estrados judiciales. A la vez, invitó a quienes aún no brindaron testimonio a comunicarse con los querellantes o los abogados del Equipo Jurídico para hacerlo.
“Hay mucha gente que todavía no expresó, no sacó a la luz lo que le pasó. Hay ex detenidos que no saben dónde estuvieron. Muchos nunca hablaron y hoy lo están haciendo, porque la gente comienza a hablar cuando ve que tiene sentido hacerlo. Porque en lo personal, a veces significa un esfuerzo grandísimo recordar el pasado, revivirlo”, explicó Gutiérrez. “Esto recién empieza –añadió–, no es el fin de algo sino el comienzo de la etapa de justicia. Y es la primera vez que a nivel gubernamental se toma como lo que es: una razón de Estado, por la necesidad de terminar con la impunidad”.
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