ALLANAN LA CASA DE UNA POLICÍA PRESO POR HOMICIDIO
La medida se concretó ante la presunción de que el suboficial se encontraba allí en una celebración familiar para lo cual, en caso de ser cierta la versión, debería haber abandonado el ámbito donde está recluido en la Jefatura de Policía. La disposición fue cumplida ante testigos por efectivos de la Dirección de Asuntos Internos quienes, al cabo de la inspección, determinaron que el sargento no estaba en su casa.
El hombre buscado ayer es el sargento Aldo Bernardo Rey, a la espera de sentencia por el crimen de Juan Carlos Rueda, un chico de 20 años que vivía en barrio Las Delicias y murió allí el 4 de abril de 2004. Rueda fue impactado en el pecho por un tiro que le disparó Rey y que salió por su espalda, luego de tener una discusión. Rey en principio alegó que actuó en legítima defensa tras un intento de robo de la víctima a su hijo. El juez de Instrucción Jorge Juárez desechó ese planteo y lo procesó por homicidio simple dos meses después.
La casa del sargento Rey está en Cazadores al 1900, una calle ubicada una cuadra al sur de Arijón. Según comentarios obtenidos por María Teresa Cañedo, madre del chico asesinado, frente a la casa hubo un importante movimiento de autos el sábado poco antes de la medianoche, había música a alto volumen y el sargento se encontraba allí. El mismo señalamiento se había registrado el sábado de la Semana Santa.
Ante al dato, María Teresa Cañedo y un estudiante de Criminología de la Facultad de Derecho de la UNR se dirigieron a Tribunales a hacer la denuncia porque, según dijeron, preferían que nadie de la fuerza policial iniciara la pesquisa, dado que temían que alguien pusiera al tanto de la situación a Rey y evitara su arresto en caso de que estuviera en su casa. Pero plantearon que allí no encontraron personal del Poder Judicial. Y por eso se dirigieron a Asuntos Internos.
Con una orden de allanamiento de la jueza de Instrucción Alejandra Rodenas, los efectivos de Asuntos Internos entraron a la casa de Rey a las 4.40 del domingo. Revisaron las dos plantas de la vivienda y todas sus dependencias: Rey no estaba allí. “Quedó constancia en el acta que en un patio hay dos ventiluces grandes, por los cuales perfectamente pasa una persona, donde había una escalera móvil apoyada contra la pared. Claro que eso no prueba que alguien que hubiera estado allí haya salido de esa forma”, dijo a La Capital uno de los testigos que estuvo en la casa.
Por orden judicial, se hizo una averiguación respecto del paradero de Rey. Desde Jefatura constataron que no estaba detenido en el penal policial sino en dependencias de la Brigada de Explosivos, dentro de la sede de la Unidad Regional II de Ovidio Lagos al 5200.
El incidente que derivó en la muerte de Rueda nació con una discusión entre este y uno de los hijos del sargento Rey. El suboficial, que trabajaba en Orden Público y tenía 29 años de servicio, afirmó que intervino con su arma porque habían querido asaltar a su hijo. Para el juez Juárez sólo hubo una discusión entre el hijo del policía y Rueda, quien no tenía ningún antecedente penal y vivía a cinco cuadras del lugar donde lo balearon. El procesamiento de Rey por homicidio simple fue confirmado por la Cámara Penal.
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