ALQUILERES: LA OFERTA ES ESCASA Y LOS PRECIOS SIGUEN SUBIENDO
En la calle, el comentario es el mismo: aumentan los sueldos en los sectores público y privado, pero los precios de productos y servicios también suben. Y el rubro inmobiliario no es la excepción, con el agravante de que la oferta se empobreció en los últimos meses y esto genera una ecuación que pone en aprietos a los potenciales inquilinos.
“Hay pocas propiedades y caras”, dicen los que intentan resumir el fenómeno que, por ahora, nadie sabe hasta cuándo se mantendrá. Desde las inmobiliarias tampoco arriesgan fechas; pocos aseguran que recién cuando entren al mercado los edificios en construcción crecería la oferta y los precios alcanzarían un techo.
Pero son todas especulaciones. Lo cierto es que, si alguien quiere alquilar ahora, tendrá que tomar asiento antes de escuchar los precios: un departamento de dos dormitorios que costaba entre 230 y 280 pesos, hoy cuesta entre 500 y 600 pesos. Pero si la zona buscada está dentro de los bulevares, los montos pueden llegar a ser mayores.
“Un departamento de un dormitorio estaba costando lo mismo que un par de buenas zapatillas o como un tanque y medio de nafta”, prefiere comparar Publio Benuzzi, dueño de una conocida inmobiliaria. “Esto era ridículo”, dice para explicar lo que considera como una actualización de precios.
Pero insiste en que todavía los alquileres no se sinceraron del todo, porque siguen sin llegar al 1 por ciento del valor de la propiedad. “Apenas si es del 0,50 por ciento”, sostiene.
Con las manos vacías
Un tanto desconcertados por la realidad del mercado inmobiliario en la ciudad, desde la sección alquileres de otra inmobiliaria reconocieron que la demanda es muy alta, pero “no tenemos nada para ofrecer, ni departamentos ni casas”.
Estiman que por día ingresan al salón, buscando una propiedad para alquilar, entre 25 y 30 personas, “y lamentablemente se van con las manos vacías”.
Benuzzi atribuye la caída de la oferta a una mezcla “explosiva” de factores: muchas familias inundadas que se mudaron al centro no volvieron; la ausencia de créditos hipotecarios para construir o comprar y el aluvión de estudiantes que llegaron con un mejor poder adquisitivo.
“Si antes alquilaban entre cuatro o cinco estudiantes, ahora alquilan entre dos”, explica.
Desde una inmobiliaria céntrica explicaron que “el caos empezó después de la inundación”, cuando mucha gente alquiló en zonas secas y nunca regresaron, e incluso, ahora renovarán sus contratos. “Estamos llamando con tiempo a los inquilinos cuyos contratos vencen en abril/mayo para saber si tendremos más oferta, pero la mayoría se queda donde está”, aseguró una voz calificada.
25 % de aumento
A pesar de que los operadores inmobiliarios reconocen que la reacomodación de precios está “atada” al aumento de sueldos, para una familia de trabajadores las cifras pueden parecer exorbitantes.
Históricamente, se estimaba que un alquiler no debía superar el 25 por ciento de un sueldo, pero hoy una familia de trabajadores con dos hijos, que alquila un departamento de dos dormitorios a 500 ó 600 pesos (sin contar los demás gastos), terminará superando ese porcentaje.
En razón de que la oferta es tan pobre, “se alquila todo, a pesar de que los alquileres han aumentado casi un 25 %”. Los propietarios aprovechan esta situación y no están dispuestos a bajar los precios porque saben que la demanda es alta.
Apyme en estado de alerta
En un comunicado, Apyme remarcó su preocupación por el notable incremento en los precios de los alquileres comerciales e industriales, en un proceso que se viene dando en los últimos meses y que se acentúa en este momento.
“Si bien es cierto que la economía en su conjunto experimenta un ciclo de reactivación, hay que tener en cuenta que las Pymes vienen de estar al borde de la extinción. Y en este período están en un proceso de recomposición que no sólo no ha terminado, sino que debe enfrentar la persistencia de factores negativos como la presión impositiva, dificultad de acceso al crédito y aplicación del CER”, apunta la entidad.
A esto agregan un factor que, por su implicación, se torna “realmente grave”: el incremento desmesurado del costo de los alquileres. “En este sentido, llama la atención también el hecho de que la oferta de inmuebles comerciales e industriales se encuentre marcadamente concentrada en un reducido número de inmobiliarias”.
En razón de esto, Apyme convoca a los empresarios a permanecer en estado de alerta y movilización, a la vez que hace un llamado a las cámaras inmobiliarias para que se aconseje convenientemente a las inmobiliarias a actuar con criterios de razonabilidad.
La Cámara Inmobiliaria y una visión optimista
Hugo Stratta, presidente de la Cámara Inmobiliaria de Santa Fe, aseguró que el incremento de los precios es un tema que preocupa a la entidad, pero “nos excede en tanto y en cuanto son los mismos propietarios los que nos piden los ajustes. Aunque tratamos de mediar entre los intereses de ambas partes, tenemos muy poco margen de maniobra. Y esto tropieza con un ingreso que, si bien ha tenido mejoras, no puede hacer frente a los aumentos que se pretenden. Eso ya es un techo”.
De todos modos, su visión es optimista. “Creo que tenemos que alegrarnos de que esto suceda porque obedece a los beneficios de la reactivación: la gente tiene más trabajo, producto de que salimos de la recesión del cerrojo cambiario, y esto tiene consecuencias en algunos bienes de oferta más rígida como las viviendas. Al producirse un repunte importante de la demanda no hay propiedades suficientes para satisfacer sus intereses en el corto plazo”.
Y agregó que, “si analizamos el fenómeno en perspectiva, en la ciudad está en marcha una construcción importante de viviendas con distinto grado de avance, que dará satisfacción a parte de la demanda actual”.
Al finalizar, Stratta remarcó que, “si mantenemos la reactivación y el crecimiento deseable para todos, vamos a tener un largo período de escasez porque se incorporará más oferta, pero también más demanda. Eso no tiene que asustarnos, sino alegrarnos”.
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