ALREDEDOR DE 7.000 CHICOS TRABAJAN PARA EL NARCOTRÁFICO EN BRASIL
Unos 7.000 chicos y adolescentes menores de 18 años “trabajan” para el narcotráfico carioca y, en algunos casos, reciben como pago el 20 por ciento de las sustancias que venden, informó la prensa local en víspera del Día Internacional contra el Trabajo Infantil.
Los menores que integran la facción criminal más antigua de Río de Janeiro, Comando Vermelho (CV), reciben como pago el 20 por ciento de la droga que deben vender, consigna un despacho de Ansa.
Pero generalmente, la cocaína que les dan los narcos como forma de pago no es comercializada sino consumida por los pequeños “soldados” del narcotráfico.
“Tenía una ‘carga’ de 160 papeles (de cocaína), de los cuales 40 eran para mí. A veces la aspiraba o gastaba lo que ganaba en más droga”, relató Fabricio, de 17 años, uno de los adolescentes entrevistados por Folha de Sao Paulo, con autorización judicial.
Un informe de la ONG Ibiss (Instituto Brasileño de Innovaciones en Salud Social) indica que unos 7.000 chicos menores de 18 años trabajan en las llamadas “bocas de fumo”, puntos de venta ilegal de droga, en la capital turística de Brasil.
Sólo en 2005, según el gobierno local, alrededor de 1.000 niños fueron detenidos por ese delito.
Los jóvenes cooptados por el narcotráfico tienen entre 11 y 20 años y comienzan a fumar marihuana y a aspirar cocaína alrededor de los 10 años.
Como la mayoría de los principales jefes del Comando Vermelho, que controla el narcotráfico en más de la mitad de las 600 favelas cariocas, están presos o fueron muertos, los nuevos jefes tienen alrededor de 20 años.
“Hoy quien manda en el narcotráfico son los menores”, afirmó un adolescente de 16 años detenido por ese delito, citado con el nombre ficticio de Alexandre.
Según la inspectora Marina Maggessi, de la Delegación de Represión a Estupefacientes, “los jefes de los años 90 no consumían droga porque tenían sentido comercial”.
“Pero sus sucesores se perdieron en el consumo de la cocaína. Son adictos desde los 11, 12 años. No saben hacer cuentas, ni sumar ni restar, no tienen casi vocabulario, y son violentos, con armas pesadas”, describió la funcionaria.
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