ALUMNOS CREARON UNA MÁQUINA Y EL MUNICIPIO ROSARINO LES COMPRÓ LA IDEA
Alumnos del barrio San Francisquito idearon una máquina para reducir botellas de plástico y la Municipalidad les compró la idea: dará su apoyo para convertir el prototipo en un microemprendimiento. La Dirección Provincial de Desarrollo Local y Economía Solidaria también lo inscribió en sus programas como “idea sustentable y creativa”. El artefacto obtuvo el primer premio en la última Feria Regional de Ciencia y Tecnología Juvenil. El proyecto, que se llama “Aplastando a la gorda”, se medirá ahora en la edición provincial que se realizará en Casilda el 4 de octubre.
“Tenemos muchos menos recursos que otras escuelas, pero eso no es un impedimento para nosotros”, explicaron los estudiantes, orgullosos de la distinción. Pero el primero no fue el único galardón de la Escuela Nº1.115, de Cafferata 2680, que también logró el octavo lugar con el proyecto “Para qué sirve lo que no sirve”, que trabajaron en la materia ciencias sociales. “A pesar de estar limitados en recursos, siempre apostamos a proyectos creativos con fines solidarios y aprovechamos el reciclado de materiales de desechos”, explicó la vicedirectora del turno mañana, Liliana Talarico.
GENERAR INNOVACIONES
Según la docente, los alumnos hacen pie en las necesidades de su entorno para generar innovaciones. Así, de la observación de la recolección de botellas de plástico, por parte de quienes cirujean, surgió la idea de la máquina como un auxiliar para esa actividad.
En su génesis, el proyecto tuvo varios días de desarrollo teórico hasta que Cinthia Cornejo, de 14 años, llegó desde Pueblo Esther con un cajón de manzana, una jarra de plástico y un pisapapas. Con esos tres elementos se modeló la idea que permite aplastar las botellas para lograr más espacio en los carritos de cirujeo. En la actualidad, esa función se hace pisando las botellas, dato nada desdeñable si se tiene en cuenta las 1.500 botellas que se juntan de la calle por semana, explicó Gustavo Benítez, de 15 años, también titular del proyecto ganador. Un cálculo dimensiona la importancia del invento: las 1.500 botellas semanales representan cien pesos, a razón de 40 centavos el kilo. Con el aplastador se puede juntar dos veces y media ese volumen, lo que implica unos 250 pesos.
Según el docente Alexis Alsop, la máquina diseñada bajo su coordinación no sólo reemplaza a las prensas conocidas que solamente admiten fardos de mucho volumen, sino que se adapta al carrito de quienes recogen botellas en la calle. “Esto les permite almacenar mayor cantidad y ganar más dinero”, explicó, y agregó que también se puede utilizar en microemprendimientos.
El aparato acaparó 90 de los cien puntos en juego en la X Feria de Ciencia y Tecnología Juvenil y movilizó el interés de organismos oficiales. “Lo evaluamos como un aporte creativo de bajo costo y que facilita la tarea de los recolectores y de quienes muelen botellas, por eso lo apoyamos”, dijo Omar Isern, de la Subsecretaría de Economía Solidaria de la Municipalidad.
“Vamos a inscribir esta máquina en el Registro Unico de Emprendimientos, para que adquiera derecho a participar en los programas municipales”, agregó Isern. Y dijo que acompañarán el desarrollo del prototipo para que pueda producirse a nivel industrial, ya que se trata de una tecnología apropiada para sectores informarles de la economía. A modo de ejemplo, dijo que una enfardadora para acopiar grandes volúmenes cuesta 15 mil pesos, mientras que la máquina ganadora rondaría los cien pesos.
Si todo marcha bien, piensan destinar las utilidades a comprar los caños para que el gas natural llegue hasta el comedor de la escuela, ya que hoy la red sólo llega hasta la puerta. “Esto es muy importante porque en su mayoría se trata de familias que viven de planes jefes de hogar, o del cirujeo, o están desocupados”, señaló la docente. En ese marco, profesores y alumnos agudizan el ingenio en proyectos que acentúan la solidaridad, el trabajo, la perseverancia y la continuidad.
“Estos son los valores sobre los que sustentamos nuestros proyectos”, acotó Talarico. La escuela que dirige Ester Boggino pertenece al arzobispado, tiene 520 alumnos y un comedor escolar. Un año y medio atrás, entraron ladrones y al taller de tecnología sólo le dejaron dos pinzas y tres destornilladores.
Este contenido no está abierto a comentarios

