ALVAREZ: “SE VA A SABER MUY RÁPIDO CUÁLES FUERON LAS RESPONSABILIDADES”
Sin protocolo y en su casa de barrio Candioti, el intendente Marcelo Alvarez dialogó con El Litoral sobre el tema que por estos días es excluyente: la catástrofe hídrica y sus efectos sobre la ciudad, pero también sobre su persona y su entorno familiar. Dijo que quiere reconciliarse con “la política en serio”, que se banca la exposición pública que sigue teniendo y que para conocer el costo personal y familiar que todo esto conlleva hay que vivirlo de adentro.
– ¿Cómo está su relación con el gobierno provincial?
– Con el gobierno es buena y como intendente voy a pelear por la defensa del Estado municipal. La Municipalidad, en estos momentos de crisis, tendría que ser mucho más ayudada. Lo he hablado con el secretario general de la Gobernación, con el ministro de Hacienda y a ellos les consta que es una Municipalidad que hizo bien los números, que pasó la crisis sola, que nunca pedimos anticipos de coparticipación y sólo se hizo de ATN cuando tuvimos el agua al cuello, que saneamos el Estado municipal y que tenemos casi 400 empleados nuevos.
– ¿Por qué cree que el gobierno no lo ayuda?
– No es que no ayude; los tiempos son difíciles, sobre todo los de la administración burocratizada. En los momentos de crisis y emergencia hay que ser más operativos. Hoy estoy con la sensación de que estamos atrás de la pelota. Hay que pararla, alcanzarla y sobre todo hay que tener la mente muy fría, por más que uno está cansado y agotado. Más que nunca Santa Fe necesita dirigentes con la cabeza fría porque son decisiones difíciles.
– Son decisiones difíciles en momentos en que muchas personas se están jugando el futuro político de los próximos cuatro años. Esto no pudo caer en peor momento.
– Es inevitable que se junte, pero se pueden juntar la catástrofe y las elecciones haciendo política con mayúscula o con mezquindades y acá yo he visto de todo: cuestiones horrorosas, maldades, mezquindades, rumores que se convirtieron en bolas de nieve.
– ¿Usted se siente responsable porque tanta gente se haya inundado por lo que dijo aquella mañana en la radio? ¿Es cierto que ese día fue con un mensaje a la radio y terminó diciendo una cosa distinta?
– No puedo decir tanto porque el tema está judicializado. En primer lugar no me siento responsable por lo que dije o no con respecto a la inundación. Si yo, hipotéticamente, dije lo que dije o lo hice en potencial, el agua entraba igual. Si no decía nada, el agua entraba igual. Pero qué distinta hubiese sido la historia política de esta ciudad. Nada más.
Con el agua, unaola de rumores
“Quiero reconciliarme con la política, pero con la política en serio, aunque no sea más que lo que me tocó, que fue administrar miseria, pero con honestidad”, dispara Alvarez y relata en detalle los rumores que siguieron a aquel trágico 29 de abril.
“Acá se empezó a decir que el intendente estaba desaparecido, que tenía una depresión profunda, que me había suicidado. El rumor llegó vía Rosario-Buenos Aires y Buenos Aires-Santa Fe. Todo eso no fue casual si uno analiza cómo se fueron sucediendo rumores, alentados por no sé quién. Del otro lado el vecino qué hace: razona que si el tipo se desbordó, se pegó un tiro, es porque se siente responsable y no se la bancó. Hay un efecto psicológico y no de casualidades sino de intenciones”, interpreta.
“Después aparecí vivo y en el comité de crisis porque hay un decreto que dice que tenía que formar parte. Después de los primeros días dije que me iba, pero porque creía que debía estar en otro lado. De ahí siguió el rumor de la renuncia y después el de la pelea con el gobierno provincial”. Aclara en este punto que “no voy a dejar de pelear hasta el último día de mi gestión por los intereses del Estado municipal”.
En esta línea considera que “todos estos rumores, más las encuestas, más otras cosas que dijeron de interpelación, comisión investigadora, es de una mente maquiavélica que dijo cómo había que tratar esto psicológicamente. Fueron haciendo una seguidilla de cuestiones que para mí no fueron casualidad. Dijeron: hay que encontrar un responsable y que la opinión pública juzgue antes que la Justicia”.
El juicio de la historia
“Estoy leyendo un libro de Pacho O’Donell sobre Rosas, la historia oficial y el revisionismo. La historia la escriben los que ganan; espero que en esta ciudad, y voy a trabajar para eso, la historia oficial la escribamos nosotros y vaya de la mano del revisionismo. Se va a saber muy rápido cuáles fueron las distintas responsabilidades”, afirma.
– ¿Por qué permite estar tan expuesto y aparecer como responsable de todo esto?
– Porque me la banco.
– Pero el costo político, familiar y personal es alto.
– Por supuesto, y más para el que sabe cómo se vive de adentro. Mi hijo mayor tenía 13 años cuando empecé la intendencia y ahora tiene 16 y cuestiona todo lo que hay que cuestionar. No me lo dijo a mí, pero sí a la madre que estaba orgulloso de su papá. Yo tengo tiempos distintos y dejo que las cosas decanten solas. No me cabe la menor duda de que las cosas se van a ir aclarando.
– Lo va a juzgar la historia ¿Está tranquilo con eso?
– La historia inmediata me va a juzgar.
– Si pudiera volver atrás, ¿qué cambiaría para evitar todo esto?
– Con el tramo tres de la defensa y 450 metros de luz en el puente Santa Fe-Rosario, la historia hubiese sido totalmente distinta.
Daños por 50 millones
En los próximos días el intendente va a dar a conocer, en detalle, el daño que la catástrofe hídrica significó también para la Municipalidad. Son 50 millones según la estimación que se vino elaborando con el apoyo de la Comisión Económica para América Latina (Cepal). De ese total, 40 millones son de daño directo e incluye infraestructura, mejorado, pavimento, alcantarillas, arbolado público e iluminación, entre otros rubros.
Los otros 10, considerados como daño indirecto, son por la caída de recaudación y la eximición del pago de la tasa y registro e inspección a damnificados, más gastos extra derivados también de la inundación, que suman unos 700 mil pesos por mes.
“Esto es pérdida que va a quedar para la ciudad”, resume Alvarez y apunta entre las posibles formas de remontar el gasto indirecto la posibilidad de un adelanto de coparticipación (el primero de su gestión, aclara) y la financiación del arreglo de casas bombas y recolección de basura con el fondo fiduciario que pidió la provincia.
Para costear un programa intensivo de recuperación del borde oeste de la ciudad, estimado en unos 8 millones de pesos, se pensó en fondos del conurbano 2003 (2 millones), ATN y la diferencia de lo que la provincia presupuestó para el tramo tres de la defensa y el precio que probablemente se termine pagando.
Políticas ausentes, riesgo asegurado
Si algo dejó al descubierto la catástrofe hídrica fue la ausencia de una política de tierras que durante décadas posibilitó asentamientos poblacionales en áreas que claramente aparecían como riesgosas.
“Lo he dicho públicamente, admitió Marcelo Alvarez, y relató que “después de que la ciudad terminó con los últimos planes directores a principios del siglo pasado, en que se construyeron bulevar Gálvez y Pellegrini y avenida Freyre, el resto fue prever las distintas troncales de la ciudad y hubo una apropiación del oeste, que sabíamos que era bajo, y una ausencia de políticas de tierra. Aprender de la lección del Salado es la única manera de remontar esto”.
Sin embargo, “lo que más me preocupa es que el agua baja y parece que nos estamos olvidando del tema. Esta es una oportunidad de tener una política de tierra. Hay que determinar a futuro zonas de riesgo, con una política precisa y, lo más difícil, ser contundente y decirle a la gente que por estar en esa zona, si se inunda, no va a ser asistido”.
En ese sentido, anticipó que tiene previsto dejar preparada la legislación, el financiamiento y la logística para los próximos 10 ó 20 años, y confió en se podrá comenzar con la construcción de unas 700 viviendas, incluidas las de la provincia, antes del fin de su mandato.
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