ALVAREZ Y BERLI CARA A CARA EN LOS TRIBUNALES SANTAFESINOS
El juez Diego de la Torre, que investiga la catástrofe del río Salado que dejó 23 muertos y más de 100 mil personas en el desamparo convocó a una ronda de careos entre el ex intendente de Santa Fe, Marcelo Alvarez y tres ex funcionarios del gobierno de Carlos Reutemann.
El martes, Alvarez quedará cara a cara con el ex ministro de Obras Públicas, Edgardo Berli y el miércoles, repetirá con el ex secretario de Obras Públicas, Carlos Gómez Galissier y el ex administrador de Vialidad Provincial, José “Pepe” D’Ambrosio. Un duelo para revelar el gran secreto de aquel martes fatídico -29 de abril de 2003-, cuando Alvarez se instaló muy temprano en la emisora LT10 y desde allí le pidió a los vecinos de San Lorenzo, Chalet, El Arenal y Centenario que se quedaran tranquilos ante el torrente que avanzaba sobre el cordón oeste de la ciudad. Muchos le creyeron. Pero sobre el final del día, los barrios fueron sepultados por tres y cuatro metros de agua.
Desde entonces, una pregunta persigue al elegido de Lole. “¿Por qué dijo que esos barrios no se inundarían?”, le planteron una y otra vez. El 20 de mayo, Alvarez se despachó con una promesa: “En su momento responderé sobre qué y quiénes me basé para decir lo que dije”, dijo. Y luego se hundió en un silencio de seis meses.
El 11 de noviembre, el ex intendente declaró -por escrito- ante el juez De la Torre. Explicó su fallido, pero también levantó sospechas. Recordó un encuentro en el puente de la autopista Rosario-Santa Fe la noche del 28 de abril cuando los vecinos discutían -en medio de la desesperación- cómo defender lo quedaba en pie de la franja oeste. Y mencionó a nueve ex funcionarios de Reutemann que estuvieron allí, aquella noche: Berli, Gómez Galissier, D’Ambrosio, el ex director de Obras Hidráulicas, Ricardo Fratti y el ex subsecretario de Municipios y hoy diputado provincial, Claudio Tibaldo, entre otros. Todos desfilaron después ante el magistrado.
Al día siguiente, Alvarez ensayó su defensa pública. “La Municipalidad de Santa Fe no fue responsable de la catástrofe. Hay que ver a quién le correspondían las jurisdicciones. El río no es municipal. El control de los terraplenes no es municipal. El monitoreo (del Salado) no es municipal. Nosotros teníamos solo dos casa bombas y estaban a disposición en ese momento”, disparó. Su testimonio desató la batalla contra los amigos de Lole.
Alvarez confesó también otro peso de la crisis. “Se fueron dando algunas circunstancias, no casuales, premeditadas, versiones, algunas diabólicas, en las que, no me cabe dudas, hubo intencionalidad, pero no sé de quién. Y me impusieron la mochila de todo esto. Dijeron: ‘Alvarez debe cargar con todo esto’. Y así fue. Fue horrible” –denunció.
-¿Y por qué cargó esa mochila y no deslindó responsabilidades? –le preguntaron.
-Fue una decisión personal. En el momento adecuado iba a decir en qué y en quién me basé para decir lo que dije. Y lo dije ante el juez. Confío en la Justicia. Salga pato o gallareta. La municipalidad no fue la responsable de la catástrofe de Santa Fe -insistió.
En su declaración judicial, Alvarez hizo “una cronología (de la crisis) desde el lunes 28 de abril, a las 19,30, cuando se pierde la posibilidad de controlar el agua que ingresaba por Gorostiaga (la zona de la defensa inconclusa) hasta el martes 29, a las 2 de la mañana. No me corresponde a mi juzgar, eso es tarea del juez”, aclaró.
-¿Algún funcionario provincial le dijo que esos barrios no se iban a inundar?
-Hubo una reunión clave en el puente de la autopista, donde había gran cantidad de vecinos, muchos funcionarios provinciales, y yo fui después de una reunión de gabinete. Allí recibí algunas indicaciones –deslizó Alvarez.
El retruque fue inmediato. El 13 de noviembre, Gómez Galissier declaró ante el doctor De la Torre y después desmintió en público que algún funcionario de la provincia hubiera informado a Alvarez que el agua no llegaría a los barrios San Lorenzo, Chalet, El Arenal y Centenario. “El intendente no tenía elementos para hacer una afirmación tan complicada. No voy juzgar lo que dijo, pero yo no tenía elementos para hacer una afirmación como esa, el martes 29, a las 8 de la mañana”, dijo el ex secretario de Obras Públicas.
El ex ministro Berli coincidió con su segundo cuando pasó por el despacho del juez, el 18 de diciembre. ¿Ustedes le dijeron a Alvarez que los barrios no se iban a inundar?”, le preguntó Rosario 12. “No. Nosotros no pudimos nunca haber dicho eso porque no teníamos ni el conocimiento ni la información para decir eso. Ese dato que ha trascendido, que lo conozco a través de los medios, no surgió de una información dada por mi, ni por ninguno de los funcionarios del Ministerio de Obras Públicas que yo conozca o haya escuchado. Así que no sé cuál es la información que toma el intendente como base de sus declaraciones”, respondió, en un pasillo de Tribunales.
Berli admitió que al fracasar el plan A: el cierre del anillo del terraplén en la zona del hipódromo, la provincia sugirió un plan B: una defensa debajo del puente sobre la autopista Rosario-Santa Fe, pero fue descartado el mismo lunes 28, alrededor de las tres de la tarde. “Los técnicos municipales dijeron que ensayar un cierre ahí, era en vano porque en virtud de los niveles que hay en la autopista, el agua iba a pasar por Iturraspe y Perón, un hecho que ocurrió después: el agua pasó por ahí”, explicó.
El dilema se volvió a plantear el mismo lunes 28, a la noche. “Había un grupo muy importante de funcionarios, la mayoría provinciales y algunos municipales. También pobladores de la zona intentando hacer un cierre debajo del puente de la autopista. Pero la obra era rechazada por las autoridades municipales porque sostenían, con algún criterio valedero, que preferían que todos los reservorios, se vayan inundando lentamente.
De manera tal, (…) con los caudales que se observaron primero, que eran manejables por las bombas, ir regulándolos o que en su defecto se vayan inundando lentamente algunos de los barrios más bajos. Esa obra fue rechazada por la Municipalidad, incluso la discusión era entre el intendente con los vecinos, a quienes trataba de convencer de que no eran conveniente bolsear abajo de la avenida de circunvalación”, concluyó Berli.
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