Amantes, golf y grandes banquetes: nuevos pecados capitales para los líderes chinos
El Comité Central del Partido Comunista presentará nuevas reglas de conducta.
Crucial por darse en plena desaceleración económica de la locomotora del mundo, la reunión anual del Partido Comunista de China (PCCh) que comienza hoy también abordará cuestiones centrales para mitigar la plaga de corrupción y encauzar las conductas de sus funcionarios consideradas una amenaza para supervivencia del régimen liderado por Xi Jinping.
El sexo extramatrimonial, los banquetes con decenas de pasos y los largos partidos de golf en los clubes exclusivos de los nuevos ricos son los nuevos “pecados capitales” enumerados en la reuniones previas del Comité Central del partido.
Sin embargo, son muy queridas para gran número de funcionarios, sobre todo en la periferia china, donde se consideran símbolos de éxito el poder mantener a una joven amante (y comprarle un auto de lujo, mejor si es un Porsche o un Lamborghini), agasajar a los invitados extranjeros con abundantes banquetes e invitar a los posibles socios de negocios a un partido de golf en los lujosos campos surgidos como hongos en todo el país.
El nuevo decálogo de comportamiento para los 88 millones de inscriptos en el partido fue presentado en una reunión realizada el 12 de octubre, y esas decisiones fueron difundidas la semana pasada por los medios chinos.
La agencia estatal Xinhua destacó que la prohibición de “costumbres extravagantes en el beber y el comer” y de jugar al golf no estaba incluida en la versión precedente del decálogo.
También es nueva la norma que condena el adulterio e impone a los militantes del partido “gestionar familias armoniosas”. Además, los miembros del partido deben evitar comprometerse en “relaciones sexuales impropias”.
La acusación de adulterio o de practicar libertinaje es frecuente en los juicios por corrupción, que se celebran cada vez con mayor frecuencia en todo el país.
En China no existe un organismo estatal dedicado a combatir la corrupción, actividad reservada a la Comisión Central para las Inspecciones de Disciplina, que es un órgano del PCCh.
Anticorrupción
La temida CCID es presidida por Wang Qishan, un aliado del presidente Xi que hace tres años emprendió una lucha sin cuartel contra la corrupción que, sostuvo, constituye una grave amenaza para la supervivencia del partido y, consecuentemente, del régimen.
“Los miembros del partido deben separar los intereses privados de los públicos, poniendo los públicos en primer lugar”, agrega el nuevo decálogo. Además, deben “practicar la simplicidad y evitar las extravagancias”.
En temas más políticos, el nuevo reglamento impone a los militantes no formar “camarillas”, que tienen el objetivo de dividir el partido, ni buscar puestos de poder y riqueza para sus familiares.
“El problema más grande de las actuales reglas de disciplina, que se remontan a 2013, es que no indican un límite preciso entre la disciplina del partido y las leyes”, afirmó Ma Huaide, vicepresidente de la Universidad de Ciencias Políticas y Leyes de China.
De las nuevas reglas, agregó Ma, fueron cancelados algunos artículos en los cuales se hablaba de corrupción, sobornos y omisión en la aplicación de las leyes, precisamente porque estos delitos son castigados por la ley.
El Comité Central, en un comunicado emitido tras la reunión del 12 de octubre pasado, reafirmó el principio según el cual la disciplina del partido es más severa y más importante que la ley.
Fuente: La Nación Digital
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