AMARO YARDÍN: "NO SE PUEDE ESTABLECER UNA TARIFA SIN UN ESTUDIO DE COSTOS"
En medio del nuevo conflicto en el transporte urbano de pasajeros, volvió a escucharse con insistencia en los últimos días el concepto de fórmula polinómica para el cálculo de la tarifa real del servicio. Dicha fórmula comenzó a aplicarse en la ciudad en 1994, en el marco de la licitación por diez años impulsada por la gestión de Jorge Obeid, entonces intendente.
Mediante una larga serie de monomios, la polinómica permitía entonces hacer un cálculo científico de la tarifa, básicamente de acuerdo con un detallado esquema de costos, dividido por la cantidad de pasajeros transportados.
Amaro Yardín, docente de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNL y doctor en Economía, fue el encargado, en aquel momento, de liderar el grupo de la universidad que formuló ese esquema de cálculo, reconocido en su momento como una forma certera de llegar al precio justo del boleto. Si bien la modalidad fue novedosa para la ciudad, Yardín ya había trabajado una década antes en una propuesta similar en la ciudad de Rosario.
Ahora, a 16 años de la licitación, con varios de disputa entre empresarios y municipio sobre la aplicación de la fórmula y sin ninguna injerencia local en la cuestión -sí con varios trabajos en otras ciudades del país-, el especialista ofrece sus opiniones sobre un tema siempre sensible, como es el precio del boleto. Y aporta algunas sugerencias.
Decisión política pero base científica
En primer lugar, señala que “es totalmente inapropiado tratar de establecer una tarifa razonable, si no se cuenta con la base de un estudio de costos. Después, sobre ese estudio se agregan los factores políticos”, para decidir en definitiva qué combinación conviene más.
La mencionada fórmula consideraba una serie de variables, incluidos la frecuencia, el recorrido y la antigüedad de los coches, que aportaban distintas alternativas para el valor de la tarifa. La elección de esa alternativa es política: “Uno puede decidir si el colectivo viene cada 5 o cada 7 minutos; si hace un recorrido largo pasando por la mayor cantidad de calles posibles o si atraviesa líneas troncales”. En definitiva, la ecuación calidad-precio es una decisión que corre por cuenta de quien gobierna y Yardín no abre juicios al respecto.
Pero aporta una sugerencia a los concejales para que “evalúen la posibilidad de un subsidio”, adicional al que se recibe desde la Nación que favorezca el acceso a los colectivos, sobre todo de los sectores más humildes. “Siempre que el subsidio sea para la ciudad, tiene que generarse en la misma ciudad. No me parece mal que se estudie el tema”, opinó.
Todos los costos
La fórmula polinómica no es un invento santafesino, pero la que se aplicó en el transporte urbano de Santa Fe sí fue creada por Yardín y su equipo. “Es una herramienta técnica que se usa para diversos fines. En este caso particular del transporte el objetivo es llegar a calcular el costo de la prestación de un servicio y, sobre eso, en función de un rendimiento que se estime razonable para el empresario, se fija la tarifa. En la fórmula están todos los componentes del costo que insume la prestación del servicio”, resumió.
-¿Cuántos factores hacían jugar en aquella fórmula?-No recuerdo, pero cuantos más factores tenga más precisa es la fórmula. La parte más difícil es la del costo de mantenimiento de los vehículos porque hay elementos de los coches que se desgastan a medida que ruedan y otros porque simplemente pasa el tiempo. Es una tarea complicada, que requiere de asesoramiento de especialistas. Nosotros hemos consultado cuando hicimos la fórmula los manuales de los coches, y recibimos los consejos y sugerencias de ingenieros, gente de mantenimiento que nos explicaba cuánto dura la reparación de la cinta de freno, por ejemplo, además de relevar los precios de mercado. -En algún momento la fórmula dejó de ser aplicada (fue derogada a fines de 2000 por aplicación de la ordenanza 10.654).-Que no se utilice una fórmula polinómica es lamentable. Hay municipalidades que se enganchan con las tarifas de otras ciudades y cada caso es diferente. Creo que si vuelven a usar la polinómica probablemente tendrán que hacerle mejoras, pero el concepto en sí de la fórmula es inatacable. -¿Cuál es ese concepto?-El concepto de tomar los factores que hacen al costo y la cantidad de boletos que se venden en un tiempo dado (generalmente, es un año). No se puede determinar una tarifa si no se toman en cuenta esos elementos. -¿Lo volvieron a consultar alguna otra vez sobre este tema?.-Acá en Santa Fe, no. En Rosario, más frecuentemente. A mí me contratan para un trabajo técnico y lo hago. Pero hay un tema que siempre menciono y es que el transporte urbano tiene una característica muy particular, porque el que paga el servicio es el propio usuario. ¿Ustedes han visto alguna vez que cause tanto revuelo cuando se fijan las tarifas para recolección de residuos? Allí la gente ni se entera, paga los impuestos y no sabe cuánto cuesta. Pero en el boleto el efecto es directo. Cuando el país está en un fuerte desarrollo económico, no hay problema porque todo el mundo dispone de poder adquisitivo. Cuando empieza a bajar, todo el mundo protesta por todo.Para Yardín resulta claro que, más allá de la fórmula que se utilice, y no descarta que la que se aplicó en 1994 tenga que ser revisada, es indiscutible que deba existir una: “Tiene que haber un estudio de costos que termina en una fórmula, más o menos larga, más o menos complicada. No veo otra forma”,
Este contenido no está abierto a comentarios

