AMENAZAN A UN CAMARISTA Y A UNA DEFENSORA OFICIAL DESDE LA CÁRCEL
Al mediodía llegó la amenaza: una voz de hombre le dijo a la telefonista de los Tribunales de San Isidro que había una bomba en el edificio, lo que provocó la evacuación del lugar —no se halló nada— y la paralización de la actividad judicial. Al rato se detectó que la amenaza se había hecho desde una cárcel. A última hora, la situación se complicó más: surgió la versión de que el autor había sido un preso, pero enseguida un camarista acusó al Servicio Penitenciario de estar inculpando a un inocente para tapar su supuesta relación con la intimidación.
La amenaza —se produjo a las 12.55— fue concreta, dirigida al camarista Fernando Maroto y a la defensora oficial de San Isidro, María Dolores Gómez: “Escuchá, marmota, todos ustedes van a volar por el aire, especialmente Maroto y la doctora Gómez”.
El conmutador de los Tribunales de San Isidro tiene un sistema de identificación de llamadas. Así detectaron que la comunicación se hizo desde un teléfono que está en la Unidad Carcelaria de Florencio Varela.
La primera interpretación de Maroto fue que la amenaza estaría vinculada con su postura, y la de Gómez, en favor de los derechos humanos y las denuncias que vienen haciendo ambos sobre torturas a presos.
“Hace dos años, la doctora Gómez y yo hicimos denuncias de torturas en Florencio Varela contra presos. Incluso hasta denunciamos que hubo muertes”, explicó Maroto. Y agregó: “Si bien es cierto que desde aquella época la situación mejoró, no descartamos que haya resabios”.
Otra sospecha de Maroto sobre el origen de la amenaza apunta también al Servicio Penitenciario Bonaerense y está vinculada a su pedido para que la cúpula presente declaraciones juradas de patrimonio. “Si se está investigando a los jefes de la Policía, que también lo hagan con los penitenciarios: los síntomas de corrupción son muy parecidos. Pero parece que algunos no quieren que se los investigue”, indicó.
Lo sorprendente fue que, a las diez de la noche, se difundió a través de la agencia Télam que el Servicio Penitenciario había identificado al autor de las amenazas. Y que se trataba de un preso apellidado Velázquez Rodríguez, condenado por robo a tres años y tres meses por el tribunal de Maroto en un juicio en el que lo defendió Gómez.
La información también indicaba que Velázquez Rodríguez habría “confesado” ante los penitenciarios. Y que en su celda se habrían encontrado papeles con supuestos “datos” de Gómez.
Ante la consulta de Clarín sobre esta versión, Maroto reaccionó con indignación. “Esto es una mentira del Servicio Penitenciario, está todo armado por ellos para ocultar la verdad. Son ellos los que difunden esta información falsa”, dijo.
Maroto agregó que Velázquez no tiene por qué amenazarlo. “Acaba de pedir la libertad condicional. Y con la doctora Gómez siempre tenemos que ampararlo porque le pegan seguido. Lo que no puedo entender es cómo el Servicio está investigando, cuando son ellos los investigados”.
El juez, que entre otros casos interviene en la causa por el crimen de María Marta García Belsunce contó que el año pasado un hombre se metió en su casa. “Que Maroto se deje de joder”, fue el mensaje que le dejó.
Gómez tampoco es la primera vez que recibe amenazas. En mayo de 2001, tres presos denunciaron que penitenciarios les habían ofrecido dinero para matar a la defensora. Por eso se inició una investigación, que hoy está a punto de ser archivada.
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