AMENAZAN CON UNA PISTOLA AL HIJO DE UN DENUNCIANTE DEL TERRORISMO DE ESTADO EN SANTA FE
“¿Vos sos Diego? Bueno, ¡decile a tus viejos que se dejen de hinchar las bolas porque la mano viene pesada! ¿Me entendiste?”, le dijo el hombre que después guardó el arma en la cintura, ascendió a una camioneta Suzuki blanca, sin patente, con vidrios polarizado y se esfumó del lugar. El hecho ocurrió alrededor de las seis de la tarde en la avenida Facundo Zuviría cuando el joven se dirigía a su trabajo, en un estudio informático. “Es una intimidación más porque están perdidos”, advirtió Daniel García al asociar las amenazas a su familia con las denuncias del circuito represivo que operó en Santa Fe y el desfile de represores que habrá el mes que viene en la justicia federal.
García se comunicó inmediatamente con el secretario de Derechos Humanos de la provincia, Domingo Pochettino y con la jefa de Policía de la provincia, Leyla Perazzo, con quienes se dirigió al lugar de la encerrona y luego presentó la denuncia en Tribunales.
“Mi hijo venía caminando por la avenida Facundo Zuviría, donde tiene un estudio informático. Cuando lo metieron contra un galpón que hay por ahí y le dijeron: ‘¿Vos sos Diego? Bueno, decile a tu viejo, vos y tu hermano, que se dejen de hinchar las bolas porque la mano viene pesada. ¿Me entendiste?’ Y después guardó la pistola en la cintura y se subió a una camioneta Vitara sin patente que estaba a 20 metros”, comentó García a Rosario 12.
-¿Cuándo ocurrió eso?
-Alrededor de las seis de la tarde, a plena luz del día.
-¿Había otras personas cerca?
-Fue así, abiertamente, en la avenida Facundo Zuviría –explicó García que se comunicó con Pochettino y la doctora Perazzo para que recorran el lugar y después se dirigió a Tribunales.
García dijo que el vehículo ya había rondado por su barrio con personas a bordo que tomaron fotografías de la casa. “Es la misma Suzuki Vitara color blanco, sin patente, con vidrios polarizados azules”, afirmó.
-¿Qué interpretación hacen de esto?
-Que están perdidos. Ayer (por anteayer) se intentó conectar conmigo el yerno de (Nicolás) Correa. Y están dando golpes. Es una intimidación más a un nivel superior. Antes nos sacaban fotos, ahora van directamente contra los chicos. No vienen contra nosotros, van contra un hijo para que nos duela –contestó García. Correa es un suboficial retirado del Ejército que se desempeñó como número dos de la Subsecretaría de Seguridad Pública de la provincia en el primer gobierno de Jorge Obeid y el 4 de febrero será indagado por el juez federal Nº 1, Reynaldo Rodríguez en una causa en la que se investiga la represión ilegal en Santa Fe y en la que ya declararon dos veces García y su esposa, Alba Sánchez.
La semana pasada el matrimonio reconoció ante la justicia federal un centro clandestino de detención en San José del Rincón, donde estuvieron secuestrados cinco meses, después de pasar por la seccional 4ª de la Policía de la provincia. La casa quinta está ubicada en calle del Sol, en el barrio Villa California, a 200 metros al oeste de la ruta 1, en la que aseguran haber estado detenidos ilegalmente entre el 6 de diciembre de 1977 y el 25 de mayo de 1978.
El procedimiento fue ordenado por el juez Rodríguez que investiga el circuito represivo de la dictadura en Santa Fe y en los primeros días de febrero indagará al ex juez Víctor Brusa, a cuatro ex policías -Héctor Colombini, Eduardo Ramos, Juan Calixto Perizzotti, María Eva Aebi- y a Correa.
En la denuncia que presentaron a fines de noviembre, los esposos García mencionaron también a otros represores del Destacamento de Inteligencia Militar 122 de Santa Fe que dependía del Segundo Cuerpo de Ejército. “Esta es la casa en la que estuvimos detenidos en forma totalmente ilegal después de haber pasado por la seccional 4ª”, dijo Sánchez luego de reconocer la quinta ante el juez Rodríguez.
-¿Un centro clandestino de detención?
-Exactamente. Que no figura en el Nunca Más ni en ningún otro documento.
La finca está al lado del camping del Sindicato de Trabajadores Viales que tiene un pórtico muy particular: un arco que en estos años se convirtió en referencia de la zona. En su cautiverio, Sánchez pudo ver ese arco a la distancia, desde un ventiluz del baño de la casa. “En cada cambio de guardia, ellos (los represores) tenían que entregar la casa limpia, entonces a veces me obligaban a limpiarla. Lógicamente tenía que sacarme la capucha para hacer la limpieza. Cerraba la puerta del baño y con trabajo me subía al inodoro y veía lo que estoy viendo ahora: la entrada del camping”, relató Sánchez.
Después, ya en libertad, con ese registro de la memoria, ella y su esposo lograron llegar al lugar donde estuvieron secuestrados. Y como otra prueba más, ayer invitó a los cronistas a mirar hacia el pórtico del Sindicato de Trabajadores Viales. “Desde acá se ve el arco y la libustrina que se mantuvo durante todos estos años”, dijo la mujer.
-¿Así identificaron la casa?
-Así pude ver la entrada del club de los viales y como conocía la zona me resultó muy fácil llegar a este lugar. A partir de ahí, pude determinar perfectamente cuál era la casa –precisó Sánchez.
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