AMENAZARON A LOS INTEGRANTES DE APROPOL
Mientras el gobierno insiste en que la separación de tres jefes policiales fue por la irrupción de Apropol en la Jefatura durante la madrugada del 7 de abril y no por su denuncia de robo de combustible, una especie de novela policial, pero con características de culebrón, enfrenta nuevamente al sindicato “no reconocido” y a las autoridades políticas de la provincia.
Ayer, el subsecretario de Seguridad Pública, Alejandro Rossi, disparó a Canal 3 eludiendo toda metáfora: “Apropol es un grupo faccioso, un grupo de civiles al borde del delito”, y tras tratarlos de “bandoleros” aseguró que “no va a quedar ninguno”. Ante la obvia repregunta sobre si se trataba de una amenaza, aclaró que la desaparición del “gremio policial” se deberá a que “todos van a ser cesanteados”. Alberto Martínez, líder los rebeldes no reconocidos, no tardó en contestar y responsabilizó al subsecretario por cualquier cosa que pudiera sucederle a él, su familia o los demás miembros de Apropol. “Lo que nos pase será responsabilidad absoluta del subsecretario Rossi, quien nos amenazó por televisión”.
Luego, los integrantes de Apropol fueron hasta la sede del Ministerio de Gobierno, donde no fueron recibidos por el ministro Roberto Rosúa, mientras una singular fila de compañeros “no rebeldes” cuidaba que no traspasaran las puertas.
De todos modos, los uniformados en servicio no lograron impedir que los gremialistas se acercaran a la vicegobernadora María Eugenia Bielsa y le entregaran el escrito que hoy presentarán en Tribunales. Allí aseguran que temen por su vida tras las declaraciones de Rossi, algo que toma forma a partir de la llegada de un anónimo en la sede del gremio: “Van a ser todos boleta. Tocaron donde no debían”, reza el texto, por el que los gremialistas responsabilizan al desbocado subsecretario de Seguridad, el mismo que fue imputado –por ahora con falta de mérito– de haber amenazado con un arma a un taxista con el que tuvo un incidente de tránsito.
Mientras tanto, las denuncias por robo de combustible de Apropol, luego de las cuales tres jefes policiales fueron desplazados, originó un sinnúmero de reuniones y rumores de más alejamientos en la cúpula de la Unidad Regional II. Pero el gobierno no habló oficialmente del tema y lograr precisiones acerca de por qué se corrieron a los jefes del Comando Radioeléctrico, la Agrupación Cuerpos y el Cuerpo de Guardia de Infantería no fue fácil. Primero, oficialmente se aclaró que no habían sido desplazados por la adulteración del kilometraje de los móviles para poder robar nafta, sino por la irrupción de Apropol que detectó la irregularidad.
“Yo me pregunto… ¿Apropol es un conjunto de buenos ciudadanos preocupados por lo intereses de los trabajadores policiales, o es una banda facciosa que pretende presionar o coaccionar sobre las autoridades policiales desde otro lugar?”, dijo Rossi.
Mientras tanto, con varios frentes abiertos, el tablero volvió a moverse ya que las declaraciones de la jueza Laura Inés Cosidoy con respecto a la inacción del gobierno en el tema narcotráfico, y sus pedidos de investigaciones contra altos jefes de la Unidad Regional II sospechados de complicidad en los operativos policiales, generaron una reacción oficial. De hecho, Rossi anunció el pase a disponibilidad de los comisarios Alberto Antegiovanni y Carlos Rodríguez, ambos sospechados de complicidad con narcotraficantes.
De todos modos, una alta fuente de la UR II, conocedora de los reglamentos, explicó que la única figura aplicable para estos jefes es la “disponibilidad a la espera de destino”. Y agregó que para otro tipo de sanción es necesario iniciar un sumario administrativo que aún no fue sustanciado.
Con respecto a la denuncia de robo de combustible, el juez de instrucción Eduardo Suárez Romero ordenó gran cantidad de medidas; además de las pericias a los vehículos que presentaban las chapas de los tableros abiertas, pidió también que se secuestre documentación proveniente de dependencias policiales donde se rinde todo lo referente al uso de combustible en los móviles. Esta investigación está a cargo de la Dirección de Asuntos Internos.
Pero para Rossi todo es mentira y puso en duda la credibilidad de las pruebas fotográficas presentadas por Apropol, al señalar que “las fotos eran de ellos, las herramientas eran de ellos, y fue todo armado por ellos para ensuciar la cancha”.
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