AMIA: COMENZÓ LA RONDA DE INDAGATORIAS QUE INCLUYE A GALEANO
La ronda de indagatorias en la cuasa que investiga las irregularidades cometidas en la investigación del atentado a la AMIA, y en la que deberán declarar el ex juez federal Juan José Galeano y el ex titular de la SIDE, Hugo Anzorreguy entre otros, comenzó hoy con la presentación en Tribunales de Ana Boragni, la mujer del del ex mecánico Carlos Telleldín.
Tanto el ex reducidor de autos, hoy absuelto, como la mujer están acusados de haber cobrado 400.000 dólares provenientes de la SIDE para inculpar a policías bonaerenses en el ataque contra la mutual judía.
En rigor, Boragni, que llegó a Tribunales acompañada por su abogado, Alberto Castiñeiras, se negó a declarar ante el juez federal Ariel Lijo y los fiscales Patricio Evers y Alberto Nisman y, en cambio, presentó un escrito.
A la mujer se le imputa el delito de peculado, que prevé penas de entre dos y diez años de prisión.
Indagatorias pendientes. Su situación procesal se resolverá recién después de que el juez tome declaración al resto de los citados, trámite que se completará la semana próxima.
Para mañana a las 10 está prevista la indagatoria de Telleldín. Luego será el turno de su abogado Víctor Stingfale, de dos agentes de la SIDE, del ex titular de la DAIA, Rubén Beraja y de Anzorreguy.
La ronda terminará con las declaraciones de los ex fiscales Eamon Müllen y José Barbaccia y del ex juez Galeano, prevista esta última para el jueves de la semana próxima.
Recién entonces comenzarán a correr los diez días que el juez Lijo tendrá para definir la situación procesal de todos los citados, según adelantaron a LANACION.com fuentes del juzgado.
Las acusaciones. A Galeano, suspendido y destituido por el Consejo de la Magistratura, el juez Lijo le imputa haber “planificado y organizado el pago a Telleldín” de 400.000 dólares, que provinieron de la SIDE, a cambio de que diera en la causa “una versión previamente acordada con el magistrado”: que había entregado la camioneta que voló la AMIA a policías bonaerenses.
Además, lo acusa de haber privado de su libertad a Miriam Salinas, una amiga de la esposa de Telleldín, que estaba detenida. Y de haberla amenazado con involucrarla en la causa AMIA si no aportaba una declaración contra Telleldín y no colocaba una cámara oculta en su casa para grabar conversaciones que lo perjudicaran. Si cumplía, iba a ser sobreseída, liberada e iba a beneficiar a su pareja, otro de los detenidos.
Por otra parte, le imputa haber acordado una declaración con un abogado, que se convirtió en testigo de identidad reservada, y lo acusó de interpretar las pruebas contra los policías en forma parcial para perjudicarlos.
A los ex fiscales los acusa de ser partícipes del pago a Telleldín y de la coacción y privación de la libertad de Salinas.
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