AMIA: DENUNCIAN LA DESAPARICIÓN DE PRUEBAS
La posibilidad de centrar decididamente la mirada sobre la llamada “pista siria” vuelve a circular en la Unidad Fiscal que investiga el atentado a la AMIA. El cuerpo denunció hoy que faltan escuchas clave ordenadas al teléfono celular de un sospechoso, el empresario Alberto Jacinto Kanoore Edul.
Además, los fiscales federales Alberto Nisman y Marcelo Martínez Burgos analizan un llamado hecho desde el teléfono de un “alto jefe de la investigación de la época” a una línea de Kanoore Edul el 1º de agosto de 1994, horas antes de un allanamiento a su casa.
En una clara señal de la intención de avanzar sobre la llamada “pista siria” a la hora de reencauzar la investigación, los fiscales presentaron una denuncia ante el juez federal Claudio Bonadío, quien investiga las irregularidades del caso.
Los fiscales advirtieron que la pérdida de esas escuchas, concretadas entre el 29 de julio y el 2 de agosto de 1994, pudo haber sido parte de un plan “premeditado”, tendiente a “colocar en un cono de sombras” este aspecto de la causa que se orientaba a la familia Kanoore Edul, apuntó Nisman en un encuentro con la prensa en la sede de la Unidad Fiscal.
La noticia se conoce en medio del jury al juez federal Juan José Galeano, quien afronta trece acusaciones por las presuntas irregularidades en la investigación del atentado.
Alberto Jacinto Kanoore Edul es un empresario sirio cuya familia era oriunda de la misma zona que la de Menem. Fue uno de los sospechosos en la investigación del atentado desde un primer momento por su presunta vinculación con políticos iraníes denunciados como responsables del ataque.
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