AMIA: DENUNCIAN NUEVA DESAPARICIÓN DE PRUEBAS
Mientras se desarrolla el juicio político que muy probablemente termine con su destitución, el suspendido juez federal Juan José Galeano sumó ayer una nueva irregularidad en la investigación del atentado contra la AMIA. La Fiscalía creada por el Gobierno para seguir adelante con el caso descubrió una nueva desaparición de casettes con escuchas y sus respectivas transcripciones.
Se trata de las escuchas relacionadas con Alberto Kanoore Edul, un hombre que cuenta con una falta de mérito en la causa y que mantuvo contactos con el “doblador” de automóviles Carlos Telleldín, absuelto de algún tipo de vinculación con el atentado por falta de pruebas.
La novedad fue denunciada ayer por los fiscales Alberto Nisman y Marcelo Martínez Burgos ante el juez federal Claudio Bonadío. Este tiene a su cargo la investigación de los presuntos delitos cometidos en el marco de la investigación del atentado que en 1994 provocó 85 muertes.
Además, la novedad llegó justo el día anterior a que se conozca la sentencia de un tribunal oral que juzga al ex titular del Departamento de Protección del Orden Constitucional (DPOC) de la Policía Federal, el ex comisario Carlos Castañeda, por la desaparición de 66 casettes con las escuchas a Telleldín en los primeros meses de la investigación del atentado.
Si bien los fiscales Nisman y Martínez Burgos no tienen certeza del momento en el que se produjo esta nueva desaparición de casettes, lo cierto es que llegaron a esa conclusión luego de compulsar toda la causa y requerir información al juzgado que estuvo a cargo del Galeano.
La investigación sobre Kanoore Edul es una de las pistas que retomó la Justicia tras la debacle de la hipótesis sostenida por Galeano durante el menemismo. El Tribunal Oral Federal 3 (TOF3) dijo el año pasado que “la seudoinvestigación” de Galeano contra un grupo de ex policías bonaerenses “sólo buscó darle ropaje de verosimilitud a una hipótesis arquitectónicamente armada”. En una palabra, según el tribunal, el juez “armó” la acusación contra los bonaerenses para que hubiera un responsable que pagara por el atentado aunque no lo fuera. Por eso los absolvió.
Kanoore Edul, hijo de un sirio-argentino también investigado, cuenta con una falta de mérito dictada por Galeano. Es decir, sigue como sospechoso y no hay elementos para procesarlo pero tampoco para sobreseerlo. Su abogado, Juan Gabriel Labaké, reclamó al juez Rodolfo Canicoba Corral que defina de una vez por todas su situación procesal.
La principal sospecha que pesa sobre Kanoore Edul es un llamado que se hizo desde un teléfono a su nombre a la casa de Telleldín el 10 de julio de 1994, día en que se habría vendido y/o entregado la camioneta que se usó como coche bomba para volar la AMIA. La Justicia no pudo establecer a quién se la dio o vendió Telleldín, y absolvió a éste porque no se pudo probar que supiera que iba a ser usada para un atentado terrorista.
Además, Kanoore tenía agendados los teléfonos del ex agregado cultural de la Embajada iraní Mohsen Rabbani, otro de los sospechosos a los que apunta la nueva investigación.
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