AMIA: PIDEN CONDENAS PESE A LA FALTA DE PRUEBAS DIRECTAS
El abogado de la AMIA, Juan José Avila, acusó ayer al reducidor de autos robados Carlos Telleldín y a cuatro ex policías, Juan José Ribelli, Raúl Ibarra, Anastasio Leal y Mario Barreiro, de haber participado en el atentado que voló la mutual judía el 18 de julio de 1994 y mató a 85 personas.
Para la AMIA hay tantos elementos para culpar a estos imputados como los hubo para condenar los crímenes de las juntas militares que gobernaron durante la última dictadura. Avila le dijo a los jueces del Tribunal Oral Nº 3 que entre ambas causas hay “idéntica ausencia de pruebas directas entre los autores y sus hechos”.
El abogado sostuvo que por la complejidad del caso no había fotos de los policías llevándose la camioneta que preparó Telleldín para ser usada como coche bomba ni un contrato entre ambas partes.
En rigor, la actividad del Tribunal Oral comenzó cuando la abogada de la DAIA, Marta Nercellas, retomó la acusación que empezó a formular el martes.
Nercellas continuó improvisando su acusación, sin leer. “Hay más elementos contra Ribelli” dijo y exhibió una escritura por 2.500.000 pesos que Ribelli recibió el 11 de julio de 1994, un día después de que los policías retiraron la camioneta de la casa de Telleldín. Ribelli sostiene que fue una donación de su padre, pero la abogada mostró una foto de la humilde casa donde aquél vivía y dijo que la AFIP informó que aquel jubilado ferroviario jamás pudo ahorrar tanto dinero.
“Los terroristas le compraron la camioneta, el silencio y una impunidad que Ribelli les podía garantizar” dijo Nercellas, quien necesitó algo más de una hora para finalizar su intervención. La abogada admitió que fue un error de su parte grabar en secreto una conversación que mantuvo con Bautista Huici, un policía detenido. En sus casi nueve horas de alegato ésa fue la primera vez en la que bajó la vista y su voz tembló.
Nercellas no leyó su alegato, que insumió unas nueve horas, y finalizó mirando nuevamente a los jueces explicando que no era fácil convertir en palabras la participación de los policías. “Ellos tuvieron el poder y el dinero para tergiversar toda la prueba y producir esta impotencia que nosotros tenemos. Esperamos que esta impotencia no los paralice a ustedes para producir la justicia que la masacre necesita”. El público aplaudió pero rápidamente el Tribunal pidió silencio.
Luego comenzó a leer su alegato el abogado de la AMIA, quien dio una lista de hechos comprobados relacionados con la entrega de la camioneta sobre la cual haría su acusación, y citó jurisprudencia nacional e internacional que permiten condenar con esas pruebas. En ese tramo se vio a los jueces tomar nota como nunca antes en este juicio oral que lleva dos años y medio y continúa mañana, cuando termine su presentación esta querella unificada.
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