AMPLIÓ EL DISCURSO: "ME DA LO MISMO QUE EL JUEGO SEA VERTICAL O ELABORADO"
A poco del comienzo de las eliminatorias, Marcelo Bielsa mantiene un mensaje coherente y repite como un poseso lo que tantas veces se le escuchó antes de un compromiso: “La Argentina (frente a Chile) va a atacar, va a tratar de recuperar la pelota lo más arriba posible para ser ofensiva. Queremos ganar con armas nobles, atacando, siendo honestos. Lo que hicimos siempre”.
Desde esos principios innegociables, el técnico del seleccionado también abandona algunas posiciones dogmáticas y plantea matices. Por ejemplo, en la conferencia de prensa de ayer al mediodía dijo que aún no tenía resuelto el esquema para el debut en las eliminatorias, cuando siempre dio por descontado el dibujo táctico del equipo. Tampoco se aferró al postulado de que “la aceleración y la verticalidad son los rasgos del equipo” que tantas veces exaltó, sino que abrió otra posibilidad: “Me da lo mismo que el juego (del equipo) sea vertical o de elaboración. Las características ofensivas se las darán los jugadores que elija y que estén en condiciones de absorber un partido que será intenso y disputado”.
De acuerdo con la formación que se perfila para enfrentar a Chile, con D’Alessandro en sociedad con Aimar para la generación del juego y la gambeta con desborde de César Delgado en el ataque, cabe imaginar que el seleccionado no tendrá un estilo tan directo. Sobre D’Alessandro, Bielsa comentó: “Cada vez se fue convirtiendo en una opción más cierta. Se está ganando un espacio. Contra Uruguay tuvo un rendimiento satisfactorio en un momento en el que había más facilidades para atacar”. Su opinión sobre los cinco partidos que el Chelito Delgado actuó en Cruz Azul fue la siguiente: “Tuvo un nivel destacado. Jugó bien y por momentos brilló”.
Las siguientes son otras definiciones de Bielsa:
Las eliminatorias. “No serán tan fáciles como las quieren hacer ver. Eran difíciles hasta que la Argentina se impuso en las últimas dos. Esta clasificación tendrá una dificultad añadida, porque Perú, Venezuela y Chile elevaron su nivel; también Colombia”.
El rival, Chile. “La versión genuina de Chile aún no apareció porque los seis partidos del ciclo de Olmos no tienen vinculación entre sí. Hay una nueva camada de jugadores y la ilusión de un técnico nuevo, con la lógica presunción de energía, optimismo y progreso. Tiene atacantes de un nivel que aún no fue reconocido por el público.”
La respuesta del público. “Están instalados el rechazo, la duda y la sospecha sobre el equipo y sobre mí. Lo advertí ante Uruguay (en La Plata), a pesar de que jugamos un muy buen primer tiempo. Así como hubo un exagerado triunfalismo pos eliminatorias, ahora existe una excesiva sospecha. Este equipo debía ser cobijado en el fracaso porque no era vago ni indolente. Así como no quise mimetizarme con el éxito, tampoco voy a tomar medidas demagógicas (con referencia a la no convocatoria de Tevez) en la derrota. Les tengo más miedo a estas dos concesiones que al rechazo del público. Hago lo que creo mejor y no lo que podría fortalecer mi imagen pública, que está debilitada.”
La demanda futbolística. “La gente no despreció la verticalidad del equipo, sino el fracaso. No siento que el público disfruta más con la elaboración que con la verticalidad. Después del Mundial también me di cuenta de que la especulación, rasgo que nunca tuvo esta selección, también es valorada.”
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