AMPLIO TRIUNFO DE LA OPOSICIÓN EN FRANCIA
Elecciones regionales: el gobierno de Chirac, en la mira
Amplio triunfo de la oposición en Francia
El gobierno de centroderecha de Jacques Chirac sufrió ayer un fuerte revés en la primera vuelta de las elecciones regionales francesas, que arrojaron un cómodo triunfo para el socialismo y un importante avance de la extrema derecha, que al obtener el tercer lugar podría convertirla en árbitro para la segunda vuelta el próximo domingo.
La Unión por una Mayoría Popular (UMP), de Chirac y del primer ministro Jean-Pierre Raffarin, obtenía anoche un 34% de los votos, más de seis puntos menos que la izquierda (socialistas, comunistas y ecologistas), que alcanzaba un 40% de los sufragios, según cómputos provisionales y encuestas en boca de urna.
En tanto, el partido de ultraderecha de Jean-Marie Le Pen, el Frente Nacional (FN), lograba un 17,5% de los votos, que representa el resultado más alto que haya obtenido jamás esta formación en una primera vuelta de elección nacional.
Los analistas habían advertido que los franceses iban a aprovechar esta consulta para juzgar el trabajo del gobierno conservador formado hace dos años por el presidente Chirac, y dirigido por el premier Raffarin, y que éste corría el riesgo de sufrir un voto castigo a raíz de las dificultades económicas y sociales que atraviesa el país.
“Los franceses quisieron lanzar [al gobierno] una advertencia seria”, declaró anoche el líder socialista François Hollande, que consideró que la ultraderecha no está en condiciones de ganar ninguna región, pese a sus buenos resultados de ayer.
“La elección es una sanción a la política del gobierno, una sanción a los efectos de la política del gobierno sobre muchos franceses, en términos de empleo, de servicio público, de educación, de investigación”, estimó.
Pero el alcalde socialista de París, Bertrand Delanše, advirtió contra cualquier triunfalismo. Señaló que la izquierda “tiene aún mucho trabajo por hacer” y que “no está aún en el nivel que [debe] tener para representar de nuevo una esperanza”.
De acuerdo con los resultados difundidos ayer, la extrema derecha xenófoba del FN participará en la segunda vuelta en 19 de las 22 regiones metropolitanas de Francia, ya que logró superar el 10% necesario.
Convencido de que la izquierda francesa se benefició con la victoria de los socialistas en España, Le Pen auguró que su partido “tendrá mejores resultados aun en la segunda vuelta”, ya que recuperará los votos que les “han quitado en esta elección la multiplicación de listas pequeñas”.
El ultraderechista acusó al gobierno de Chirac de haber “decapitado” a su partido al no permitirle encabezar su lista en la región Provenza-Alpes-Costa Azul, por problemas con su domicilio.
Hace dos años, Le Pen provocó una verdadera tormenta política al superar en la primera vuelta de las elecciones presidenciales al candidato socialista, el primer ministro Lionel Jospin. Finalmente, fue derrotado por Jacques Chirac, y logró un 17,8%de los votos en la segunda vuelta.
Ayer, la ultraderecha obtuvo un 2% más que en las elecciones regionales anteriores de 1998.
La extrema izquierda, en cambio, quedó relegada en esta elección con un 5% de los votos.
El diputado No‘l Mamere, del Partido Verde, que concurría con listas propias en media docena de regiones, instó a la izquierda a unirse contra la extrema derecha que “tiene en Francia uno de los mejores resultados de Europa [y es] un peligro”.
Tras el anuncio de los resultados, Raffarin declaró que había escuchado a las francesas y a los franceses.
“En el período que acabamos de atravesar, quisimos actuar con valor y determinación, para restablecer la autoridad republicana y para acelerar el regreso del crecimiento económico”, dijo.
Sin embargo, el ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, relativizó el mal resultado de la mayoría gubernamental a la que pertenece, y afirmó que esta primera vuelta de las elecciones regionales muestra “una estabilidad entre la derecha republicana y la izquierda republicana”.
Una segunda vuelta está prevista para el próximo domingo, en la que deberán enfrentarse el partido del presidente Chirac (UMP), el Partido Socialista y el partido de Le Pen.
Cerca de 42 millones de electores fueron convocados para elegir a los consejeros regionales y consejeros generales; una suerte de Poder Ejecutivo en los departamentos.
La participación en la primera vuelta fue mayor que la prevista, de un 61,5%, y la abstención se situó en alrededor del 38,5%, menor que la que se había vaticinado.
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