Amsafe advirtió sobre el impacto de una devaluación en el poder adquisitivo de los docentes
José Testoni, secretario Adjunto del propio gremio y secretario General de CTA Santa Fe, se refirió hoy a la fecha indicada para el inicio del ciclo lectivo de 2016 y, a su vez, manifestó la preocupación del sector de cara a los próximas paritarias.
Tal como trascendió, se fijó el 29 de febrero de 2016 como fecha del comienzo de clases en la provincia de Santa Fe con el objetivo de garantizar 190 días de clases. En tal sentido, el dirigente aclaró que “hay un acuerdo del Consejo Federal. Hubo una reunión en los últimos días, donde participaron los ministerios de todas las jurisdicciones. La facultad de fijar calendario escolar es de las jurisdicciones. La ministra de Educación (Claudia Balagué) tiene la facultad de fijar calendario y todavía no lo ha hecho”, esgrimió en contacto con Cero KM (Radio Eme, de lunes a viernes de 9 a 13).
En ese contexto, Testoni admitió que “han empezado a funcionar el ámbito paritario muy satisfactoriamente los comités mixtos de Salud y Seguridad, donde uno de los capítulos de trabajo es el tema de la infraestructura”. No obstante, “frente a eso tenemos –subrayó– una serie de demandas a tres meses del 29 de febrero que esperamos que se resuelvan”.
“Antes de fin de año vamos a volver a elevar esos pedidos. Son pedidos que contienen una decena de situaciones en toda la provincia”, añadió. Y advirtió: “De no resolverse, estaríamos con serias dificultades para iniciar las clases normalmente”. Las demandas en cuestión se centran en “infraestructura”.
Según consignó el representante de Amsafe, “hay escuelas que hace años que deberían haberse hecho, que funcionan en tres y cuatro sedes. Es imposible que una institución funcione de esa manera”. A propósito, reclamó que “la provincia acelere los tiempos de la obra pública para resolver estos problemas”.
En cuanto a la discusión salarial que se avecina, y en consonancia con el cambio de gestión a nivel nacional, Testoni afirmó: “No podemos aceptar cuestiones que perjudiquen el poder adquisitivo de los trabajadores. Por el momento, no le tenemos miedo a la discusión, pero si se produce una devaluación, complicaría las posibilidades de que nuestros patrones cumplan con mantener nuestro poder adquisitivo”, recalcó.
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