ANALÍA: LA OTRA CARA DE MIRTA CHÁVES, LA ÚNICA PROCESADA EN LA CAUSA FERNANDA AGUIRRE
El país entero habla de una tal Mirta Cháves. La esposa del tenebroso Miguel Ángel Lencina, responsable probado de homicidios y violaciones a lo largo de su vida, a la que supuestamente le puso fin en la comisaría 5ª de Paraná el pasado 6 de agosto.
A simple vista se trata de una historia común. El colectivo imaginario supone por prejuicios o preconceptos, que Mirta Cháves responde a los tradicionales parámetros de las mujeres vinculadas al hampa, como lo fue -probadamente- Miguel Lencina.
Incluso las cartas que se enviaron mutuamente, mientras los dos permanecían detenidos, a las que se les adjudicó un supuesto pacto suicida, fortaleció la imagen de Mirta Cháves, como la de una mujer familiarizada con la “jerga” y las actividades de su marido.
Mirta Chaves era la esposa de Lencina. Y ese vínculo –más algunos elementos que el Fiscal dice considerar probatorios- la condujeron a la cárcel de mujeres de Paraná, donde permanece detenida, sin haber declarado todavía.
Ayer, el Juez federal a cargo de la causa por el supuesto secuestro de Fernanda Aguirre la procesó como única imputada en la causa, basándose en los elementos ofrecidos.
¿Quién es Mirta Analía Cháves? ¿Cómo se vincula al derrotero criminal de Miguel Lencina? Preguntas inevitables, cuando se conoce la historia verdadera historia de Cháves, o al menos la original historia de Analía, una mujer común, que hasta el jueves anterior a la desaparición de Fernanda Aguirre, llevaba una vida normal en San Martín de las Escobas.
MAMI GORDI
Amina Drake es viuda y no tiene hijos naturales. Desde hace veinte años vive en San Martín de las Escobas, un sereno pueblo de 2500 habitantes del Departamento San Martín, en la provincia de Santa Fe.
Es docente y Psicopedagoga. Vive junto a un hermano discapacitado en un típico hogar de clase media, en la que se destacan un tradicional aparador con cristalera de los años 60 y una biblioteca. Una cocina comedor amplio, es el escenario que ella elige para recibirnos, y sin resistencia alguna, se somete a la larga lista de preguntas que le formula el programa FINAL DE JUEGO, que se emite los jueves por Canal 9 Litoral.
Sentada, con gesto de resignación y marcada pena, espera las preguntas que hasta hoy nadie le había formulado, con la excepción de los vecinos de San Martín, que desfilan por la Casa de Amina –presidenta de Caritas del lugar– para consolarla una y otra vez.
En esa casa vivió buena parte de su infancia Mirta Analía Cháves, la única imputada en la causa por la desaparición de Fernanda Aguirre.
“¿Cómo quieren que esté? Responde Amina Drake a la pregunta obvia de cómo se siente… “Acabo de ver en la televisión que una chica dice haberla visto a Analia en el auto en la se llevaron a Fernanda Aguirre… estoy destrozada”.
“La crié yo -dice conmovida- comenzó a caminar conmigo… la mandé a la escuela de las hermanas… fue abanderada por buena conducta… la Mamá de ella venía mucho a ayudarme en mi casa… y había un hermanito de Analía que vivía conmigo también… ellos (por la familia Cháves), habían perdido un hijito de 5 años por Meningitis, eran humildes y se desencadenaron un conjunto de cosas que hicieron que ella se quedara a vivir conmigo”.
“Siempre fue una nena cariñosa, sumisa… Cuando ella tenía 13 o 14 años, los padres se volvieron a Entre Ríos… y ella se fue con ellos, pero hasta entonces vivió conmigo”.
Cuando se le pregunta por la relación con Lencina, Amina dice haberse enterado a través de la madre de Analía: “una vez, hace como tres años, la madre me llamó para contarme que se había mentido con un tipo peligroso, que estaba preocupada… incluso llegó a pedir el prontuario de Lencina para saber bien de qué se trataba”
“Me acuerdo que no quiso contarme por teléfono lo del prontuario por lo monstruoso que era… y le preguntamos a Analía, pero ella contestó que estábamos confundidas, que el Miguel Ángel del prontuario era otro, un tío”…
Uno de los datos más curiosos de la relación de la Analía –la de San Martín de las Escobas- con Lencina, es que ella jamás lo relacionó con su familia.
Cuando Lencina iba a San Martín, paraba en un hospedaje, y se encontraba con Cháves en la plaza del pueblo. Nunca entró a la casa de Drake, donde Vivian Analía y sus hijos.
“Ese hombre no entró jamás a esta casa, es más… nunca lo conocí… y eso que estaban casados… una noche tocó el timbre y en forma muy amable me pidió que la llamara a Analía porque había perdido la combinación de colectivos…, pero nunca más tuvimos contacto”, asegura Amina, confirmando la ajenidad de Lencina con la vida familiar de Cháves, que mas adelante corrobora Graciela Quinteros, la mejor amiga de Analía.
“Es una chica adorable…muy buena… yo la conocí de muy chica e inmediatamente establecimos una relación de afecto muy grande. Ella se vino a vivir con nosotros a los 3 años… y prácticamente se crió conmigo”.
– ¿Pero cómo se conocieron Analía y Lencina?
– En la cárcel, por accidente. Analía había acompañado a una prima a visitar a un novio que tenía preso por lesiones… y en el pabellón estaba Lencina… hablamos mucho sobre ese tema, ella me contaba todo.
“Después decidimos no nombrarlo, porque cuando la nombrábamos nos peleábamos, ella se convertía en otra Analía. Y eso fue lo que pasó aquel jueves”.
Aquel jueves es el jueves 22 de julio de 2003. El último día en que Amina vió a Analía en San Martín de las Escobas. Ella había llegado esa misma tarde de Gualeguay. Habían terminado las vacaciones de invierno de su hijo mayor, y volvía para continuar con sus trabajos en la comuna, en la que desarrollaba tareas de barrido, como contraprestación de un plan Trabajar.
“Ella había venido a San Martín de Las Escobas a las seis de la tarde de ese jueves -dice Amina Drake-. Lencina la llamó a las ocho, más o menos, diciéndole que tenía que viajar urgente a Entre Ríos para firmar unos papeles por el Plan Trabajar. La engañó, le dijo que lo iba a perder si no iba. Y se fue, rápidamente, sin dar demasiadas explicaciones… No es cerca Concepción para irse tan rápido… algo raro pasaba, había estado tres horas no más conmigo”
Cuando “Final de Juego”, le pregunta a Amina Drake sobre la posibilidad de que Analía esté vinculada al caso Aguirre, no titubea: “Yo no digo que no tenga nada que ver con el hecho… Puede ser, de hecho hay una madre que está sufriendo tanto o mas que yo. Ella estaba muy enamorada o muy asustada.. Era un amor enfermizo… Nunca llegamos a pensar que Lencina era semejante monstruo.. Tan perverso”
“Si Analía me escucha, le digo que se maneje con la verdad. Que piense en nosotros y en sus padres.. Si es culpable, tendrá que pagarlo, pero debe manejarse con la verdad”.
SU COMADRE
Graciela Quinteros es la mejor amiga de Mirta Analía Chaves. Ambas se eligieron como madrinas de sus hijos mayores. Habita junto a su marido y sus dos hijos pequeños, una casa humilde, pero muy limpia y ordenada en San Martín de las Escobas.
Está shockeada. Al principio se resiste a hablar en cámara, pero luego accede, y se larga a hablar. Habla de su mejor amiga, de su comadre, de la amiga que hasta hace apenas unas semanas, compartía las tardes con ella, mateando y planchando.
“Ella es excelente. Una madraza…da la vida por sus tres hijos. Madre ejemplar, amiga ejemplar, trabajadora… ella nos ayudaba mucho a mi y a mi familia… ella es la madrina de mi hijo mayor”
“Es tímida, le cuesta mucho relacionarse. Cuando me enteré de esto no lo pude creer, aun hoy no lo puedo creer. Ella no puede estar involucrada en esto. A medida que paso el tiempo, menos lo creo”.
Cuando le preguntamos por la relación con Miguel Lencina, Graciela repite lo que minutos antes había dicho Amina Drake: nunca lo conoció. Nunca entró a su casa.
“Analía nunca lo mezcló con sus amigos ni con su familia. Supongo que el afecto que nos une hizo que ella separa las cosas, que nos dejara afuera de él”.
“Cuando él vino a San Martín, las tres o cuatro veces que vino, paraba en el hospedaje, y se encontraba con ella y los chicos en la plaza… Pero nunca lo trajo”
Si la Justicia existe, ella va a quedar limpia de todo esto. Estoy segura de que no tiene nada que ver…Y si lo hizo es porque la obligaron o la engañaron. Ella no puede ser”.
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