ANALIZAN CAMBIAR EL RÉGIMEN DE VACACIONES EN LAS ESCUELAS
Es muy posible que las vacaciones y recesos escolares del año próximo ya no se parezcan a las de antes. Es que el Consejo Federal de Educación (que reúne a los ministros del área de todas las provincias) analiza unas modificaciones al calendario escolar propuestas por las empresas turísticas.
“Con la Cámara Argentina del Turismo y con el Consejo Federal de Turismo estamos consensuando una idea para reorganizar los feriados largos y las vacaciones. Todavía tenemos divergencias, porque mientras algunos quisieran alargar las vacaciones de verano porque están en la costa, otros preferirían más recesos invernales. Cuando esté consensuada, la presentaremos al Consejo Federal de Educación”, reveló el secretario de Turismo de la Nación, Enrique Meyer.
En realidad, las propuestas para reformular el calendario escolar llegaron hace meses al Palacio Pizzurno. Y fueron bien recibidas. “Ya en agosto de este año hubo propuestas de la Secretaría y de las cámaras de turismo —dijo a Clarín, Domingo de Cara, secretario del Consejo Federal de Educación—. Pero fue justo antes de vacaciones de invierno y no podíamos modificar nada. Pero prometimos hacer todo lo posible. Y actualmente cada provincia analiza una propuesta”.
Las modificaciones que se discuten buscan generar más recesos al año, para que el trabajo de hoteles, transportes, guías o restoranes no se concentre en unas pocas semanas.
Según estudios oficiales y privados, un nuevo receso en setiembre (una de las variables que se estudian) generaría un movimiento económico de unos $ 1.800 (proyectando las ganancias generadas en la Semana Santa de 2004 a un hipotético receso de una semana de duración). Los cuatro feriados que hoy se corren a lunes (2 de abril, 20 de junio, 17 de agosto y 12 de octubre) generarían —en caso de mantenerse durante 2006— unos $ 716 millones de pesos.
Pero si queda claro las ganancias para los empresarios y trabajadores del turismo, no parece tan claro qué beneficio reportarían estos cambios a los estudiantes argentinos.
¿Cuánto los ayuda? ¿Cuánto los perjudica un exceso o falta de descanso? ¿Cómo se verán afectados quienes veranean con sus familias? Y quienes se encuentran en situación de extrema pobreza: ¿en qué los beneficiará? Sus intereses están hoy en manos de quienes tomarán la decisión final: los ministros de Educación nacional y provinciales.
El tema no es menor: la modalidad de tener varios recesos anuales es común en países del Primer Mundo, como Francia, con semanas de descanso en primavera, invierno y otoño, además de las vacaciones estivales. Pero se trata de medidas pedagógicas, tomadas luego de realizar estudios previos para establecer sus pros y contras.
“Estos cambios no pueden hacerse sin respetar la condición (que no es negociable) de mantener los 180 días de clase y avanzar hacia los 190 días obligatorios”, fue una de las primeras advertencias del ministro de Educación, Daniel Filmus, al ser consultado por Clarín. Un avance que, como Filmus mismo reconoció, aún dista de los 200 días de clase y con doble jornada escolar con que cuentan los alumnos franceses, entre otros.
Además, Filmus agregó que “otra condición para cualquier cambio debe tener en cuenta las diferencias geográficas de la Argentina, donde hay zonas de alta montaña que no dan clases en invierno y tienen períodos especiales. Lo mismo pasa con el verano en las regiones más cálidas. Los cambios que lleguen a decidirse en materia de calendario escolar tienen que tener una lógica pedagógica —advirtió Filmus—. La educación no puede ser una variable del turismo”, agregó.
En estos días donde todo parece resolverse por la capacidad de hacer lobby de distintos sectores, es de esperar que el lobby a favor de la educación sea tan activo como el que cree que el futuro de un país sólo depende de su economía. Y tan sagaz como para demostrar que sin educación no hay negocio.
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