ANALIZAN INVERTIR DOS MIL MILLONES DE DÓLARES EN VILLA CONSTITUCIÓN
Una delegación de la Orden de Caballería del Priorato de Sión (cuya historia y actividades se narran en la exitosa novela “El Código Da Vinci”) anunció que está dispuesta a invertir unos dos mil millones de dólares en esta ciudad, en un proyecto integral que apunta a “reconvertir las economías regionales”. Así se lo hicieron saber a las autoridades municipales, con quienes se entrevistaron la semana pasada y volverán a hacerlo dentro de unos días, y también al presidente Néstor Kirchner mediante una nota fechada el 6 de agosto pasado.
“Estamos haciendo las primeras tratativas para poder concretar la compra de los terrenos necesarios para establecer primero un puerto, luego una serie de emprendimientos comerciales, y en los campos vecinos otras actividades. Hasta ahora es un estudio de factibilidad, pero tenemos la más sana intención de realizarlo”, aseguró Eduardo Fernando Girerd, quien se presentó como gran maestre general de la Prieure de Sión.
“Villa Constitución es uno de los cinco lugares posibles para establecernos, así que va a estar en los propietarios y en el municipio de esta ciudad poder hacer que esto sea viable. Si bien no es tan fácil determinarlo, estaríamos hablando de una inversión de unos dos mil millones de dólares, por lo menos”, añadió.
Según Girerd, el proyecto global de la Orden apunta a la conformación de un hólding de unas 100 empresas internacionales de sociedades anónimas, que operarán en distintos países del mundo y especialmente en la Argentina, y la creación de una fundación para canalizar más de 90 proyectos sociales, entre otras iniciativas.
“Estos proyectos abarcan educación preescolar a universitaria, establecimiento de centros deportivos, clubes barriales, bibliotecas. A nivel productivo la creación de cooperativas de consumo, de producción, actividades de comercio exterior y dentro del mercado local”, detalló el funcionario. “Tenemos la idea de construir aquí un puerto que canalice todas nuestras tareas de importación y exportación, instalar grandes sociedades anónimas, y crear microemprendimientos, pymes y ONGs de distinto tipo que den trabajo a muchísimas personas”, sostuvo.
Según Girerd, algunos de los rubros elegidos serán el envasado de aceites y oleaginosas, frigoríficos, tambos e industria textil. “Llegamos a Villa Constitución por consejos de buenos amigos, y porque aquí confluyen tres provincias y también tres países”, expresó.
Con estas iniciativas bajo el brazo, la delegación de seis de los máximos dignatarios del Priorato de Sión se entrevistaron en esta ciudad con los secretarios municipales de Gobierno, Hacienda y Desarrollo Productivo. Y quedaron en volver en unos días más para continuar avanzando en los datos catastrales que permitirán iniciar las gestiones de compra de los terrenos requeridos por sus proyectos.
El 6 de agosto pasado, el Priorato de Sión comunicó al presidente Néstor Kirchner la intención de iniciar estos emprendimientos en territorio nacional, “luego de 13 años de ardua labor de planificación y aseguramiento de la factibilidad, viabilidad y sostenimiento de los recursos exógenos indispensables, con el objeto de lanzar 93 programas filantrópicos en 144 países, con centralización en Buenos Aires”.
Según la misiva, publicada en el sitio web de la entidad, estas iniciativas abarcarán las áreas de cultura, educación, instrucción, promoción social, salud, construcción de polos industriales, reconversión de economías regionales, turismo receptivo y emisivo, generación de puestos de trabajo “estables y adecuadamente remunerados”, proyectos productivos integrales, actividades de comercio exterior, y apoyo a programas gubernamentales.
Más de 900 años de historia
La Constitución de la Orden de Santa María del Monte Sión fue aprobada por el hermano de Godofredo, el rey Balduino de Jerusalén, en el año 1100, y ratificada por el Papa Pascual II en 1101. Desde 1118 hasta 1188 el gran maestre soberano de la Orden del Monte Sión, lo es también de la Orden del Temple.
Después de la caída de Jerusalén en manos del sultán Saladino, la Orden se replegó a Chipre y luego a Francia, donde sentó sus cuarteles en la ciudad de Orleáns. Permaneció dentro de la órbita del gobierno francés hasta el siglo XVII, y luego se convirtió en una institución internacional de derecho privado, autónoma y autárquica que no depende económica ni legalmente del Estado Vaticano.
Reconoce la primacía y suprema autoridad del Santo Padre, al que le debe absoluta obediencia y cree solamente en lo que la Iglesia Católica Apostólica Romana manda creer, y lo que el Magisterio de Su Santidad ordena saber y actuar.
Aunque el 95 por ciento de sus miembros sea católico, desde 1960 está abierta “a toda persona de bien con independencia de su etnia o su creencia, siempre y cuando la misma no contradiga o insulte los principios y valores del cristianismo”. Miembros de su orden participaron activamente en la ayuda a la resistencia francesa, y luego en el ascenso del general Charles de Gaulle a la presidencia de Francia.
Luego de más de ochocientos años de tradición de elección de sus soberanos dentro de una conformación europea (ingleses, franceses, alemanes, italianos y españoles), la Prieure de Sión decide realizar un fuerte pronunciamiento por la participación del contingente americano de sus miembros en la máxima conducción de la misma. Cuenta con 12.800.000 miembros, a los que se suman los adherentes de otras ocho órdenes de caballería aliadas, y de las cuales Girerd es también gran maestre general, soberano y comandante en jefe.
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