ANALIZAN SI UN ARGENTINO MURIÓ EN NUESTRO PAÍS DE GRIPE AVIAR
En el hospital Muñiz se hacía anoche una necropsia para determinar si un argentino que falleció ayer, a pocas horas de llegar de la ciudad china de Shanghai, había contraído la gripe aviaria. La respuesta definitiva se conocerá hoy, según informaron a LA NACION fuentes del Ministerio de Salud de la Nación.
A pesar de que las autoridades sanitarias nacionales manejaban ayer el tema con extrema cautela, se indicó que los primeros análisis dieron un resultado negativo.
La gripe aviaria es una enfermedad que afecta a las aves y sólo contagia a los seres humanos, aisladamente, si éstos viven en contacto con animales infectados.
El hombre, de 47 años, identificado como Mario Jaroslavsky, era un empresario juguetero, que había emprendido un viaje de negocios hacia la China, como lo hacía habitualmente.
Anteayer, sus padres y sus dos hijos habían ido a esperarlo al aeropuerto de Ezeiza. Según trascendió, los abuelos habían llevado a dos hijos del empresario, de 20 y 16 años, que iban a viajar a Miami, y la terminal aeroportuaria iba a ser el escenario en donde pasarían juntos un momento.
Su familia sabía que había tenido una muy mala estada, ya que el empresario se lo había manifestado. Cuando llegó, el malestar continuaba, por lo que sus padres lo llevaron al Sanatorio de la Trinidad, en Palermo, donde quedó internado hasta que ayer, a las 11, falleció.
Jaroslavsky había llegado a la China el 3 de este mes en una gira de negocios. Acompañado por otros empresarios de la industria argentina del juguete, recorrió las ciudades de Shantou, Zheenzhon y Shanghai, como último destino.
Fue allí donde el empresario comenzó con el malestar en su salud: congestión en las vías respiratorias, vómitos y diarrea.
Según trascendió, el hombre consultó a un médico en Shanghai, que recomendó su internación. Jaroslavsky se negó y emprendió su regreso a Buenos Aires.
Antes de tomar el avión con rumbo al aeropuerto de Ezeiza, previo a la escala en Kuala Lumpur, almorzó copiosamente en un restaurante alemán de Shanghai, según informaron a LA NACION fuentes oficiales.
Según contó él mismo, horas antes de morir, creyó que ésta había sido la causa de los vómitos y la diarrea durante el vuelo que emprendió en Malasya Airlines. También dijo que no había realizado paseos ni había estado en contacto con personas sospechadas de padecer el virus de la gripe aviaria.
En la Trinidad se le hicieron distintos estudios de sangre, radiografías y muestras de las secreciones respiratorias. Recibió la visita de su hermana y de su cuñado.
Por la madrugada empezó a tener complicaciones que obligaron a los médicos a colocarle asistencia respiratoria mecánica. A las 11 de ayer, tras sufrir un paro cardíaco, murió.
Ante la particularidad del caso, el personal del sanatorio decidió llamar a los médicos del hospital Gutiérrez para analizar las secreciones respiratorias.
Los investigadores del Instituto Malbrán también intervinieron en el caso y serán quienes tipifiquen el virus que contrajo el empresario, cuyo resultado se conocerá hoy.
En tanto, la necropsia se realizaba en el hospital Muñiz.
Las fuentes del Ministerio de Salud destacaron que el procedimiento de seguridad que se realizó ante la sospecha de un caso de gripe aviaria es el que se realiza en todo el mundo ante este tipo de situaciones.
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