Gran Hermano
Andrea del Boca y una escena que conmovió a la casa: el video que se hizo viral
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La participante protagonizó un momento íntimo y emotivo que rápidamente se replicó en redes. Hubo apoyo, críticas y todo tipo de lecturas.
La entrada de Andrea del Boca a la casa de Gran Hermano (Telefe) prometía ser el evento televisivo del año, y en menos de 24 horas, la "reina de las telenovelas" demostró por qué su magnetismo sigue intacto. Lejos de los conflictos de convivencia, la actriz conmovió a la audiencia al mostrar su faceta más humana y espiritual, refugiada en un almohadón con fotos de su hija Anna y su mascota, en lo que fue un arranque cargado de nostalgia y mística.
Lo que para muchos es un set de televisión, para Andrea se transformó en un espacio de conexión con sus afectos más profundos. En la soledad de la habitación, la cámara captó un momento de vulnerabilidad auténtica que ya suma millones de reproducciones en las redes sociales.
"Silencio, acción": la presencia de Nicolás del Boca en la casa
El punto más alto de la jornada ocurrió cuando Andrea, mirando fijamente a una de las cámaras, confesó sentir la presencia de su padre, el legendario director Nicolás del Boca. Para la actriz, el "ojo" de Gran Hermano se convirtió en una extensión de la mirada protectora que la guio durante toda su carrera detrás de escena.
Sentada sola en su cama, la actriz hizo una reflexión mientras miraba el almohadón con una foto de su hija y su perro.
"Ayer cuando entré acá lo sentí a papá. Lo escuchaba decir: 'Silencio, vamos a grabar. Silencio, acción'. Yo sé, papá, que estás acá", relató con una serenidad que impactó a los televidentes. En un monólogo cargado de ternura, Andrea le habló directamente al lente: "Es como que en ese ojo ahí está tu mirada. Te extraño, Nico. Extraño tus abrazos".
Un legado familiar que custodia su estadía
La actriz no solo invocó la figura de su padre, sino que describió una suerte de protección ancestral que la acompañó en su primera noche de aislamiento. Según sus palabras, sintió la compañía de sus abuelos y tíos: "Anoche acá estaba la abuela, la nonna, el abuelo y estaba él, mirando todo como diciendo: 'Vamos a sentarnos desde acá y va a darle buena obra'".
El almohadón con una foto de su hija y su perro.
Este inicio de juego posiciona a Del Boca en un lugar único dentro del reality. Mientras sus compañeros buscan estrategias de convivencia, ella parece haber encontrado su motor en el legado familiar y en el amor por su hija Anna y su perro, a quienes les dedicó sentidas palabras mientras acariciaba el almohadón que llevó como objeto personal: "Te amo siempre... debes estar durmiendo la siesta al lado de la Anna".
Para el espectador que creció viendo sus ficciones, este "acting" de la vida real ratifica el carisma de una artista que sabe cómo hablarle al corazón de la gente. Andrea del Boca no entró a Gran Hermano solo a competir; entró a compartir su historia, transformando el aislamiento en un escenario de sanación y recuerdo.

