ANÍBAL FERNÁNDEZ PREPARA SU CANDIDATURA
Es difícil verlo retroceder cuando toma una decisión. Aunque no haya existido ninguna señal pública presidencial de respaldo hacia su candidatura, el ministro del Interior, Aníbal Fernández, avanza con su plan para ser candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires. Tiene algo muy claro: para intentarlo debe cumplir con no hablar públicamente del tema.
La orden del Presidente es que las candidaturas se resuelvan ya entrado 2007, el año político más fuerte para el oficialismo, que aún no reveló su plan para buscar seguir en el poder y que sigue jugando al misterio sobre si será Néstor o Cristina Kirchner el candidato a la presidencia.
En eso de no hablar del tema electoral, el ministro está en ventaja frente al gobernador Felipe Solá, que quiere presentarse a la reelección -algo que le impide la Constitución- y que expresó su deseo de hacer un operativo en la Justicia para que la Corte provincial lo habilite a competir; además, dice que tiene el apoyo del Presidente para avanzar con el planteo judicial, como se informa aparte.
Kirchner se molestó mucho al principio con esa jugada, pero en un viaje a Venezuela y delante de varios dirigentes -entre ellos, el senador José Pampuro, aspirante al mismo cargo-, dijo a Solá que si realmente quería pelear por otro período se presentase rápidamente ante la Justicia y viera si estaba habilitado. Solá todavía no lo hizo y el Presidente lo espera sin hacer ninguna jugada en contra.
Mientras, el ministro del Interior avanza en reserva con su plan de ser candidato a gobernador y por eso en los últimos días recurrió a una de sus frases “de barrio” para demostrar que mantiene intactas sus aspiraciones. “Yo no renuncio ni al tute”, dijo.
Anteayer, repitió en un diálogo con LA NACION su decisión de ser candidato. Aclaró, además, que su relación con Kirchner no sufrió cambios. Es que la semana última, el ministro del Interior quedó en el centro de la escena cuando en el acto de lanzamiento del Plan Nacional de Desarme, que se hizo en la Casa Rosada, Kirchner le dijo públicamente que debía garantizar la seguridad; también se dirigió al ministro del área en la provincia, León Arslanian. De inmediato, Fernández minimizó esa situación.
¿RETO O MENSAJE?
Para el ministro, que no integra el círculo íntimo del Presidente, lo único importante son los gestos concretos y para él lo fue que el Registro Nacional de Armas (Renar), que pertenecía al Ministerio de Defensa, haya quedado en su órbita. Durante meses intentó que el Presidente accediera a su pedido de cederle esa dependencia. Kirchner siempre se lo negó, hasta que la semana última lo hizo, aunque su discurso fue interpretado como un reto al ministro.
“Yo no quise retar a nadie, ni a Aníbal ni a Arslanian. Jamás los reté, absolutamente”, dijo Kirchner el viernes, según contó a LA NACION el hombre que mejor lo conoce. El Presidente justificó su discurso sobre seguridad, el primero en mucho tiempo que lo mostró preocupado por el tema, diciendo que en realidad buscó dar un mensaje a la Policía Federal y a la bonaerense, y también a la sociedad.
“Con Aníbal está todo bien”, continuó el Presidente durante una conversación en su despacho. Lo único que dijo sobre la postulación de su funcionario en la carrera bonaerense es que tiene derecho a hacerlo. Es lo que siempre dice cuando se lo consulta sobre algún candidato: “Yo no puedo frenarle las aspiraciones a nadie”, asegura, como si no fuera el que maneja el poder y casi todas las decisiones de su gobierno.
La estrategia de Kirchner es esperar. Luego, con las encuestas en la mano (además de saber si Solá está habilitado por la Corte para competir), decidirá quién será su candidato.
Su ex ministro de Defensa y actual senador, José Pampuro, también quiere postularse y cuenta con haber probado su lealtad al proyecto kirchnerista cuando rompió su vieja relación política y amistosa con Eduardo Duhalde para acompañar a Cristina Kirchner como candidata a senadora. Pampuro también asegura que el Presidente lo alentó a mantener sus aspiraciones, según contó a LA NACION una fuente inobjetable cercana al legislador. Hasta habló del tema con la primera dama.
Aníbal Fernández conversó varias veces en privado del tema con Kirchner y recibió una respuesta parecida a la que escuchó Pampuro. Kirchner, como hacen generalmente los presidentes peronistas, alienta a todos para luego decidir él.
Las encuestas muestran a Solá arriba de todos, pero el Presidente mantiene su postura: ni lo apoya ni lo deja de apoyar. Por eso su silencio público. “Ahora, cuando elogio a Felipe piensan que estoy diciendo que apoyo la reelección. Elogio una administración, no una metodología para conseguir la reelección”, afirmó en las últimas horas.
Hay versiones que indican que la Corte bonaerense ya tendría cuatro votos, de los nueve, en contra del planteo de Solá, pero, hasta que no haya una presentación, el tema seguirá en el centro de las especulaciones.
En términos electorales, Buenos Aires es el segundo distrito de poder en importancia, detrás de la presidencia. Y será Kirchner quien decidirá (sea él o su esposa) quién manejará el distrito que concentra el 40 por ciento del padrón nacional. No quiere allí ninguna posibilidad de que el triunfo pueda estar amenazado. Posibles candidatos hay varios y para la decisión final falta. Lo único cierto es que ni Solá ni Aníbal Fernández están dispuestos a relegar sus planes.
A DOS PUNTAS
Antes de un acto en la Casa Rosada con gobernadores y mandatarios distritales de todo el país, el miércoles pasado, el presidente Néstor Kirchner abrazó a Jorge Telerman y, mirando al jefe de Gabinete, Alberto Fernández, dijo: “Alberto, éste es mi candidato”. En la escena también estaba Daniel Scioli, quien, como Telerman, aspira a ser elegido jefe de gobierno en 2007. Kirchner lo vio y lo tranquilizó: “Daniel, vos también sos mi candidato”. Horas antes, Fernández había “bendecido” a Scioli, Miguel Bonasso y Daniel Filmus. La lectura política fue que el Presidente dejó en claro que será él quien defina candidatos.
Este contenido no está abierto a comentarios

