ANTÁRTIDA: PREPARAN EL DESCENSO A LA GRIETA DONDE CAYERON DOS ARGENTINOS
El dramático rescate de los dos argentinos que cayeron en una grieta en la Antártida ya está en marcha. El equipo conformado por cuatro expertos del Ejército llegó esta tarde al lugar donde ocurrió el accidente y trabaja a contrarreloj para descender a la grieta.
El coronel Mario Gabriel Dotto, segundo comandante Antártico del Ejército, informó que los cuatro rescatistas “ya están en la grieta”. Ahora, continuó, “preparan los anclajes para descender al interior de la misma”. La primer tarea que realizarán en el lugar será instalar un sistema de anclaje con clavos de hielo y cuerdas, con el que bajarán al fondo de la grieta
Sin embargo, las condiciones climáticas no son las mejores. Durante todo el día, la temperatura fue de 5 grados bajo cero y –según Dotto- “la visibilidad no es favorable”. “Los rescatistas sostienen no hay miras de que mejore el tiempo”, agregó.
Los expertos en rescate llegaron a la zona del accidente a bordo de un avión Hércules. Luego de aterrizar en el aeropuerto chileno Frei, tuvieron que esquiar hasta la grieta donde cayeron los dos argentinos.
Los socorristas llevan provisiones para quedarse en el lugar durante tres días. Al mando de la misión está el coronel Víctor Figueroa, jefe de la última expedición argentina al Polo Sur, llevada a cabo en 2002. “Pueden bajar a 100, 200 metros. No tienen limitaciones técnicas para descender a la distancia que sea”, explicó Dotto.
Los preparativos del grupo dieron comienzo a las 7.30, poco antes del amanecer antártico. Sin embargo, los rescatistas recién pudieron iniciar el viaje desde la base chilena Presidente Frei bien entrada la mañana, luego de una temporaria mejora del clima.
El accidente ocurrió cerca de las 11 del sábado, cuando un convoy de dos motos -con cinco hombres- retornaba a la base Jubany tras una visita de rutina a la estación uruguaya General Artigas.
“Ya estábamos más adelante de mitad de camino, cuando entramos en una zona de grietas. Al detectar la presencia de grietas, hicimos una comprobación mediante la carta y el navegador satelital, y empezamos a subir para salir de esa zona. Al paso de la primera moto se abrió la grieta y cayó”, relató ayer el capitán Jorge Pavón, uno de los tres sobrevivientes, jefe de la base Jubany.
En la moto que desapareció viajaban el biólogo Augusto Thibaud y el suboficial segundo de la Armada Teófilo González. Lo primero que hicieron Pavón y los otros hombres —los suboficiales Mario Leonhardt y Alejandro Carbajo— fue acercarse al borde de la grieta.
Sin embargo, los intentos de rescate fueron estériles: no vieron nada ni nadie respondió a sus gritos. El domingo se decía que la grieta tendría una profundidad de 30 metros. Ayer el capitán Pavón reveló que tiró en la boca de la grieta una cuerda de andinismo de 50 metros de largo y que no tocó fondo.
El mismo día del accidente un grupo de la base coreana King Sejong, a 7 kilómetros del lugar, se aproximó al lugar y un helicóptero de la Fuerza Aérea hizo un avistaje. Los esfuerzos tampoco dieron resultado. Por eso, la esperanza ahora está puesta en lo que puedan hacer los siete expertos del Ejército. “No se puede perder tiempo. Las horas son vitales”, resumió el coronel Dotto.
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