ANTES DE LA TREGUA, CONTINÚA EL FUEGO CRUZADO
El Gobierno israelí aprobó un cese del fuego en el enfrentamiento que sostiene en la frontera con el Líbano con la guerrilla del Hezbollah al respaldar la resolución al respecto emitida por el Consejo de Seguridad de la ONU.
Ayer por la mañana, 24 de los 25 integrantes del gabinete israelí dieron su visto bueno a la resolución, que ya había sido aprobada el sábado por el gobierno libanés y, aunque con reservas, por los líderes de Hezbollah.
El alto el fuego debe entrar en vigencia en la madrugada de hoy.
Mientras tanto, las fuerzas israelíes continuaron ayer con su ofensiva terrestre para tomar el control en el Líbano al sur del río Litani, pero tropezaron con una dura resistencia por parte del Hezbollah. Los combates se concentraron esta madrugada en torno a Ghanduriyé, una altura estratégica que domina el Litani, 22 kilómetros al este de Tiro, así como en torno a Yater, una colina situada apenas a 6 km al norte de la frontera.
La artillería, la aviación y la marina israelí bombardearon la costa al sur de Tiro para cubrir el avance de la infantería en dirección a esa ciudad portuaria. Los alrededores de la ciudad sufrieron un bombardeo incesante durante toda la noche que provocó la muerte de al menos cinco personas: una madre, sus tres hijos y una empleada murieron cuando un misil impactó sobre el edificio de cuatro plantas en el que vivían.
Los aviones israelíes destruyeron, además, ocho estaciones de servicio en los suburbios de Tiro, indicó la policía. En Burj Chemali, en la entrada este de la ciudad, una de las bombas produjo un incendio que amenazó un hospital y un centro comercial.
La aviación israelí tomó como blanco asimismo la región de Nabatieh (sur), donde se cree que hay heridos en Kfar Ruman. En el valle oriental de la Beká, dos civiles perdieron la vida y otros diez resultaron heridos en la aldea de Ali an Nahri, en la región de Baalbeck.
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