ANTIGUO MERCADO PROGRESO: UNA PROPUESTA CULTURAL
Si bien desde la Secretaría de Planeamiento de la Municipalidad se anticipó que “el tema está en agenda” y que “se están haciendo estudios para elaborar un pliego de licitación”, los vecinos de Candioti Sud siguen reclamando por la recuperación del ex Mercado Progreso.
Por este motivo, El Litoral consultó a los arquitectos Ariel Garay Sosa, Ramiro Cristina y Daniel Guardatti, quienes -como tema de tesis obtener su título universitario- investigaron durante dos años sobre la factibilidad de refuncionalizar dicho antiguo edificio, que pertenece al patrimonio de la ciudad.
Cabe recordar que los profesionales entregaron el relevamiento y la propuesta al -por entonces- Intendente Marcelo Álvarez, al Concejo Municipal y a la vecinal, pero hasta el momento la nueva gestión no consigue poner en marcha un proyecto concreto.
Los arquitectos explicaron que “el estudio que hicimos apunta a la actividad cultural, ya que cuando tuvimos que elegir un tema para la tesis de la carrera de Arquitectura nos interesaba mucho ese tema. Creemos que es un área a la que hay que apostar para poder salir de la crisis política, de valores y moral que estamos atravesando”.
A partir de allí, comenzaron a estudiar cómo se encara el tema cultural en otros países que trabajan desde hace años y que desarrollan políticas culturales muy fuertes.
Investigaron diferentes autores y teorías relacionadas a la gestión orientada a una empresa cultural, y luego estudiaron el caso de Santa Fe y en particular se abocaron al estudio del ex Mercado Progreso como sitio para desarrollar una propuesta cultural. A partir de allí, empezaron a ver qué servicios culturales se pueden brindar a partir de analizar las necesidades de la ciudad, la oferta cultural municipal y sus deficiencias. También estudiaron el sector privado, para ver qué inversionistas solventarían la propuesta.
MIX PÚBLICO Y PRIVADO
La intención era vincular el tema cultural con un criterio empresarial. La idea -continuaron- fue diseñar un proyecto que apuntaba a la cultura pero en un mix entre lo público y lo privado, con el control de la Municipalidad. En nuestra propuesta, ésta tendría que tener cierto control sobre el privado que invierte para que en el edificio se destine a ciertos fines establecidos.
En este sentido, agregaron que “la propuesta se basaba en darle la explotación al sector privado, reservando ciertas áreas para la parte pública. Pensamos en que sería una gran plaza pública, techada, donde empiezan a aparecer ciertos sectores con explotaciones privadas, es decir, volúmenes de renta adonde se puede invertir para colocar complejos gastronómicos, oficinas administrativas, el sector educativo privado, etc.”.
Asimismo, explicaron que “el costo del proyecto depende del desarrollo que se le quiera dar. Si bien es un monto elevado, es muy mesurado en el sentido de que tiene una escala posible y lógica para los inversores de Santa Fe, para una explotación mixta”.
Al respecto, recordaron que “hubo dos licitaciones para la recuperación del edificio pero no prosperaron porque se olvidaron que les tienen que ofrecer una ganancia a los particulares. Proponían hacer un mercado de frutas y verduras y la inversión que tenían que hacer no era factible para ese sector”.
Por último, recordaron que “nuestra propuesta no era competir con otros centros culturales existentes sino que serviría para complementarlos, para trabajar en red con ellos. Les serviría porque habría un lugar para música, para expositores independientes, para chicos, etc. que son necesarios en la ciudad”. Sin embargo, opinaron que “un centro cultural no es la única solución para rescatar este edificio; es nuestra propuesta ante las necesidades reales. Lo ideal sería que fuera tomado por un inversor privado, con el control municipal”.
FACHADAS Y NAVE CENTRAL
En relación con la preservación del edificio, los arquitectos Garay Sosa, Cristina y Guardatti precisaron que “se puede conservar fundamentalmente la fachada y la nave central, que son los puntos más importantes del edificio, y deberían ser restaurados. Se respetaría la espacialidad de la nave central y de las laterales”.
Asimismo, advirtieron que “la estructura del edificio está muy dañada y a las losas hay que hacerles mucho mantenimiento. Por eso, actualmente el edificio es peligroso incluso hasta para la gente que está trabajando ahí (empleados municipales del Corralón). Además, a los balcones que dan por Ituzaingó se les colocó una tela para sostenerlos porque se estaban destruyendo”.
Cabe recordar que los vecinos piden que el edificio sea clausurado y desinfectado, para luego ser refuncionalizado y pueda ser utilizado con fines comunitarios.
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