ANTONIETTI NO RECORDÓ QUÉ HIZO PARA INVESTIGAR LA AMIA
Con bastante poca memoria y un tono de cierta suficiencia, el brigadier Andrés Antonietti, primer secretario de Seguridad del menemismo, pasó ayer sin pena ni gloria por el banquillo de los testigos en el juicio oral por el atentado contra la AMIA. Sin embargo, no pudo explicar por qué no hizo desde su cargo todo lo que se le había encomendado apenas dos días después del atentado.
“Fue vergonzoso, la declaración de Antonietti da una pauta de lo que fue el tema del atentado para el gobierno menemista”, se quejó Miguel Bronfman, abogado querellante por la AMIA. “Fue muy educado y atildado, pero demostró que al tema seguridad mucho no se dedicaba y menos a la cuestión del atentado”, evaluó a su turno Pablo Jacoby, abogado querellante por los familiares de las víctimas nucleados en Memoria Activa.
Antonietti fue designado secretario de Seguridad dos días después de producido el mayor atentado terrorista en el país, el 20 de julio de 1994. El gobierno menemista respondía así con un golpe de efecto, le daba mayor rango a la por entonces subsecretaría y le asignaba la coordinación de las tareas de las fuerzas de seguridad.
Sin embargo, ayer Antonietti sorprendió al decir que “en las reuniones de Gabinete se hablaban generalidades, nada concreto de AMIA”. Le preguntaron si se habían hecho investigaciones en la Triple Frontera y respondió: “No encontramos nada de relevancia”.
“Hacíamos comentarios, pero nada más”, dijo Antonietti cuando se le preguntó qué información intercambiaba con los restantes miembros del gobierno menemista. El colmo de la poca memoria del ex jefe de la Casa Militar —que debutó mediáticamente con el desalojo de Zulema Yoma de la quinta de Olivos— fue cuando no se acordaba quién era Eduardo De Lazzari, secretario de Seguridad bonaerense en la misma época en la que él tenía esa tarea a nivel nacional.
“La secretaría éramos mi portafolio y yo”, dijo Antonietti al principio. Luego admitió que tenía un presupuesto de 26 millones de pesos que después se redujo a 11,5 millones. Y dio a entender que la mayor parte de la plata se fue en el acondicionamiento del edificio en el que funcionó la secretaría y ahora pertenece a la Defensoría General de la Nación.
La pobreza del testimonio de Antonietti llevó a los abogados de AMIA a evaluar la posibilidad de querellarlo por falso testimonio. Es porque dijo que no tuvo “nada que ver” con la investigación, cuando en la causa hay constancias que desde el juzgado a cargo de Juan José Galeano se le pidieron varios informes y no los contestó.
Luego fue el turno de la diputada Nilda Garré, quien encabezó la Unidad de Investigación AMIA del Ministerio de Justicia durante el gobierno de la Alianza. Garré defendió su gestión y el pedido de juicio político que hizo contra el juez Galeano por supuestas irregularidades detectadas en la instrucción de la causa.
El largo juicio AMIA provocó ayer un momento de hilaridad entre el presidente del tribunal, Guillermo Gordo, y el abogado Manuel Ubeira, defensor del ex comisario Juan José Ribelli: “Llevamos ya demasiado tiempo juntos”, respondió Gordo cuando reprendió a Ubeira por quejarse que el tribunal “hace lo que le place”.
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