Antonio Caló: “La denuncia no tiene por qué salpicar a Scioli”
Tras ser imputado por lavar dinero, el jefe de la CGT alineada con el Gobierno intentó despegar al candidato del FPV; puso en duda su continuidad al frente de la central.
Antonio Caló y la cúpula de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) quedaron envueltos en una oscura trama de irregularidades en la que se investiga si las autoridades gremiales lavaron dinero durante 27 años. Un abogado que trabajó casi tres décadas en el gremio y que fue la mano derecha del histórico Lorenzo Miguel, a quien Caló sucedió en 2004, denunció retornos multimillonarios pagados por una aseguradora en la contratación de seguros de vida y sepelio de los afiliados.
Como estrategia de defensa, Caló atacó ayer al denunciante: Segundo Pantaleón Córdoba. Lo acusó de “buchón” y divulgó los cuatro juicios que la UOM mantiene con Córdoba por defraudación. Pero el jefe de la CGT oficialista y primer sostén sindical de la candidatura presidencial del kirchnerista Daniel Scioli vio la necesidad de distanciar del escándalo a sus aliados políticos.
“Puede ser un hecho político porque yo ando con Daniel [Scioli], pero no tiene por qué salpicarlo. Yo no soy candidato a nada”, dijo ayer Caló a LA NACION, durante una charla en su despacho del 9° piso de la sede nacional de los metalúrgicos.
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A unos pocos metros de allí, otro dirigente de la UOM trazó un curioso paralelismo entre el denunciante Córdoba y la caída en desgracia del ex funcionario Ricardo Jaime, que reconoció hechos de corrupción y pactó en la Justicia para no ir preso. “Uno se calló y pagará por lo que hizo. Córdoba, en cambio, habló”, comparó un metalúrgico. Caló fue algo más gráfico: “Habló por despecho”.
-¿Qué pasó para que Córdoba, que fue mano derecha de Lorenzo Miguel, haya destapado este escándalo?
-Trabajó acá 30 años. Me siento defraudado. Lorenzo Miguel fue como el padre.
-¿Y por qué cree que acusó a todo el consejo directivo?
-Se ve acorralado por la Justicia y por los cuatro juicios que le hizo la UOM. Debería ir preso. Lo despedí en 2008. Hace tres años lo encontraron con 800.000 dólares que quería traficar a Uruguay. Nunca pudo justificar de dónde sacó esa plata y se declaró culpable. Entonces salió a decir que a esa plata se la daban la UOM y Caló. La plata se la retuvieron. Al lavado de dinero lo pegan con la droga, entonces los jueces enseguida decidieron investigar el caso. Cuando la Justicia disponga, voy a declarar.
-La denuncia da detalles: reparto de 20.000 dólares mensuales de 1987 a 2014…
-En la UOM no se lavó dinero. Si tuviera 20.000 dólares por mes, estaría paseando por Europa y no haciéndome mala sangre acá.
-¿Cómo era su relación con Julio Raele, el empresario que le proveía los seguros a la UOM y que era amigo de Lorenzo Miguel?
-Él era un empresario y yo estaba en la UOM. No había amistad.
-¿Scioli le dijo algo por el caso?
-No hablé todavía.
-Pero ayer estuvo con él en Santiago del Estero…
-Me enteré cuando llegué acá.
-¿Scioli le podría pedir que no esté más en la campaña?
-Lo voy a hablar. Soy un soldado.
-¿Lo vincula políticamente?
-Puede ser. Me sorprende que esté todo el día en los medios. Parece una bomba atómica.
-¿El caso afecta la imagen del sindicalismo?
-Es una mancha más. Por más que después la Justicia diga dentro de dos años que no pasó nada.
-¿Recibió apoyo del mundo sindical?
-No… Voy a llamar la semana que viene a un consejo directivo de la CGT y les voy a explicar de qué se trata. Los muchachos tendrán que decidir si quieren que siga al frente o no. Soy muy orgánico.
-¿Por qué cree que el movimiento obrero no reaccionó en bloque de inmediato, como otras veces?
-Los compañeros están casi seguros de que esto es mentira. Saben quién es Córdoba. Creo que fue por eso.
Fuente: La Nación Digital
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