Antonio Caló: “Si el 27% de aumento sirve para que no se desmadre la inflación, bienvenido sea”
Antonio Caló aceptó ser un ingrediente más de la receta antiinflacionaria que diseña Axel Kicillof. “Compartí su anhelo. Si ayuda para que no se desmadre la inflación, bienvenido sea”, argumentó sobre el 27% de aumento que acordó con el ministro de Economía como pauta salarial de referencia para las paritarias.
A menos de una semana del trato, el jefe de la CGT oficialista da la sensación de estar algo arrepentido. El 27,8% que cerró el martes para sus afiliados de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) abrió grietas internas en el sindicato y ya se ve forzado a pensar en nuevos reclamos. “Si esto se desmadra, vamos a salir a la cancha a pedir compensar lo que estamos perdiendo”, dijo Caló en una entrevista con La Nación y otros medios.
Entre su rosario de demandas, además de otra mejora salarial para la UOM este año, proyecta pulseadas contra el Gobierno por la suba del salario mínimo, los fondos de las obras sociales sindicales y una reforma del impuesto a las ganancias, cuya aplicación, según Caló, debería ser a partir de salarios superiores a los $ 40.000.
-¿Cómo quedó después de las presiones para cerrar en un 27%?
-Si el Gobierno no se metía, seguiríamos negociando entre un 21 y 22%. Los empresarios tampoco están conformes con este aumento. Ellos pusieron los topes. Los delegados están enojados, querían el 32%. Querían hacer el paro y salir a la calle.
-¿Tienen malestar con Cristina?
-Los muchachos no tienen malestar contra el Gobierno, al contrario: es contra los dirigentes gremiales. Querían parar por folklore. No les importaba nada.
-¿Lo van a colgar igual del Obelisco, como bromeó usted si no conseguía el 32%?
-Ahora quedo a la mitad del Obelisco.
-¿Es la primera vez en 12 años de paritarias que percibe que la postura del Gobierno y de los empresarios es la misma?
-Siempre fue la misma, pero este año fue más abierto. Tuvieron una postura común, como encadenados.
-¿Qué imagina que puede pasar con la economía cuando termine este gobierno?
-No creo que ningún gobierno que venga quiera hacer un ajuste. El movimiento obrero va a tratar de no perder lo que consiguió. Ya tuvo la experiencia de los 90, que no peleó como tenía que pelear.
-Gane quien gane, se habla de un pacto social: los empresarios no aumentan los precios, los sindicatos no obtienen mejoras salariales. ¿Lo aceptaría?
-Lo aceptaríamos. El peor impuesto para el trabajador es la inflación.
-En la reunión de Mauricio Macri con los gremios del transporte, se habló de “sincerar tarifas”.
-Si se hace un ajuste tarifario, son los trabajadores los que lo van a pagar. Si es así, vamos a tener que pedir más aumento. No puede haber ajuste de tarifas, sin aumento de salario. Todo está encadenado: las tarifas, la luz, el agua.
-¿Si Macri llega a la Casa Rosada, cree que sería la vuelta a la década del 90?
-No creo que nadie quiera volver a los ‘90. Pero no me sorprendería que otros dirigentes gremiales voten a Macri.
-¿Qué postura tomará con el paro nacional de transporte?
-Cada uno es responsable de sus actos. La UOM no va a adherir. Y tampoco les voy a contestar las críticas a los muchachos.
-Pero Hugo Moyano a usted le pega?
-No tiene otra cosa…
-En el último paro, el 31 de marzo, usted dio libertad de acción a sus afiliados. ¿Qué cambió ahora?
-Les di libertad de acción a los que pagaban el impuesto a las ganancias. Ahora cambió que cerramos la paritaria y que en marzo nadie paró, salvo en Aloar, en Puerto Madryn. El resto de las empresas trabajaron.
-¿Se superó la etapa de despidos y suspensiones?
-La industria no está bien, está en stand by. No está progresando. Si el Gobierno no hubiera puesto el plan de cuotas a 12 meses, estaríamos mal. En Tenaris tengo 3000 personas suspendidas que cobran el 85% del sueldo. Mi interés es que no haya despidos.
-¿Habrá gremios que puedan cerrar paritarias por encima del 30 por ciento?
-Ojalá, los voy a aplaudir. Cada gremio está en libertad de acción. Si lo logran, los pondría como secretarios generales de la UOM.
-El Ministerio de Trabajo está con la postura de no homologar acuerdos superiores al 27 por ciento. ¿Qué opina?
-Tendría que homologarlos si es un acuerdo entre las partes. Es así por ley.
-¿Seguirá como jefe de la CGT en 2016?
-Creo que no. Debe venir gente más joven.
-¿Y la unidad de la CGT?
-Después de las PASO, nos tenemos que dar cuenta. Si es por mí, yo renuncio si los demás hacen lo mismo. A lo mejor hay que hacer una CGT de tres personas porque no hay líderes hoy en día.
-¿Se unirían sólo porque viene un gobierno nuevo?
-Tenemos que proteger el modelo sindical. Hay que armar la nueva ley porque hay cuatro fallos de la Corte.
-¿Qué les preocupa de los fallos?
-La fragmentación. Los gremios de actividad se van a fragmentar. Dentro de la UOM, podrían surgir hasta siete sindicatos. En una fábrica de automotor, habría gremio de gomeros, de los que ponen vidrios. Va a pasar como en Aerolíneas, que paran los maleteros, que son 20, y no hay vuelos. Cuando hay mucho lío, las fábricas se van. A los empresarios no les cuesta nada levantar una fábrica y montarla en Brasil. Se van. Ya pasó en los ‘90.
-Retomo la eventual unidad de la CGT: ¿se unirían entonces por poder?
-Para armar un proyecto y por un polo de poder para negociar. Es 50 y 50. Nosotros negociamos. Desde que estoy en la CGT pasamos a que nos den de $ 1200 millones a $ 6000 millones por año para los fondos de las obras sociales. Yo quiero los $ 10.000 millones que recauda anualmente el Estado. Voy a ir a la carga. No nos dan todo lo que se recauda.
-La Presidenta, en cadena nacional, dijo que cedió tierras para la UOM. ¿Fue así, un regalo?
-Lo compramos hace 15 años. Gastamos $ 1.200.000.
-¿Y por qué Cristina dijo que fue una cesión?
-Así le dijeron. Es la información que le dan. No tiene la culpa.
Fuente: La Nación
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