ANULARÍA EL KIRCHNERISMO LAS ELECCIONES INTERNAS ABIERTAS
Muy probablemente los ciudadanos independientes no podrán elegir sus candidatos para los comicios de 2007 en elecciones internas abiertas: el oficialismo impulsará en el Congreso un proyecto para suspender la ley que obliga a los partidos políticos a hacer esos comicios abiertos y simultáneos destinados a decidir sus candidaturas.
En las próximas horas, el diputado justicialista Jorge Landau, con la venia de la Casa Rosada, presentará la iniciativa de suspensión de la ley 25.611, que fue sancionada en 2002 como consecuencia de la crisis de 2001 y como parte de la reforma política. Esa legislación obligaba a todos los partidos a dirimir el mismo día y en elecciones internas abiertas (con la participación no obligatoria de independientes) las candidaturas.
El proyecto de Landau tiene un solo artículo, en el que se establece la suspensión de la aplicación de la ley 25.611 para elecciones de “renovación de presidente, vicepresidente y legisladores nacionales” cuyos mandatos vencen el año próximo.
El objetivo, en realidad, es que la suspensión de esos comicios sea permanente y no sólo para las elecciones del año próximo, que es como consta en el proyecto que fue adelantado a LA NACION.
El sistema que ahora la Casa Rosada quiere eliminar fue dispuesto en 2002, durante la presidencia de Eduardo Duhalde, con la intención de abrir a los ciudadanos independientes, no afiliados a ningún partido, la posibilidad de influir en la democracia interna de las agrupaciones políticas y en la elección de los candidatos.
El efecto que se buscaba, al calor del generalizado reclamo de “que se vayan todos” posterior a la crisis de 2001, era debilitar el peso de los aparatos partidarios y entorpecer posibles maniobras fraudulentas, al dejar el escrutinio de las elecciones internas en manos de la justicia.
Cuando se votó esa ley se había pensado el escrutinio de las elecciones internas en manos de la Justicia.
Cuando se votó esa ley se había pensado en imitar, de alguna manera, el sistema de elecciones primarias vigente en los Estados Unidos, según contó a LA NACION uno de los legisladores que trabajaron en el proyecto.
Sin haberse aplicado ni siquiera una sola vez, al año siguiente, 2003, la ley fue suspendida supuestamente por “única vez” con un objetivo político: que el peronismo evitara elegir a sus candidatos en elecciones internas.
Fue así como Carlos Menem, Adolfo Rodríguez Saá y Néstor Kirchner, todos dirigentes del PJ, compitieron directamente en las elecciones presidenciales generales, lo que fue duramente cuestionado por la oposición.
UNA SOLA EXPERIENCIA
El sistema en cuestión, que fue tomado siempre como el comienzo de la reforma política, sólo se puso en práctica el año último para los comicios legislativos.
Su debut fue muy flojo. Se realizaron elecciones internas de ese tipo en 15 provincias, sin involucrar figuras de peso nacional, y registraron un nivel de participación bajísimo: de 13,9 millones de electores habilitados, sólo sufragaron 450.000. Participó sólo un 3% de los electores habilitados.
Para diversos especialistas, el fracaso del sistema se debió al elevado ausentismo, a la desconfianza de la gente en la capacidad de cambio de las elecciones internas, a la decisión de las principales figuras políticas de no competir en esa instancia y hasta la poca presdisposición del Gobierno para promover el sistema.
Ese fracaso es uno de principales argumentos para suspender otra vez las elecciones internas, según consta en los fundamentos del proyecto de ley. “La experiencia demostró que la participación libre continuó siendo escasa”, dice la iniciativa.
Además, los principales candidatos eludieron el mecanismo de la confrontación interna mediante la constitución de nuevos partidos, como hizo el presidente Kirchner al crear el Frente para la Victoria y evitar así una pelea interna dentro del justicialismo.
El efecto concreto de la ley será que los candidatos que se disputarán la presidencia y los que quieran ingresar en el Congreso serán elegidos por los líderes de cada partido o según lo que se establezca en la carta orgánica de cada agrupación política.
Puede haber candidaturas definidas en las elecciones internas pero, con la excepción de algunos distritos como Buenos Aires, no serán abiertas: no habrá independientes en la votación.
“Se vuelve al sistema anterior hasta tanto se instrumente uno nuevo: cada partido, de acuerdo con su carta orgánica, va a elegir a sus candidatos o por convención o por elección interna abierta o cerrada. El Estado no obliga más a que haya elecciones internas abiertas”, explicó Landau a LA NACION.
Si bien el proyecto es una iniciativa personal del diputado que integra el subbloque Peronista Federal (que responde al kirchnerismo), hubo contactos con funcionarios de la Casa Rosada que dieron el apoyo para que se avanzara con esta idea.
De hecho, con el proyecto terminado, Landau estaba esperando el regreso del diputado José María Díaz Bancalari, que acompañó a Kirchner en su viaje a Nueva York, para firmar juntos la iniciativa.
Díaz Bancalari recuperó hace un tiempo su relación con la Casa Rosada, que había quedado deteriorada después de las últimas elecciones, en las que integró la lista de Hilda Duhalde. Sus acciones políticas están coordinadas con el oficialismo. “Para esto hay luz verde”, dijo una fuente kirchnerista.
SOSPECHAS
Este proyecto para suspender las elecciones internas abiertas es el que tanto preocupaba a Roberto Lavagna: sospechaba que detrás de la iniciativa había una maniobra del oficialismo para adelantar las elecciones presidenciales para marzo del año próximo.
Uno de los operadores políticos de Lavagna contó a LA NACION que estaba convencido de que Kirchner quería adelantar las elecciones y de que, al suspender las elecciones internas abiertas, quedaban congelados todos los pasos electorales previos a la presentación de una candidatura.
Al no existir la obligación de realizar las elecciones internas abiertas y simultáneas en todos los partidos, el oficialismo podría adelantar los plazos electorales si lo quisiera.
Esa especulación tenía algo de cierta, según reconoció un miembro del oficialismo a LA NACION.
Sin embargo, el presidente Néstor Kirchner dijo públicamente que iba a respetar los plazos electorales y que las elecciones serán en octubre del año próximo. Hasta que Kirchner habló, Lavagna mantenía sus dudas, pero ahora la situación cambió.
Despejados los interrogantes generados en ambientes políticos, el oficialismo ahora quiere que se avance con la eliminación de las elecciones internas abiertas y simultáneas.
El Presidente está al frente del armado kirchnerista para 2007 y la suspensión de la ley lo beneficia.
El año último hizo todo lo posible para que sus candidatos evitaran el paso intermedio de las elecciones internas. En muchos distritos consiguió acuerdos, pero en los que no los obtuvo fomentó la división del PJ.
La senadora Cristina Kirchner no compitió con Hilda Duhalde en las elecciones internas del PJ, ya que se presentó por fuera del partido, con la sigla del Frente para la Victoria.
En ese momento, el duhaldismo sostenía que se violaba la ley 25.611, aunque Duhalde había suspendido la ley dos años antes.
Kirchner ahora no quiere cuestionamientos. Como el sistema fracasó, se volverá al esquema de siempre.
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