ANUNCIAN LA LLEGADA DE LA CORRIENTE DE EL NIÑO
Un informe de la Administración Nacional de Océanos y Atmósfera de los Estados Unidos (NOAA), publicado el 5 de agosto, asegura que la Corriente de El Niño afectará al planeta durante los próximos meses. Según los especialistas consultados por Clarín.com, habrá que esperar a diciembre de este año para ver si El Niño adopta características similares a las de 1986, que fue moderado, o a las de 1997/1998 cuando la corriente tuvo una intensidad muy fuerte y causó miles de millones de dólares en pérdidas materiales en el mundo.
La corriente de El Niño está asociada a modificaciones climáticas, lluvias torrenciales, inundaciones, alteraciones de los ecosistemas, sequías y pérdidas materiales millonarias. Se trata de un flujo irregular de agua cálida en el Pacífico Sur que llega a las costas de Perú con una periodicidad de entre 2 y 7 años desde hace 130 siglos. Las consecuencias se sienten en todo el planeta. Pero no es, en sí mismo, ni bueno ni malo. Sus efectos pueden ser hasta bienvenidos en regiones que padecen sequías prolongadas o en las que la corriente se convierte en un escudo que las resguarda del asedio de los huracanes.
La NOAA se basó en los modelos estadísticos utilizados en el Siglo XX y XXI y en ecuaciones dinámicas. Los resultados de la mitad de las pruebas que se usan para evaluar estas corrientes indicaron condiciones de anomalía similares a las que se registran antes de la llegada de la corriente de El Niño. Por el momento, el organismo sitúa las probabilidades de la llegada del fenómeno en un 50%, pero ese número puede crecer en los próximos días.
La Dra. Rosa Hilda Compagnucci del Departamento de Ciencias de la Atmósfera de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, le dijo a Clarín.com que para conocer la fuerza y evolución de este incipiente Niño habrá que seguirlo y que hacia fin de año podremos saber cómo afectará a la Argentina. “De acuerdo a la magnitud que presenta hoy en día, se trataría de un Niño con consecuencias moderadas, podría ocasionar lluvias que terminen con la sequía de La Pampa Húmeda y fuertes nevadas en la zona cordillerana al norte del Río Colorado el próximo invierno”. Y agregó que “según el informe de la NOAA estaríamos ante la fase temprana de El Niño pero es necesario ser cautos y esperar para ver si se termina de definir como Niño o no”.
“Las señales actuales hacen prever un evento de naturaleza débil” indicó la Lic. Silvia E. Núñez, Jefe del Departamento de Climatología del Servicio Meteorológico Nacional. “Por esta razón – agregó – no necesariamente deberían esperarse consecuencias catastróficas sobre nuestras latitudes. Además no siempre El Niño da lugar a eventos que produzcan desastres naturales. En ocasiones el resultado es beneficioso. Siempre hay que contemplar la historia previa de la región afectada”.
“Ahora mismo estaríamos ante una situación neutra”, agregó Compagnucci. Núñez coincidió: “El fenómeno de El Niño-Oscilación del Sur se encuentra en estado neutral. Sin embargo, el Océano Pacífico ecuatorial central ha continuado calentándose durante las últimas semanas y el Indice de Oscilación del Sur (IOS) ha permanecido negativo durante los dos últimos meses, lo que preanunciaría la llegada de El Niño”.
Es inusual que El Niño se manifieste tan tarde. Por lo general los primeros síntomas se detectan entre marzo y abril. Sin embargo, hay un caso en que la corriente llegó de modo tardío: en el año 1986/1987.
En la Mesopotamia argentina El Niño es recordado con pesar. Aún están frescas las imágenes de las inundaciones de 1997/1998. Según un informe de Defensa Civil de la Nación, este año se esperaban lluvias torrenciales y crecidas en los ríos Paraná y Uruguay para los meses de octubre y noviembre. El Instituto Nacional del Agua relativizó ese informe, pero por las dudas el gobierno de Entre Ríos ya creó comités de crisis en varios municipios para seguir de cerca el fenómeno y estar prevenidos en caso de que crezca.
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