Apareció el Fiat Palio con los vidrios destrozados
Los agentes de la URI que investigan el alevoso asesinato del joven Rodrigo Betinelli, crimen consumado antes de las siete del último sábado en calle Boneo al 3800, hallaron el automóvil del cual partió el disparo mortal.El Fiat Palio de color gris con vidrios polarizados apareció, como se presumía, con la ventanilla del acompañante destrozada y sin las escobillas del limpiaparabrisas, las mismas que fueron recogidas por los peritos policiales en la escena del cruento suceso.El vehículo habría sido encontrado al norte de la casa de los Betinelli, a un kilómetro del barrio San José, detrás del complejo Fonavi Las Flores II. El coche permanecía guardado en la cochera de una casa cuya propietaria sería familiar del principal sospechoso.La identidad del propietario de ese vehículo se desconoce todavía, pero a la policía le interesa dar con su conductor, es decir, con el hombre que disparó a la cabeza de la víctima.En principio trascendió que el sospechoso buscado era un tal Nuñez y fue así, pero en el curso de la investigación la intervención de ese Nuñez quedó desechada y la atención de los pesquisas recayó sobre un rufián.Es decir que sería un proxeneta, conocido en el vecindario, el sujeto que baleó a los Betinelli, pero de ese hombre que una vez consumado el crimen se alejó en compañía de una mujer rubia no se ha vuelto a saber.El sábado anterior Magin Betinelli (60) regaba algunas plantas en la vereda cuando ante sus ojos un auto arrolló y lastimó a su perro. De lo que sucedió después hablan los restos de un palo de escoba esparcidos en la calle de tierra, junto a los cristales que saltaron del auto y algunas piedras de gran tamaño.Luego, quien guiaba ese rodado, junto a una joven mujer, se alejó del lugar con la ventanilla del acompañante destrozada. Sin embargo, esa sería solo la primera parte del drama que terminaría con la vida de un joven de 28 años.Algunos minutos más tarde Magin Betinelli permanecía aún en la vereda cuidando de su perro cuando el Fiat Palio apareció nuevamente y su conductor lo sorprendió y le acertó con un disparo de revólver en la mano izquierda.El alboroto -ladridos, gritos y estampidos de armas de fuego-, atrajo la atención de Rodrigo, el hijo de Betinelli, quien se asomó a la vereda a través de la puerta de servicio. En ese momento y en ese lugar se desplomaría el infortunado muchacho, con un balazo en la cabeza.El juez instructor dispuso que el vehículo secuestrado por los agentes de Homicidios sea puesto a resguardo a fin de preservar la prueba, mientras la investigación continúa, ahora para dar con el hombre que lo conducía el día del crimen.
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