APLAUSOS PARA LAS REALIZACIONES ARGENTINAS
Hubo lluvia, sopló Bora -el típico viento del Adriático- y bajó finalmente la temperatura, pero esencialmente fue el gran día de la Argentina, ayer, en la sexagésima edición del Festival de Venecia.
Largos aplausos y el entusiasmo de un público muy exigente saludaron a dos películas argentinas: “La quimera de los héroes”, de Daniel Rosenfeld, de 30 años, en concurso en Contracorrente -la segunda y más importante sección oficial de este festival-, y “Ana y los otros”, de Celina Murga, de 30 años, que se exhibe en la Semana Internacional de la Crítica.
“¡Felicitaciones!”, “buenísima”, “la mejor película del festival”, le gritaban algunos cinéfilos a Rosenfeld no bien terminó de proyectarse oficialmente “La quimera de los héroes”, una cita que tuvo lugar en la sala principal de la muestra, después del mediodía.
“Muy nervioso”, como comentó más tarde a LA NACION, el director argentino transitó por la legendaria pasarela pisada por las grandes estrellas del celuloide, acompañado por su “banda”: Eugenia Capizzano, coguionista y novia, Ramiro Civita, director de fotografía, Augusto Giménez Zapiola y Juan Bucich, productores, y Jorge Alvarez, vicepresidente del Incaa. En la sala -colmada-, también estaban Andrea Celoria, encargada de negocios de la embajada argentina en Italia, y su agregada cultural, Mercedes Parodi, que por la tarde ofrecieron un cóctel en honor de los realizadores de nuestro país en el hotel Quattro Fontane.
Setenta minutos más tarde, un mar de aplausos coronó la película de Rosenfeld, que conmovió al público, seducido por la original historia -totalmente real- de un carismático entrenador blanco, con un pasado extremista, que le enseña a jugar al rugby a un grupo de indios tobas de la selva formoseña, excluidos socialmente. Como explicó el director en una entrevista, no hay actores verdaderos en su film: tanto el entrenador, Eduardo Rossi (excelente), como los tobas que juegan en el Aborigen Rugby Club, que nunca hablan, “son ellos mismos”.
Con fotografía de primer nivel, impecable edición de Ewa Lenkiewicz y Lorenzo Bombicci y música de Bach -“los cineastas siempre se quedan a medio camino de la música”, dijo Rosenfeld, que quería ser pianista-, la película aún no fue estrenada en la Argentina. Y, según voces expertas, es muy buena candidata para ganar en Venecia.
“Es el mejor film que vi hasta ahora, porque es simple, lineal y fuerte”, dijo Sara Novello, una estudiante de Bolonia, al salir de la sala. “Me gustó el silencio de los indios, que es como un eco que llega hasta nosotros a través de la película”, explicó. “También vi “Ana y los otros” y me gustó mucho el final, así como el principio”, agregó.
Opera prima de Celina Murga, “Ana y los otros” se proyectó por la mañana en la sala Perla -donde se vio a la actriz Valeria Golino, que integra el jurado de la Semana de la Crítica- y también fue bien recibida por el público. Es la historia de Ana, interpretada por la actriz Camila Toker, que vuelve a su Paraná natal después de muchos años de ausencia.
Más que feliz por estar en la muestra “porque es importante ver qué pasa con el público extranjero y es la primera vez que la película sale de la Argentina, algo impresionante”, Murga explicó a LA NACION que el film tiene bastante de autobiográfico. “Tanto la protagonista como yo hacemos una vuelta, aunque yo, que también vivo en Buenos Aires, tengo una relación más fluida con Paraná, donde nací”, contó, mientras firmaba un autógrafo a uno de los espectadores.
¿Qué significa la idea del retorno? “Tiene que ver con el crecimiento”, dijo la cineasta, que llegó aquí anteayer. “No dormí bien por la ansiedad y el cambio de horario”, dijo. Para esta “increíble” ocasión, Murga estaba acompañada por su novio, también director, Juan Villegas (que hace dos años participó en Venecia con “Sábado”), Carolina Kostantinovsky, productora, y su mamá, Rosa Cabral.
“Ana y los otros”, que será proyectada próximamente en los festivales de Toronto, San Sebastián, Londres, Nantes, Flandes, Tessaolinika y Rotterdam, aún no fue estrenada en la Argentina. ¿Por qué? “Porque no tenemos plata y no tenemos el apoyo del Incaa”, lamentó Murga. “Ana y los otros” compite con siete films en la Semana Internacional de la Crítica, que prevé un premio Cult de 10.000 euros, y también para el León del Futuro, dotado con 100.000 euros.
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