APLAZAN LA DECISIÓN DE LAPIDAR A UNA MUJER POR ADULTERIO
Es justo que Amina conozca su suerte”. Con estas palabras de aparente consideración, el presidente de la Corte Islámica de Apelación del Estado de Katsina, en Nigeria, anunció que en un mes ese tribunal emitirá su veredicto en el caso de Amina Lawa, la mujer condenada a morir lapidada por haber tenido una hija fuera de su matrimonio.
La frase llegó un año después de que en segunda instancia se confirmó la sentencia del tribunal ordinario que había condenado a Amida Lawal a morir. Ahora la fecha será el próximo 25 de septiembre, el mismo día en que debía ser ejecutada.
El tribunal islámico del estado ya había postergado en dos oportunidades la apelación. “Es una cuestión vital que ya ha durado demasiado, no tenemos tiempo para otros retrasos”, declaró el magistrado islámico frente a una sala que se encontraba repleta de gente que había ido, ayer, a ver de cerca a la mujer condenada.
Amina fue sentenciada en marzo del 2002 en Katsina, uno de los 12 de los 18 estados del norte de Nigeria, que adoptó la ley conocida como sharía. El nuevo sistema empezó a regir en el año 2000 e implicó la instalación de un ordenamiento jurídico que se basa en una interpretación del Corán para regir las vidas de la población de esa parte de Nigeria.
En ese momento, embarazada de la beba que ahora amamanta, la mujer de 31 años admitió haber tenido relaciones sexuales con un vecino que le había prometido casamiento. De ese vínculo habría nacido su tercera hija, Wasila.
Pero en su apelación, sus abogados explicaron que la nena había sido concebida durante la última etapa de su matrimonio y que, por lo tanto, es hija de su ex esposo.
El caso de Amina provocó el repudio internacional. Grupos de derechos humanos y organizaciones no gubernamentales de Nigeria y todo el mundo criticaron la acción y argumentaron que esta ley discrimina a las mujeres y sus castigos son inhumanos. Además de las protestas a nivel internacional, se lanzó una campaña mundial para juntar firmas en el sitio www.amnistiapornigeria.org para pedir la suspensión de la ejecución.
El polémico caso también puso en jaque al gobierno del presidente nigeriano, Olusegun Obasanjo. El político africano quedó en medio de un tironeo entre las presiones internacionales y la de la opinión pública de la población musulmana, que representa casi la mitad de los 120 millones de habitantes.
Obasanjo, que prometió que las cortes de apelación federal anularán las condenas a muerte por lapidación, espera que los jueces islámicos absuelvan a Amina, antes de que la causa llegue a nivel nacional y se desate un escándalo político que ponga en juego a su gobierno.
Mientras tanto Amina espera, libre. En junio pasado, una corte le permitió salir de la cárcel para que pudiera cuidar a su hija recién nacida.
Ayer, se presentó en el tribunal con ella en brazos. Sus abogados defendieron por horas su vida. Finalmente, el presidente de la Corte habló: “Será lapidada o será dejada libre”.
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