APLICAN PRINCIPIOS DE NEGOCIACIÓN PARA EDUCAR A LOS CHICOS DEL 2000
Un profesor de Negocios argentino descubrió que el mismo sistema que aplica un empresario para encarar una transacción comercial puede ser utilizado por los padres a favor de la educación de sus hijos. La formación de los adultos y el tiempo para explicarle a los más chicos todos los por qué, son clave a la hora del éxito.
Fue la fuerza de la más pura realidad lo que al profesor Alejandro Zamprile le permitió asociar el mundo de los negocios con el de la tan cuestionada educación familiar de los chicos del nuevo milenio.
Padre de cinco adolescentes y titular de la Negociación de la Escuela de Dirección y Negocios de la Universidad Austral, Zamprile comenzó a hilvanar la relación que un empresario podía tener con sus empleados con la forma en que llevaba adelante la relación con sus hijos.
“Me encontré con hombres que podía manejar una empresa de 500 empleados pero no sabían cómo comunicarse con su hijo de 16 años. De allí surgió la idea de utilizar los mismos pasos que establecen las leyes de la negociación en la familia”, reveló el docente a Infobae.com.
La aplicación del sistema de negociación requiere de un punto esencial: la formación de los padres para poder responder a todos los requerimientos y cuestionamientos de sus hijos.
“Es la nueva forma de autoridad con los chicos. Ellos tienen mucha información y hay que devolverles lo mismo. No sirve el sí porque sí o el no porque no. Hay que formarles un criterio para que ellos tengan la posibilidad de decir sí o no”, afirmó Zamprile.
A continuación se reproducirán algunas de las bases de la negociación con los hijos elaboradas y tratadas en seminarios y charlas por el profesor Zamprile y su equipo-
COORDINACIÓN EN LA NEGOCIACIÓN EN GRUPO
Los padres al negociar con sus hijos conforman una pareja que debe guardar cohesión interna. Imaginen una situación de un hijo que recibe un llamado de atención por parte de uno de sus padres: “Juan, me parece prudente que mejores tus calificaciones y estudies más los fines de semana”.
¿Qué pasaría si el otro cónyuge sale en su defensa?: “No seas tan duro con Juancito, él va a estudiar un rato todos los días, así puede salir cuando quiera, ¿no Juancito?” Lo más probable es que Juan lea el mensaje de que sus padres no están de acuerdo en la importancia relativa de sus calificaciones, ni en cuál es la mejor forma de que él estudie.
Debe haber una “preparación” previa de la negociación entre los padres, que en este caso sería la comunicación asidua que los cónyuges se deben sobre la educación de sus hijos.
EL PODER DEL PRECEDENTE
Los hijos no dudan en utilizar el poder del precedente a través de la comparación: “¿Por qué no puedo ir a los juegos hoy, si el otro día me dejaste? ¿Por qué Juancito puede comer chocolate y yo no?
Los padres deben estar atentos a no fijar precedentes injustificados, que el día de mañana les ocasionen estos problemas. En el caso de que estén justificados, cuando llegue la queja de otro de los hijos a través de una comparación, los padres deben actuar con naturalidad, sin sentir culpa, explicando por qué las circunstancias son diferentes:
CORTO PLAZO VERSUS LARGO PLAZO
¿Por qué es importante que un niño no coma golosinas entre las comidas? Porque si lo hace es muy probable que no almuerce o cene lo suficiente, y si la costumbre se repite su mala alimentación lo volverá débil y enfermizo.
Este ejemplo simple muestra que es preferible sacrificar el corto plazo (el niño se quejará, hasta llore quizás) en pos del largo plazo. Gran parte del deber de los padres es ese, y en eso consiste criar y formar a los hijos: ocuparse en el corto plazo de los hijos para que puedan afrontar el largo plazo.
METAS ALTAS RAZONABLES
Todo padre quiere que su hijo sea feliz. Muchas veces esto se puede confundir en un deseo exagerado de que se destaque, de que sea exitoso. Los padres deben ver que los fracasos de los hijos son una fuente de aprendizaje doble para ellos, desde la adversidad las personas crecemos más, nos hacemos más fuertes.
VISIÓN DE LA NEGOCIACIÓN
Al momento de negociar con los hijos, es recomendable que los padres se pregunten por su visión: ¿Cómo me gustaría ver a mis hijos dentro de diez o veinte años? ¿Qué fortalezas me gustaría que tuvieran? ¿Qué valores quisiera que mostraran a la sociedad?
REALIZAR UN BALANCE
La negociación en el ámbito familiar no tiene que ser del estilo “toma y daca”, sino que debe constituirse en una herramienta formativa en la relación de padres e hijos, sustentada en el interés y afecto entre todos ellos.
En el ámbito de los negocios se pueden “perder” negociaciones, ya que habrá seguramente una nueva oportunidad. En el ámbito de la familia, en cambio, las responsabilidad de los padres es mayor, y una negociación malograda puede tener un camino de no retorno. No se debe perder nunca de vista, que el objetivo de negociar está subordinado al objetivo de educar.
“La autoridad de los padres –destacó Zamprile- radica hoy en explicarle a los hijos el por qué de las cosas. Los padres no toman esto con seriedad y no por falta de tiempo sino por falta de formación. Están aislados”.
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