APOYO DE ZAPATERO PARA QUE UNA EMPRESA ESPAÑOLA MANEJE AGUAS
Por segunda vez en 24 horas el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, acudió en ayuda de Néstor Kirchner. En la conferencia de prensa realizada al finalizar la XV Cumbre Iberoamericana, Zapatero dijo que “las empresas españolas quieren quedarse en América, en especial en la Argentina”.
Enseguida vino la frase que sorprendió hasta al propio Kirchner, que lo escuchaba desde la primera fila junto a su esposa Cristina y el canciller Rafael Bielsa. Dijo Zapatero: “Aguas de Barcelona tendrá una solución para que se quede en la Argentina”.
El jefe del Gobierno español se involucró personalmente en el asunto. Dijo: “Es mi deseo personal muy fuerte que Aguas de Barcelona se quede en la Argentina —en un marco de seguridad, claro— pero comprometiéndose con la Argentina, que está saliendo de un momento muy difícil. Quedará en la historia que España contribuyó a la recuperación política, económica y moral de la Argentina”.
Kirchner no podía pedir más de su amigo Zapatero. El Presidente había hecho a un grupo de periodistas argentinos breves declaraciones luego de la ceremonia de clausura de la XV Cumbre que concluyó ayer aquí. “Conseguimos mucho más de lo que vinimos a buscar”. Consultado si lo decía por el avance con Aguas Argentinas, Kirchner contestó: “Por mucho más”.
Luego participó —en el Palacio del Congreso— como si fuera un periodista más de la conferencia que ofreció Zapatero junto al presidente uruguayo Tabaré Vazquez, país anfitrión de la próxima cumbre.
Kirchner estuvo acompañado por su mujer, Cristina, y el canciller Rafael Bielsa. Fue un evidente gesto de reciprocidad hacia Zapatero, que el viernes colmó de elogios a Kirchner y ayer dio por sentada la continuidad de Aguas de Barcelona como operadora de Aguas Argentinas.
En la misma sintonía que Kirchner, el ministro de Planificación, Julio de Vido, confirmó que están “avanzadas” las negociaciones para que Aguas de Barcelona (Agbar) se haga cargo de la concesión de Aguas Argentinas durante los próximos dos años.
A siete días de las elecciones legislativas resultó evidente la importancia que le otorgó el presidente Néstor Kirchner a las negociaciones con las empresas de servicios concesionadas, además de Aguas Argentinas, Telefónica y Aerolíneas Argentinas.
La primera preocupación oficial fue dejar en claro que en ningún caso se aceptará aumento de tarifas en el corto plazo, ni en agua ni en teléfonos. Nada sería más impopular a tan pocos días del comicio que aparezca algún funcionario o ministro creando dudas sobre este asunto.
Además, el Gobierno nacional necesitaba mostrar resultados concretos a favor de una vía de solución de los conflictos pendientes con las privatizadas: el más candente de ellos, el de Aguas Argentinas.
Zapatero le dio una gran ayuda al Gobierno nacional y ahora se abre una etapa para arreglar el conflicto de Aguas Argentinas.
Por lo pronto, las negociaciones apuntan a que se vaya la francesa Suez, que tiene el 40 por ciento de las acciones junto a la italiana Vivendi y Anglian Water. Y que formaran parte del nuevo paquete el Banco Galicia (tiene el 8,2%), el Banco Mundial (5%) y los trabajadores (10 por ciento).
La empresa catalana se quedaría con poco más del 7 por ciento, pero sería la operadora y hay empresarios argentinos y fondos de inversión extranjeros que completarían el porcentaje de acciones restante.
Este contenido no está abierto a comentarios

