APRESARON POR EXTORSIÓN A DOSPOLICÍAS DE DROGAS PELIGROSAS
Dos policías de la Dirección General de Drogas Peligrosas de la Policía provincial fueron detenidos anteayer en un comercio céntrico cuando fueron a buscar el dinero que le habían exigido a un joven para no dejar constancia de que un día antes lo habían detenido mientras circulaba en auto por la zona sur, con un porro en el bolsillo, informaron fuentes judiciales. En rigor, la extorsión finalmente no se consumó ya que los suboficiales desdeñaron los 30 pesos –previamente marcados y fotocopiados por Asuntos Internos– que el chantajeado les había ofrecido, y quedaron en pasar al día siguiente por el mismo lugar para buscar el total exigido. De acuerdo con voceros tribunalicios, no pudieron hacerlo, ya que quedaron presos allí mismo no sólo por la tentativa de extorsión, sino por varios artículos del Código Penal de la Nación (CPN), incluso por haberle cambiado la chapa patente al coche de uso oficial con el que se movilizaban. Es el tercer caso similar en seis días, con un total de siete policías presos, incluido un comisario.
Un vocero judicial reveló que el lunes a la tarde, un joven de 27 años volvía de la peluquería céntrica en la que trabaja a su casa del barrio Tablada, cuando su auto fue interceptado por un Renault 12 sin identificación oficial. Dos hombres bajaron y se presentaron como agentes de Drogas Peligrosas.
De acuerdo con este relato, los efectivos hicieron bajar al conductor del auto y le sacaron un cigarrillo de marihuana que el joven tenía en su bolsillo. “El muchacho se asustó mucho y les dijo que no hablaran en ese lugar, que era el vecindario de él, y que lo llevaran a otro lugar”, siguió esta fuente. Los policías lo hicieron subir al Renault 12 y lo llevaron a un descampado.
“Allí lo amenazaron feo y le dijeron que para no ir preso tenía que juntar 120 pesos. Y quedaron en pasar a buscar ese dinero por la peluquería en la que trabaja”, dijo un vocero de Tribunales. Tal como le habían anunciado, en el mediodía del martes el par de sabuesos se hizo presente en el local y le exigió al joven su coima; pero como la víctima no había reunido la suma –pensó que no irían–, le pidió un día más. Por la noche, el peluquero hizo la denuncia en la Delegación Zona Sur de la Dirección Provincial de Asuntos Internos, que le dio intervención al juez de Instrucción en turno, Osvaldo Barbero.
Por orden del magistrado, Asuntos Internos tendió anteayer la celada en la propia peluquería, en la que incluso había efectivos disfrazados de coiffeurs, mientras que otros se camuflaron en las afueras.
Alrededor de las tres de la tarde del último miércoles, el par de policías llegó al comercio y pidió el dinero, pero la víctima les dijo que sólo había logrado juntar 30 pesos, billetes que habían sido marcados, fotocopiados y provistos por Asuntos Internos. “Se enojaron un poco y le dijeron que pasarían al día siguiente a llevarse el total, y cuando comenzaban a irse fueron detenidos”, dijo una fuente judicial. Según este informante, los policías apresados “son el sargento primero Lippl y el cabo Burghat, ambos al servicio de la Brigada Operativa Departamental de la Dirección Provincial de Drogas Peligrosas”. El juez Barbero los indagó anoche bajo los cargos de extorsión en grado de tentativa, privación ilegítima de la libertad, vejaciones, abuso de autoridad e, incluso, el inciso 3 del artículo 289 del CPN, ya que el Renault 12 les había sido entregado por la Justicia en virtud del artículo 230 del Código Procesal Penal, pero los suboficiales les habrían cambiado las patentes por las de otro vehículo.
EL “PEAJE” DE NUNCA ACABAR
El sábado pasado fueron detenidos el jefe de la seccional 33ª de barrio Hume y dos de sus subordinados por exigirle dinero a una comerciante para no sumariar las irregularidades de su local de videojuegos. Dos días antes habían corrido la misma suerte dos suboficiales de la subcomisaría 23ª de barrio Rucci, acusados de aprovecharse de una pelea de pareja que terminó en la seccional para pedirle unos pesos a uno de los contendientes a cambio de hacer la vista gorda con la denuncia.
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