APRUEBAN EL INGRESO DE VENEZUELA AL MERCOSUR COMO MIEMBRO PLENO
Venezuela entró ayer al Mercosur, en un status que la convierte en la quinta estrella del bloque, en calidad de miembro pleno que en la jerga técnica regional se define como “Estado parte”. Es la primera experiencia de ese tipo que encaran los socios iniciales: Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.
Con los venezolanos adentro, el mercado común gana en densidad: suma 25 millones de almas, una economía que supera los 100.000 millones de dólares y la mayor fuente de energía del continente americano.
Ayer, cuando los cuatro cancilleres del Cono Sur le estamparon la firma a la decisión, que hoy será rubricada por el cuarteto presidencial, hubo una singular sensación de progreso. Desde cualquier ángulo que se hagan los cálculos de lo que representa la presencia venezolana, esta sugiere fuertes beneficios para todas las partes: desde los proyectos de “complementación” energética para los que se prepara el Mercosur, hasta la fuerza que tendrán los cinco en cualquier negociación internacional.
Los negociadores de ambas partes (los cuatro del Mercosur más los venezolanos) acordaron un plazo de un año para fijar tiempos y modalidades para una integración completa. Se estima que el proceso puede acelerarse, pero a no menos de seis meses.
Dentro de ese plazo Venezuela deberá cumplir requisitos tales como aprobar el Tratado de Asunción y los diversos protocolos que rigen las relaciones económico-comerciales. También deberá liberar el acceso a su mercado para los cuatro del Mercosur y asumir el arancel externo común, un mecanismo que crea preferencias para adentro del bloque en detrimento de los productos procedentes de terceros mercados. En ese proceso, Venezuela participará de todos los foros del Mercosur, con voz pero sin voto.
Fue con el presidente Néstor Kirchner que Argentina decidió impulsar los vínculos con Hugo Chávez. Aún cuando las relaciones tienen que ver con las personalidades de los jefes de Estado, también priman en éstas un balance entre el dar y el recibir. En el caso argentino, según describió ayer Eduardo Sigal, subsecretario de Integración Económica, el impulso a la sociedad con Venezuela “ayuda a que la Argentina tenga una respuesta a sus problemas energéticos”.
Para el gobierno de Chávez, la ganancia más fuerte está en el terreno político; como miembro del Mercosur, tendrá una “protección” adicional en el campo internacional. De alguna manera, es lo que estará presente hoy en la cita que compartirán poco después del mediodía los presidentes Kirchner, Chávez y el brasileño Lula da Silva. Para Venezuela no todo es política: también conquistará un diferencial en el terreno económico. Según su viceministro de Comercio Exterior, Enrique Figueroa, “empezamos a diversificar nuestras exportaciones hacia el sur. Hoy están todavía concentradas en EE.UU.”
Argentina y Brasil saben, tanto como Venezuela, que el proceso de entrada de este país no será nada sencillo. Entre mayo y noviembre de 2006 deberá definirse un cronograma de adhesión efectiva de Venezuela.
Según Figueroa, su país no quiere “repetir el ALCA en el Mercosur”. Dicho de otra forma, Brasil y Argentina tendrán que “respetar las asimetrías que hay entre nuestra economía y la de estos dos gigantes. Porque si no se respetan esas asimetrías, entonces ¿para qué vinimos al Mercosur?”. En la visión venezolana, “la discusión va a ser muy difícil: sabemos que los negociadores del Mercosur son gente con mucha experiencia y mucha garra. Pero contamos con la voluntad política de los presidentes”.
Del lado del Mercosur, deberán lidiar con la visión política que tiene Chávez,. Ayer, por ejemplo, sostuvo que América latina debe ser cada vez “más socialista” y “más radical” para superar las dificultades. Claro que los desafíos verbales del presidente venezolano ya no generan urticaria entre sus colegas sudamericanos. Ayer, en un comunicado, el gobierno de Brasil celebró “la primera incorporación de un nuevo Estado miembro desde la creación del bloque, en 1991”.
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