AQUELLA FOSA COMÚN DE LA DICTADURA
Se presume que los huesos pueden pertenecer a dos cuerpos humanos distintos.
“Se encontraron ‘enterratorios’ humanos donde legalmente nunca fue enterrado nadie”.
Una negra y temida comprobación tomó forma anteayer cuando se encontraron restos humanos en el cementerio municipal de San Lorenzo, justo en el lugar donde un año atrás una testigo denunció que se encontraba una fosa común. “El principal indicio de que se trata de un lugar de enterramiento común es que se encontraron restos humanos en un sitio en el que legalmente no se sepultó nunca a nadie”, dijo ayer a Rosario/12 el antropólogo Juan Nobile, quien integra junto a
Livia Kozameh y Silvia Cornero -docentes de la carrera de Antropología de la UNR-, el equipo de investigación al que el juzgado federal cargo de Omar Digerónimo encomendó la tarea de ubicar la supuesta fosa común. Las hipótesis sobre el horror enterrado en San Lorenzo, es decir sobre la identidad de quienes fueron asesinados y allí arrojados, tiene complejas vertientes en relación con las causas por terrorismo de Estado en el ámbito del II Cuerpo de Ejército. Se presume que en el mismo cementerio pueden haberse cavado otras fosas comunes.
Anteayer a las 4 de la tarde y a 90 centímetros del nivel del suelo – aproximadamente a 6 metros del incinerador ubicado en el extremo noreste del cementerio- se encontraron restos humanos en lo que aparece como la comprobación del horror, de las muertes, secuestros y desapariciones del terrorismo de Estado que en la zona cercana a Rosario produjo el II Cuerpo de Ejército.
“El principal indicio de que se está ante una fosa común es que se encontraron ‘enterratorios’ humanos en un lugar en el que legalmente nunca fue enterrado nadie, desde 1860 en que se habilitó el cementerio”, dijo Nobile después de haber comunicado el macabro hallazgo al juzgado Federal interviniente y al Equipo Jurídico que patrocinó la denuncia que el año pasado dio origen a la causa judicial.
La diligencia judicial partió de la denuncia de una mujer de 80 años que junto a su hija y después de 27 años se presentaron ante los abogados del Equipo Jurídico por los Derechos Humanos y denunciaron lo que habían visto en 1976 cuando desde un camión militar se descargaban bolsas de nylon y cajones de madera en un lugar común, desde allí presumiblemente una fosa, en el sector noreste de la necrópolis sanlorencina.
Un año atrás en el lugar que ahora se excavó -y que ayer por la tarde se preservó con hileras de ladrillos cerámicos y cobertura de chapa- había árboles que fueron sacados cuando se tuvo la comprobación por estudios geológicos que la tierra había sido removida.
Nobile contó que el trabajo incluyó el testimonio de las dos mujeres que hicieron la denuncia en diciembre de 2002 y en abril de 2003 -de la que Rosario/12 dio cuenta en forma exclusiva en su edición del 6 de abril del año pasado. A esos testimonios se sumó el de otras personas, alrededor de 20 de San Lorenzo que aportaron datos de lo que en la ciudad era voz de todos: los militares entraban con camiones al cementerio y entonces fue posible realizar demarcaciones.
Además se sumó el trabajo del equipo de geólogos de la Universidad de San Luis que detectó las alteraciones y movimientos en la tierra de la necrópolis y se ubicaron 4 sitios. Uno de esos lugares es en el que se hizo la excavación y que coincide con el señalado por las testigos en esa primer denuncia, muy cerca del incinerador que nunca tuvo gas ni camino para llegar a él y que se atribuye mandó a construir el ex diputado y ahora detenido Pedro Rodríguez.
Nobile que trabaja junto a las antropólogas Kozameh –especialista en antropología forense- y Cornero explicó que se encontraron restos de un cuerpo humano enterrado sin cajón y que muy cerca aparecen “algunos ‘enterratorios’ de cajones de los que se mantiene la metálica y la tapa construida en fibra de vidrio”.
La hipótesis que manejan los profesionales que intervienen es que lo que se encontró hasta ahora son sólo las hileras superiores de un enterramiento común cuyas dimensiones no se conocen todavía y de la que se piensa que puede exceder la excavación realizada de 5 metros de largo por 2 metros de ancho. La parcela fue dividida en celdas en 1 metro cuadrado para “mapear” la zona y en las que ya se excavó se encontraron los restos de cuatro cajones. Los huesos parecen pertenecer a dos cuerpos humanos distintos. Uno de ellos, del que hasta ahora se vieron las extremidades inferiores, parece haber sido arrojado, tirado al lugar por la pose en la que se encuentra, con las piernas cruzadas y “acostado”.
El antropólogo Nobile –docente en Problemática Antropológica y en Arqueología Americana y Argentina y además integrante del Museo Regional de San Lorenzo- adelantó que se solicitará al juzgado equipamiento específico para continuar con la tarea que le encargó el juzgado Federal: ubicación de la posible fosa, establecer la causa de la muerte de las personas allí enterradas y la identificación de ellas. Además planteó la urgencia de contar con una carpa que proteja el lugar de los agentes climáticos, disponer de medios informáticos, materiales descartables, personal y un laboratorio destinado a la complejidad de las tareas que deben abordarse.
La hipótesis de los antropólogos, que se comparte en el juzgado Federal, es que dentro de la necrópolis sanlorencina hay otras fosas comunes, posiblemente en los terrenos aledaños. Hay que señalar que el sitio donde se encontraron los restos humanos está cercano a un portón que da sobre la zona oeste y que en la actualidad parece no tener una utilidad concreta, totalmente alejado de la entrada principal del cementerio adonde se llega hacia el final del bulevar Urquiza. Desde ese portón y a unas pocas cuadras de distancia se puede observar el movimiento de la autopista Rosario-Santa Fe.
Fuentes allegadas al juzgado señalaron que llama la atención que el lugar señalado por la Policía Federal en base a fotografías y croquis a partir de lo que dijeron los testigos, no reflejó en realidad el lugar indicado. De ahí que las primeras excavaciones que se hicieron en febrero pasado dieron resultado negativo e hicieron perder tiempo. “Alguien deberá decir qué pasó porque consta en el expediente”, señalaro fuentes judiciales.
Por otra parte y en cuanto al pedido de equipamiento de los antropólogos el juzgado señaló que será elevado “de inmediato” al Consejo de la Magistratura y una vez más se señaló la falta de recursos humanos y material con que se encuentra el juzgado para “atender los requerimientos de las causas por terrorismo de Estado que investiga el fuero federal”.
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