Aracataca reclama una parte de las cenizas de García Márquez
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Autoridades locales intentarán que Cartagena no sea el único lugar de reposo.Todo el mundo siente a Gabo como suyo y, aunque sólo vivió aquí su infancia en la que hoy se ha convertido en la Casa-Museo Gabriel García Márquez, principal atractivo turístico, buena parte de la sociedad cataquera aspira a que el premio Nobel de Literatura de 1982, fallecido en abril de 2014 en México, regrese al hogar.
“Para nosotros sería un gran honor, porque fue el lugar donde nació y que le sirvió de insumo para inspirar la mayoría de sus obras, especialmente Cien años de soledad”, declara el alcalde de Aracataca, Tufith Hatum, en alusión a la petición efectuada a la familia del escritor de que algunas de sus cenizas recalen en el Macondo de su realismo mágico.
La semana última se conoció que la viuda del autor de La hojarasca, Mercedes Barcha, y sus hijos decidieron ceder a Cartagena de Indias los restos de García Márquez. Ante esa noticia, el alcalde cataquero respondió que le producía “tristeza” que una parte no reposara en su lugar natal, si bien expresó su alegría por que “permanezcan en Colombia y no salgan del país”.
Y a esas mismas calles llegó ayer la expedición de la Ruta BBVA, que fue recibida con música y baile locales antes de iniciar un recorrido por los primeros escenarios de la vida del escritor. “Es algo muy significativo estar acá, sabiendo que en muchas de sus obras nombra más o menos este pueblo. Uno, cuando lee lo que él describe, se hace la ilusión de que es Aracataca, donde nació”, explica a EFE Daniela Suárez, de Armenia, Colombia.
La estación del tren, a la que Gabo llegaría con su madre en 1952 en uno de los viajes más importantes de su vida, como detalla en su autobiografía Vivir para contarla; la casa del telegrafista, donde trabajaba su padre, hoy en plena restauración; la escuela Montessori, en la que cursó sus primeros estudios…
Estos escenarios formarían parte de una futura “ruta Macondo”, como explica Hatum, que asume que “Gabo dejó de ser de Aracataca y pasó a ser un personaje mundial”, pero al tiempo expresa su deseo de que la localidad se convierta en el “epicentro” de ese “tour” que también incluiría a Santa Marta y Cartagena.
Para reivindicar la importancia que la figura del premio Nobel tiene en la ciudad, mañana habrá una reunión de las autoridades con gestores culturales y educativos para pedir públicamente la cesión de una parte de las cenizas.
“La materia prima de su obra principal, como es Cien años de soledad, está en Aracataca”, apunta el director de la Biblioteca Remedios La Bella, Ancízar Vergara. “No inventó nada: Colombia es así y Aracataca es así” como aparecen en sus libros, añadió Vergara.
La ciudad en la que nació el autor colombiano no cuenta con una librería, pero sí con una papelería que, además, vende sus novelas. Elsa, su propietaria, declara que “muchos turistas extranjeros” acuden a su tienda a comprar ejemplares.
Y a apenas unas cuadras de distancia, el sello de la Biblioteca Remedios La Bella permite certificar que esos libros fueron adquiridos en Aracataca. Glenys, una maestra cataquera, reclama la atención que merece el escritor.
“Hay gente que dice que no hizo nada por nosotros, pero considero que para nosotros su nombre es un pasaporte”, comenta, y refiere como anécdota que tanto ella como su hermana obtuvieron sendas plazas en concursos laborales sólo por nacer en Aracataca.
Algo similar reconoce Hatum, quien señala que cada vez que sale del país le identifican con “la tierra del Nobel de Literatura”, que pisó por última vez Aracataca en 2007, cuando cumplió 80 años y habían transcurrido 25 desde que le habían concedido el Premio Nobel de Literatura.
Fuente: La Nación
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