ARACELI GONZALEZ: “TRATO DE SEGUIR LA QUE ERA”
Cuenta algunas anécdotas Araceli González. Que la fiesta de 15 de Flopy, que el día de campo con Toto. Que las ganas de tener un auto de Flopy, que el novio de Flopy, que los dientes de Toto, que uy, cómo le va a gustar esto a Toto.
Que Flopy esto, que Toto aquello.
Araceli González versión mamá es mucha mamá. De esas que hablan de sus hijos hasta en el baño, que los recuerdan y los invocan incluso en los pequeños detalles. Y le debe encantar que le pregunten por ellos, especialmente después de un día entero dedicada a los hijos de otra.
Son las nueve de la noche y se acaba de grabar el primer envío de Por mamá, el ciclo que debuta hoy a las 21 por Canal 13 y que la tiene como conductora. Araceli, recluida en su camarín, se muestra espléndida. Está cansada, pero no se queja ni un poco. Se sienta, sonríe y pide: “Dime tú”.
¿Sentís a Por mamá como tu programa o hubieses preferido tener uno como Susana, Flavia…?
Este es mi programa. Acá soy yo misma. No hay un personaje armado. Me van a ver como soy, como me muestro siempre.
¿No te arrepentís a veces de mostrarte tanto?
No, porque no aprendí a hacer un personaje dentro de esta profesión. La gente me conoce tal cual soy, no hubo cambios.
Suena el celular de Araceli y lo toma Esther, su asistente, quien sigilosamente le muestra la pantalla, mientras el aparato suena. “Atendé porque es mi casa”, ordena ella, inquieta. Se sabe: en su casa (su nueva casa, en el country Highland) viven Florencia (Flopy, 14) y Tomás (Toto, 5), sus hijos. No hay marido en esa casa porque el marido era Adrián Suar y ahora ese matrimonio está disuelto. Entonces ella se preocupa porque el llamado es de su casa y sólo pueden ser los chicos.
“Las mamás tenemos una persecución innata —dice Araceli—. Todo el tiempo nos vamos a perseguir si somos buenas mamás, si somos malas mamás. No nacemos sabiendo. Y día a día vamos proyectando lo que queremos para nuestros hijos.”
¿Vos cómo sos como mamá?
Yo hago lo posible por ser una buena mamá. Soy muy controladora. Sé que eso a mi hija Florencia le jode bastante, más que está en la adolescencia, que está deslumbrada por todo, le parece que no hay peligro en ningún lado. Entonces, aunque ella viva en un country, en un mundo de fantasía, yo trato de mostrarle los riesgos, los peligros.
¿Con Florencia tenés muchas discusiones?
Sí, pero siempre recalco que yo le voy a trasmitir mi experiencia pero ella finalmente va a ser quien decida qué quiere ser y cuál será su escala de valores en la vida.
¿Hay portazos?
Síííííí. Después le abro la puerta y se la doy en la jeta. Detesto que se encule como se encula. Pero me parece que también es necesario, ella tiene que expresarse cuando se enoja, no se lo puedo prohibir.
Tuviste una hija muy joven y otro de más grande. ¿Hay diferencia en la crianza?
Hay, sí. Florencia era como una hermanita menor y yo era más inconsciente. Y con Toto soy más abuela. Florencia me dice que yo le permito a Tomás todo lo que a ella no le permitía. Y tiene razón. Florencia trotó conmigo en muchas cosas. Ibamos a la par de alguna manera. En cambio, Toto vino en un mundo mucho más lindo, más relajado. Florencia corría conmigo de un desfile a otro. Quizás le tenía que dar la teta en un taxi o se me rompía el auto y la tenía a ella atrás, en el moisés, con quince días de nacida y como me tenía que ir a un desfile dejaba el auto tirado en la calle…
En cambio a Tomás le das los gustos, lo dejás dormir en tu cama…
El se adueñó de mi cama. Ya ni pregunta: “¿Puedo?” Es un tema terminado. Viene con sus chupetes, se acuesta, se tapa y chau, hasta mañana. No pregunta si lo dejo. Y como se mete él, al rato la veo a la otra que viene con la lista de invitados para la fiesta de quince. Y se ensobra en mi cama y ahí quedamos los tres. Por momentos me da felicidad porque los miro y digo: “Mirá las dos cositas que tengo”. Pero hay momentos que no puedo dormir. Porque somos los tres en la cama, más la gata. Es como mucho.
Y a nivel personal, ¿estás en un momento más sólido, más armada, menos vulnerable?
El cuentito que estoy viviendo ahora es positivo. A veces en esta profesión tengo que estar bien y cuando uno está así no es agradable estar sonriendo. Yo antes de ser famosa me iba a una plaza a llorar y ahora eso lo tengo que reprimir. Pero trato por todos los medios de no perder mi esencia y seguir siendo la que era. Por eso, por ejemplo, me quedo en mi casa los fines de semana y hago asados los domingos, como hacía mi familia.
¿Cómo se lleva esa chica de familia con un divorcio? Vos te habrás casado para toda la vida.
Nunca se puede decir que una separación es definitiva. Es muy honesto de mi parte demostrar que yo me puedo equivocar o que no puedo estar segura de lo que estoy viviendo. Y lo mismo Adri. Por eso me parece sincero mostrar que esto nos pasó. No seguiría con alguien por la imagen. Estaría faltando a mi conducta de vida. Estos momentos de stand by en una pareja como la nuestra, que tuvo crecimientos tan dispares, me parece que es lógico.
¿Perjudican los rumores mediáticos?
Eso en el seno de la casa se sabe. Nunca me confundo con lo que dicen la revistas. Si fuera así, es que no conozco a la persona con la que estuve doce años. El problema es otro, que quizás nunca entiendan, pero que es más simple de lo que se cree. Pero como dice mi analista, esto puede llevar a reforzar la pareja o a que termine definitivamente.
Por las revistas, parece lo segundo.
Es que si yo digo: “Mi casa la hago con el feng shui” no vende. Es un juego que la gente que está alrededor mío lo sabe. Mi hija ve las revistas y las tira, sabe que no sirven para nada. La realidad está en lo que ella ve, en lo que mama. Uno tiene que mantenerse bien y pensar qué es lo quiere. Si sigo con esta persona, bien. Y si no, fue un gran amor, un gran momento. Fue lo mejor.
Da la sensación de que luchaste un montón.
Yo, cuando me casé, me casé para toda la vida. Y soy de las que pelea adentro, en la casa. Ahí hay que pelearla.
¿Por qué dijiste en lo de Mirtha que estabas enojada con Suar y que no habías visto su película?
Para zafar con Mirtha, porque viste que la Chiqui pregunta y pregunta. Y yo no puedo mentir. Ese día estaba enojada con él y lo dije. Pero no era por la película, ya voy a verla, quizás en video.
¿El vio la tuya?
Lo iba a llevar a Tomás, pero Tomás no quiso. Mejor, no quiero que vea que me beso con otra persona. Mil millones (la telenovela con Gustavo Bermúdez) se la sacábamos. El se pone mal, no puede ver que se me acerque un hombre. Es terrible. Y yo soy cuida con Florencia. Tiene novio, pero no la dejo ir a bailar, por ejemplo.
¿Cómo reaccionarías si le pasa lo que le pasó a la nieta de Mirtha, madre a los 20?
Y bueno, está bien. Después de todo, yo la tuve a los 20 y fue un placer. La verdad, no me imagino la vida sin ella.
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