ARAFAT INTERNADO EN UN HOSPITAL DE PARÍS Y SE LANZÓ LA BATALLA POR SU SUCESIÓN
El hospital militar de Percy, en París, se convirtió en una fortaleza para alojar al líder palestino Yasser Arafat, el paciente más protegido de Francia. El avión sanitario que llevó al enfermo presidente de la Autoridad Palestina aterrizó ayer a la tarde en una base francesa. Un helicóptero gris lo trasladó, junto a su mujer, Suha, al moderno establecimiento especializado en hematología, que tiene el servicio más prestigioso de Francia.
Los médicos militares franceses iniciaron sus análisis de inmediato, pero tardarán varios días en hacer un diagnóstico. Con la caída de sus plaquetas, Arafat está inmunodeficiente y puede a contraer una infección.
Una hora después de llegar “fatigado pero contento” —según dijo su vocera—, Arafat recibió su primera gran alegría en muchos años: pudo abrazar a Zahoua, su pequeña hija de nueve años, a quien no veía desde hace tres, porque el sitio israelí sobre su cuartel general en Ramallah se lo impedía. El no podía salir ni su familia entrar. La chica vive en París con su mamá, en las cercanías de la Torre Eiffel.
Demacrado, con las plaquetas sanguíneas por debajo de todos los parámetros aceptables y las sospechas de una leucemia o un cáncer de colon, Arafat salió por primera vez en 44 meses ayer a la mañana de la Mukata, el cuartel en Ramallah, semidestruido por los ataques israelíes. Mientras sus guardias lloraban sin disimulo, su disminuida figura, envuelta en un capote verde olivo y un gorro de piel, subió a un helicóptero militar jordano que lo llevó a Ammán, mientras tiraba besos a los palestinos que lo despedían desde la puerta.
“Si Dios quiere, volveré a Ramallah”, prometió. Un centenar de personas lloraban. Pero las imágenes eran tristes. No existía esa unción que lo recibió cuando llegó a los territorios una década atrás, con la promesa de un estado naciente.
A su espalda, ya había comenzado la despiadada batalla por su sucesión. La dirección palestina ha quedado en manos del ex premier Mohamed Abbas, alias “Abu Mazen”, número dos de la OLP, y del premier Ahmed Qureia. La Constitución palestina establece que ante la muerte o incapacidad de Arafat, es el líder del Parlamento, Raouhi Fattouh, quien debe reemplazarlo por 60 días y convocar a elecciones.
Son cuatro los candidatos para una herencia, que el viejo guerrillero autocrático no ha querido resolver: Qureia, Abbas, el ex ministro del interior, Mohamed Dahlan, y el carismático Marouane Barghouti, detenido por los israelíes. La primera reunión del comité ejecutivo de la organización para la Liberación de Palestina (OLP) se realizará hoy.
Arafat llegó a Francia después de dos semanas de malestares y tras una descompostura que lo dejó inconsciente y luego en coma por unas horas, según sus familiares directos en Ramallah. Los síntomas hacen suponer a los especialistas que puede estar sufriendo un cáncer en los intestinos o en la sangre, además del de Parkinson. Pero hasta el último minuto no quería ser tratado en el exterior por temor a que Israel no lo deje regresar a su tierra, “a morir como un mártir”.
Sólo después de que el premier israelí, Ariel Sharon, prometió que el líder palestino podría regresar porque se trataba de un “caso humanitario”, Arafat aceptó ser trasladado a París.
El embajador israelí en Francia, Nissim Avilli, dijo que “Israel no tiene ninguna objeción” a la llegada de Arafat y reafirmó “sin ambigüedad” que puede regresar a Cisjordania.
Al mismo tiempo, se puso en marcha un operativo de seguridad con pocos antecedentes para asegurar que Arafat no corra el menor riesgo o que sufra un intento de asesinato.
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